60 días de angustia y 7 hechos clave de un macabro asesinato en La Paz

El cuerpo había sido enterrado en la tarima donde las trabajadoras sexuales ofrecían bailes exóticos. Después de dos meses la familia recibió un mensaje con los detalles de su ubicación.
domingo, 28 de febrero de 2021 · 05:26

Página Siete / La Paz

El Martes de Carnaval (16 de febrero) comenzó a desatarse un macabro ovillo que dejó sorprendidos a los habitantes de La Paz. El comandante de la Policía, Jhonny Aguilera, recibió una llamada que le informó que tenían datos precisos sobre el lugar donde se encontraba el licenciado en ciencias políticas Sergio Fernando Ascarruz Landa, quien había desaparecido 59 días antes, luego de asistir a una reunión familiar en la zona Sur.

La llamada era de Melania Torrico, presidenta de la Plataforma de Denuncia-Lucha Contra la Trata y Tráfico de Personas Bolivia, quien se comunicó con la autoridad para informarle que los familiares del desaparecido habían recibido esos datos, que podrían poner fin a la angustia que había comenzado cuatro días antes de la Nochebuena de 2020.

“Le digo ‘coronel, tenemos esta información precisa’ y él dice ‘espéreme un momento, vamos a hacer una llamada tripartida con el director nacional de la Felcc’ y entonces conversamos entre los tres. El coronel Aguilera, experto en estos procesos de investigación, hace que directamente se actúe con la Fiscalía para proceder con el allanamiento de este lenocinio, ya teniendo la certeza de dónde se encontraba el cuerpo”, reveló Torrico durante una entrevista en el programa Que no me pierda.

Los operativos policiales  realizados el 17 de febrero en el local ubicado en la calle Capitán Ravelo de la ciudad de La Paz
Foto:Felcc

En ese momento comenzaron a desenredarse una serie de incógnitas que habían envuelto a este caso y que llevaron a la Policía y a los familiares a realizar insistentes y a la vez infructuosos operativos de búsqueda en varias zonas de la ciudad de La Paz y en los Yungas, donde mensajes anónimos aseguraban que se encontraba el desaparecido.

Dos semanas después de que comenzó a desatarse el ovillo, la Policía encontró el cuerpo de “Nano” enterrado en un lenocinio, debajo de una pista donde bailaban las trabajadoras sexuales. Detuvo a cinco personas e identificó a quien sería el principal responsable del asesinato. Hay muchas pistas, pero la historia aún no está completa.

La desaparición

Ascarrunz, de 52 años, vio por última vez a sus familiares aproximadamente a las cuatro de la tarde del domingo 20 de diciembre, cuando se despidió de ellos luego de asistir a una reunión en la zona de San Alberto, donde vive su hermano Carlos. 

“Alrededor de las cuatro de la tarde se despidió de todos y dijo que se iría a casa, porque tenía un perrito al que siempre veía … fue el último día en que vi a mi hijo”, recordó su madre.

Fue reportado como desaparecido en el sector de la garganta de Bella Vista y San Alberto. En ese momento no llevaba su teléfono celular y vestía una chamarra de color azul, un pantalón oscuro, una polera ploma y unos zapatos deportivos blancos.

El director  de la Felcc muestra una fotografía  de El Panda.
 Foto captura 

 

Los afiches policiales para dar con su paradero comenzaron a circular tres días después solicitando datos con la garantía de que “se mantendrán en la absoluta reserva”.

55 días después no había pistas sobre su paradero. En ese tiempo, una fiscal que atendía el caso se enfermó con Covid-19 y cambiaron a dos investigadores en la fuerza anticrimen de la zona Sur. Los familiares viajaron a Coroico, donde les dijeron que lo habían visto, y también hicieron revisar las cámaras de los buses PumaKatari que circularon por la zona donde desapareció. Todo sin ningún resultado.

Desde el viernes 12, cuando la Felcc central de La Paz tomó el caso, los familiares sintieron que las cosas podían mejorar. “No hay nuevas pistas aún, pero desde que se hizo cargo la Felcc central se avanzó más que en los casi 50 días que el caso estuvo en la zona Sur”, declaró a Página Siete su hermano. Lo hizo el lunes 15, un día antes de que Aguilera recibiera la llamada de Torrico.

El vehículo  que fue requisado y en el que se hallaron indicios.
 Foto captura 

La recompensa

El 8 de febrero, ya en un acto de desesperación y con la ayuda de la Plataforma de Denuncia-Lucha Contra la Trata y Tráfico de Personas Bolivia, los familiares ofrecieron una recompensa de  3.000 dólares para quienes ofrezcan datos certeros sobre el paradero de Ascarrunz.

