Comarapa se viste de luto tras el asesinato de un hombre que intentaba vender su camión

La muerte del comerciante -según relatan pobladores de Comarapa- fue producto de un planificado trabajo de grupos armados que operan en ese sector.
martes, 5 de enero de 2021 · 23:27

Agencias / Página Siete

Luego de cuatro días de búsqueda entre los departamentos de Santa Cruz y Cochabamba, la Policía halló el cuerpo calcinado de Yamil Rosales, un comerciante de autos que vivía en Comarapa y que desapareció el 1 de enero. Ese feriado, el joven de 35 años tenía previsto ofertar un camión ante dos compradores, su familia no lo volvió a ver e iniciaron una búsqueda que encendió las alarmas de la población.

Después de esta búsqueda, el primer indicio que halló la policía fue la camioneta robada, ésta fue encontrada en Punata (Cochabamba), a tres horas de viaje de Comarapa (Santa Cruz). En el volante se encontraba un joven que en la mochila escondía una polera manchada de sangre, una manopla, casquillos y documentos.

Ese mismo conductor  (19 años) identificado como J. L. R., guió a la Policía hasta el cuerpo de Rosales. Primero dijo que el cadáver se encontraba en Mataral, luego cambió su versión. Horas más tarde se encontraron los restos de Rosales ocultos en una quebrada de la localidad de Tiraque.  

La muerte del comerciante -según relatan pobladores de Comarapa- fue producto de un planificado trabajo de grupos armados que operan en ese sector. En ese sentido, aunque el cuerpo  y los sospechosos ya fueron identificados, la institución verde olivo detectó que el cadáver calcinado intentaba ocultar otra parte del crimen: tres disparos en la cabeza que la causaron la muerte.

La noticia impactó a la población al extremo de que los vecinos prometieron hacer justicia por mano propia. Uno de los dos sospechosos dio dos nombres más y los comunarios se dieron la tarea de buscarlos.

Esta tarde, en una de las plazas del pueblo, los comunarios se reunieron para impedir que el conductor que fue encontrado con el camión desaparecido sea trasladado a Santa Cruz. Además tuvo que declarar ante los pobladores, con un altavoz.  

Golpeado y ante una muchedumbre molesta, J. L. R., contó que fue contratado para conducir la camioneta el 1 de enero, relató que le pidieron que no pase por las trancas porque ahí controlan los autos chutos y que escuchó tres disparos y vio el fuego.

“Cuando llegamos a la curva (cerca de Tiraque, Cochabamba) pidieron que me detenga, que tenían que descargar unas bolsas. Fue entonces cuando escuché tres tiros de un arma, vi que ardía fuego. No sabía qué hacer, no tenía plata, estaba asustado”, relató según un reporte de Unitel.

La policía informó que tras la aprehensión del joven de 19 años, otros sospechosos huyeron de la población.

Rosales dejó en la orfandad a tres niños, de 13, ocho y dos años.

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