Exhuman un cuerpo y también el cruel asesinato de Hanalí

Un uniforme policial estaba doblado dentro del ataúd, encima de los restos humanos y estaba envuelto al fondo de varias capas de plástico y frazadas.
sábado, 26 de septiembre de 2020 · 01:24

Sergio Mendoza  / La Paz

El uniforme policial con el que fue enterrado está empolvado, pero intacto. Al lado derecho de la blusa todavía se encuentra la placa oscura con letras blancas: J. Clavijo, el hombre que supuestamente fue hallado muerto y sepultado en marzo de 2013, luego de ser buscado durante casi un mes por el asesinato de su pareja, la periodista Hanalí Huaycho.   

Son casi las 13:00 del viernes y dentro de la morgue judicial de La Paz, en la zona de Miraflores, los peritos forenses usan una cinta métrica para medir, como sastres, el largo del pantalón, el ancho de la cintura, las mangas, la espalda, los zapatos y calcetines, todo lo que pueden del uniforme verde olivo que estaba suelto y a primera vista dentro del ataúd. El cuerpo está más abajo y muy bien envuelto. 

A simple vista el uniforme se ve amplio, es de esperarse, pues Clavijo medía 1,85 metros. Pero el ataúd pareciera más bien para alguien de menor estatura. De hecho, el uniforme estaba doblado dentro del ataúd, no extendido. Entonces una forense contratada por la familia de Huaycho que mira de cerca todo el proceso pide que por favor extiendan el pantalón y la blusa sobre el ataúd  para constatar el tamaño.

Familiares  de Hanalí Huaycho durante la  exhumación. 
Foto:Freddy Barragán / Página Siete

 - “La ropa no es importante”, le contesta alguien.

- “Para nosotros sí es importante”, reclama la forense y se molesta al ver que su pedido es ignorado. De todos modos, tanto el uniforme policial como el ataúd fueron medidos y es de esperarse que estas mediciones y otras sean comparadas.

 “Preliminarmente  creo que hay resultados de que éste no sería el cuerpo de Clavijo”, resalta el abogado de la familia Huaycho, Eduardo León. “Lo básico, la talla del uniforme es mucho más grande que el cajón. El cuerpo resulta ser mucho más pequeño”.
 
Pero las pericias aún deben continuar, pasar por varios exámenes hasta llegar a la prueba de ADN, que tendría que ser definitiva, y la cual se espera conocer días antes de las elecciones generales del 18 de octubre. 

Al ser consultado sobre las mediciones, el director nacional del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF), Andrés Flores, sostiene: “El trabajo de antropología forense nos determinará qué talla es este cadáver y se hará el contraste con el saco. No es bueno especular”. 

La exhumación 

A las 9:30, en el Cementerio Celestial, en la zona Sur de La Paz, el brazo mecánico de un tractor comenzaba a arañar la tierra en el lugar donde supuestamente fue enterrado Clavijo hace siete años.  El proceso llevó casi dos horas, pues el ataúd estaba al fondo de la fosa. Era el único cuerpo que fue depositado allí. No pusieron más que tierra sobre el cajón, tanta  que la tapa de madera se destrozó probablemente por el peso, o quizás fueron los golpes de la pala mecánica.

   Los peritos midieron el ataúd por todo lado, después lo envolvieron en bolsas y lo sellaron con precintos policiales (papeles) en los que firmaron las partes presentes: la familia   Huaycho, la Fiscalía y el Ministerio de Gobierno, el cual está muy interesado en que se conozca si el cuerpo es o no de Clavijo.

Nadie de la familia Clavijo estuvo en el lugar, “tampoco hacía falta”, dijo el fiscal departamental, Marco Antonio Cossío, pues la exhumación debía hacerse por una cuestión oficial.

La madre de Huaycho, Martha Hannover, estuvo allí en todo el proceso. “Quiero saber si realmente es esa persona que ahora están sacando. Que se haga justicia para mi hija... ¡que se haga justicia para mi hija!...”, dijo sin poder contener más las lágrimas, y se alejó rodeada por las cámaras de televisión.  

El ataúd  en el que se encontraría el cuerpo de Clavijo estaba  al fondo de la fosa.
Foto:Freddy Barragán / Página Siete


 

En la morgue judicial los peritos retiraron primero la madera destrozada de la tapa, después el uniforme de talla grande. Luego un manto blanco con una cruz negra en el centro, debajo del cual había una bolsa guinda tipo sleeping envuelta en nylon.

 Al  retirar esta bolsa un líquido chocolatoso chorreó al fondo del ataúd. Dentro de la bolsa había una frazada y allí dentro, al fin, un esqueleto con algo de tejido, un cuerpo que, según León, sería muy pequeño para ser el del teniente Clavijo.

 

 

 


   

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