Publicaron un panfleto con la oferta y su hermano anunció en un video que si bien la Policía no logró ningún avance, “alguna persona debe saber algo… dónde se lo ha visto por última vez”. Lo dijo junto a Torrico y la madre del desaparecido.

La pista y el operativo

Una semana después de que anunciara la recompensa, la familia recibió un mensaje que señalaba que el cuerpo de Ascarrunz se encontraba en un local de la calle Capitán Ravelo. Torrico informó de ello al máximo jefe de la Policía, quien a su vez contactó al director nacional de la Felcc, tras lo cual se organiza el operativo.

El mensaje era preciso, señalaba la dirección del lugar y mencionaba que el cuerpo del desaparecido se encontraba bajo una grada. El director de la Felcc, Alberto Aguilar, explicó que, por ello, cuando se realizó la intervención del lugar, un lenocinio con un letrero grande en la puerta con el número 45, primero se buscó en la cocina.

El operativo se preparó para la noche del miércoles 17 y la Policía envió personal encubierto, ya que estos locales funcionan a puertas cerradas y con candados para evitar a las autoridades que controlan estos negocios. Su trabajo era garantizar el ingreso de los policías cuando lleguen al lugar.

La intervención se realizó en la noche y la Policía descubrió que no se trataba de una grada, sino de una tarima de cemento que tapaba el cuerpo de Ascarrunz, sobre la cual había un tubo donde bailaban las trabajadoras sexuales.

Según Aguilar, se detectó el sitio porque el cemento estaba fresco en relación a las otras partes del local, además que, al golpearlo, se escuchaba un  ruido diferente en el lugar donde luego se supo que se encontraban los pies. Esa parte había sido rellenada con unas maderas debajo del cemento, posiblemente porque el concreto no alcanzó.

Al operativo asistieron los familiares de “Nano”, quienes confirmaron de que se trataba de él al ver la ropa que vestía (era la misma con la que había desaparecido) y el tatuaje de un ojo egipcio que tenía en el muslo. 

Pelea y asesinato

El día del operativo fueron detenidas dos personas, el taxista Wálter M. Q. y el cuidador Danni M. L, quienes comenzaron a dar las primeras pistas para esclarecer el horrendo crimen. El primero lanzó ante los medios de comunicación el alias de quien sería el principal responsable. 

“El que sabe es El Panda”, dijo mientras era trasladado por la Policía. Según las investigaciones preliminares, Ascarrunz llegó al lugar la noche del 20 de diciembre, luego de haber asistido al menos a otros dos locales similares que se encuentran en la misma calle, donde consumió bebidas alcohólicas. Entre la noche del 20 y la madrugada del 21 discutió con El Panda (Jorge M. M.), el administrador del local, y el incidente derivó en una pelea que acabó con su vida.

El examen que hicieron al cuerpo determinó que fue golpeado en varias partes de la cabeza y que uno de los golpes, que pudo haber sido con una picota, le fracturó el cráneo a la altura de la oreja izquierda.

El entierro

Lo que hasta hoy se sabe sobre cómo el cuerpo de Ascarrunz terminó enterrado debajo de una pista de baile es que la decisión la habría tomado El Panda, aunque no lo hizo solo. 

La Policía realizó una requisa al vehículo del taxista aprehendido y encontró “varios indicios comprometedores”, dijo el mayor René Tambo, de la división de homicidios de la Felcc. El cuerpo de Ascarrunz fue encontrado en posición fetal y con avanzado grado de descomposición.
 

El asesino

Jorge M.M. fue identificado como el principal sospechoso del asesinato y actualmente está prófugo. El hombre desapareció el mismo día que la Policía intervino el local.

Dejó el lugar a las 15:00, antes de que lleguen los policías, y comunicó que se dirigía a un mercado en San Pedro. Pero no volvió más. Los empleados del local informaron a la Policía que él tenía control de las cámaras de seguridad mediante su celular, por lo que se cree que vio todo el operativo, lo que le dio tiempo para huir.

Aguilar dijo que se realizaron operativos para ubicarlo en las dos direcciones que tiene como referencia, una en El Alto y otra en la zona de Miraflores. Solo se sabe que llegó hasta este lugar ese día, sacó algunas cosas y ya no regresó.

Testigos y cómplices

Hasta la fecha hay cinco personas que fueron enviadas a prisión preventiva por el caso, aunque aún se investiga qué papel jugó cada una de ellas el día del asesinato. Además del taxista y del cuidador, fue capturada Miriam M. Aliaga, quien sabía del crimen y que administraba otro local en la misma calle.

Posteriormente fue capturada  la pareja de El Panda, Barbara Cristina C. E, además de Rodrigo Marcelo M. E.; ambos fueron imputados por el delito de homicidio en grado de complicidad. La Policía aún  busca a El Panda y a Cristhian Brayan Y. L.
 

 

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