Hijos de primera víctima de feminicidio necesitan padrinos para salir adelante

Tienen 4, 6, y 8 años y vieron cómo su padre apuñaló a su madre en Cochabamba. Sus gritos alertaron a los vecinos.
lunes, 4 de enero de 2021 · 20:38

Página Siete Digital

 

Son tres niños varones de 4, 6 y 8 años de edad. Sus ojos vieron cómo su papá mataba a puñaladas a su mamá, a pocos metros de ellos el 1 de enero. Eran demasiado pequeños para defender a Eulalia Delia Chocomani, la primera víctima de feminicidio de 2021 en Cochabamba, pero sus gritos de terror fueron los que alertaron a los vecinos de la calle Luribay y avenida Pisiga, en Villa Sebastián Pagador, al sur de la ciudad de Cochabamba.

Al estar su madre muerta y su padre en la cárcel de El Abra, con detención preventiva, los tres niños han quedado al cuidado de su tía materna, en tanto la Defensoría de la Niñez decide si es la mejor opción para los pequeños huérfanos. Miguelina Chocomani y su hermana Eulalia eran muy unidas. Ellas y sus tres hermanos varones son de Challapata, Oruro, donde vivieron toda su vida junto a su padre, un hombre de la tercera edad, tras el prematuro fallecimiento de su madre.

Hace unos años, las dos hermanas, Eulalia y Miguelina, se mudaron a Cochabamba y encontraron a sus parejas. Eulalia se enamoró de Virgilio K.P. y vivieron juntos por ocho años, en los que nacieron sus tres hijos. Según Miguelina, su hermana calló por mucho tiempo la violencia de Virgilio, pero Miguelina se daba cuenta por los hematomas en su rostro y cuerpo. Ambas realizaban trabajos ocasionales costura. 

Cuando Eulalia se dio cuenta que la violencia de su pareja se hacía cada vez más cruel sentó denuncias ante la Policía y hace seis meses se separaron, pero el agresor volvía a convencerla de retomar su relación.  Según Miguelina, al menos fueron tres las denuncias y su hermana guardaba los papeles en un folder blanco que desapareció de su cuarto y que, al parecer, Virgilio se llevó en una mochila al momento de huir.

La última denuncia fue en diciembre de 2020, cuando el presunto feminicida intentó estrangular a Eulalia, pero lo dejaron en libertad. El 1 de enero, ya nadie pudo evitar la violenta muerte de la joven madre.

Miguelina vive con su esposo y sus tres hijos en una vivienda situada a tres cuadras del cuarto donde vivía su hermana Eulalia, que ahora está precintado como la escena de un crimen. Ahora se hizo cargo de sus tres sobrinos y no puede hacer trabajos de costura, pues los seis niños son pequeños y requieren de la permanente vigilancia de un adulto.

La abogada del Observatorio de Justicia de la Fundación voces Libres, Mercedes Cortez, dijo que esta institución está encargada de la acusación particular en el proceso penal por el delito de feminicidio, sin ningún costo para la familia de la víctima. La trabajadora social del Observatorio visitó a los hijos de Eulalia y verificó que Miguelina es la única pariente que puede encargarse de ellos, pero la familia es de escasos recursos. La tía no podrá trabajar en costura porque debe cuidar de los seis niños y su esposo es chofer. Sus ingresos son pocos.

“De manera temporal, Voces libres les entregará un apoyo de 200 bolivianos para cada uno de los tres hijos de Eulalia, pero estamos buscando padrinos para que estos niños puedan estudiar. Los otros tres hermanos de Eulalia viven en el campo y dijeron que tratarán de ayudar a sus sobrinos, pero tienen sus propias familias por mantener en el campo.

Por ello, si alguna familia quisiera apadrinar los estudios de estos 3 niños huérfanos, puede comunicarse con la trabajadora social debla Fundación Voces Libres Betty Manuel, al WhatsApp  74958701.

El médico y la enfermera de la Fundación Voces Libres también examinarán a los pequeños para evaluar su salud. “Ya se les agendó terapias de rehabilitación con psicólogos, para que puedan superar el profundo trauma que sufrieron al ser testigos del feminicidio de su madre”, informó Cortez.

La audiencia cautelar

En relación a la audiencia cautelar realizada el domingo 3 de enero, la abogada recordó que un juez ordenó la detención preventiva de Virgilio K.P. en El Abra, por seis meses, y configuró 8 riesgos procesales, 5 de fuga y 3 de obstaculización de las investigaciones.

“Por todos los antecedentes acompañados por Voces Libres, el SLIM y el Ministerio Público, se evidenció que Virgilio K.P. no tiene domicilio conocido, se mantuvo oculto por varias horas tras el crimen y, además, con documentación, se demostró que había otro proceso abierto en su contra que data de diciembre de 2020, por tentativa de feminicidio. Se estableció que hay un riesgo para las víctimas denunciantes, que son el papá y la hermana de Eulalia”, describió la abogada.

En la inspección y reconstrucción del feminicidio, Virgilio K.P.  admitió que él que se cambió su ropa ensangrentada y después arrojó el canguro de Eulalia a un canal de la avenida petrolera. “El juez también valoró que los testigos del feminicidio son tres niños y, después un adulto, quien acudió a auxiliar a la víctima, apenas sucedió el crimen.  Estos y otros elementos son la evidencia de que Virgilio K.P. podría obstaculizar la averiguación de la verdad.

El 1 de enero de 2021, Eulalia Delia Chocomani Lía, de 26 años, fue apuñalada en el cuello y el vientre, en medio de un ataque perpetrado por Virgilio K.P., en presencia de sus tres hijos, en una habitación de Villa Sebastián Pagador.

En 2020, Cochabamba registró 19 feminicidios y fue el segundo departamento más violento de Bolivia en cuanto a violencia de género, según datos oficiales de la Fiscalía General del Estado. En Bolivia ocurrieron 113 feminicidios en 2020.

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