Tatake fue asesinado cuando iba por una prueba de Covid-19

El músico, quien además fue autoridad originaria de Laja, necesitaba el examen para recibir atención por otro asunto médico. Su asesino dio varias versiones.
miércoles, 3 de febrero de 2021 · 05:24

Página Siete / La Paz

Una enorme mancha de sangre quedó en una acera  de la calle Murillo, casi esquina Sagárnaga, donde la madrugada del lunes el músico Eduardo Castro Chávez (54), conocido como  Tatake, fue asesinado por Christian C. Z. M., un joven de 21 años que dio varias versiones sobre lo ocurrido. 

Con música autóctona, charangos, guitarras y zampoñas, sus amigos y familiares le rindieron ayer un homenaje en el lugar y contaron a los periodistas que el momento en que sufrió la agresión se dirigía al coliseo cerrado para realizarse una prueba gratuita de Covid-19. La necesitaba para acceder a una atención médica por un accidente que había dañado el dedo pulgar de su mano derecha.  

Castro no llegó al lugar porque sufrió un violento ataque que quedó registrado en las cámaras de seguridad que se encuentran en la zona y que muestran cómo Christian C. Z. M., vestido con una sudadera ploma, lo ataca con mucha violencia. 

La Policía determinó que recibió varias puñaladas, una de ellas en el cuello, por lo que se infiere que falleció debido a un shock hipovolémico.

El crimen ocurrió a las cuatro con nueve minutos  de la mañana del lunes, cuando la calle se encontraba vacía, y la Policía levantó el cuerpo de Castro aproximadamente a las 6:30, tras lo cual siguió una huella de sangre que les permitió dar con el paradero del asesino, cerca del lugar. Lo encontraron luego de que su madre le había curado una herida que se hizo en la mano al clavar el cuchillo en reiteradas oportunidades en el cuerpo de Castro.

Poco después de que se conoció el hecho, la abogada del victimario, Mónica Irusta, había declarado que su cliente le explicó que atacó al hombre en defensa propia, porque le quería robar, pero  las imágenes de las cámaras de seguridad lo desmintieron.

En sus primeras declaraciones ante la Policía, Christian C. Z. M. argumentó que fue al lugar tras recibir una llamada de su enamorada, quien le habría dicho que era acosada. Sin embargo, ayer cambió de versión y aseguró que una voz en su cabeza le dijo que matara a Castro.

“Él indica que ha escuchado una voz en su interior que le indicaba que había que matarlo (…) es algo interno que él puede decir y que nosotros no podemos probar. Tal vez (sea necesario) un examen o una pericia psicológica”, declaró al respecto el director departamental de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de La Paz (Felcc), Douglas Uzquiano.

La noche del lunes, Irusta había declarado que su cliente sufría un problema mental y que se acogería a un juicio abreviado en la audiencia convocada para la tarde de este martes. Ayer, cuando el juez Hugo Huancani consultó  a Christian C.Z.M. si se acogería a esta figura, éste respondió: “Rechazo el abreviado”.

Se instaló la audiencia de medidas cautelares y, al final, el juez dispuso su detención preventiva en el penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz, durante seis meses. Lo hizo pese a que la defensa argumentó que el crimen fue cometido por una persona que tiene problemas mentales. 

Castro era soltero y, además de compositor e intérprete de música autóctona, fue autoridad originaria del municipio de Laja. Fundó grupos como K’oanzani Ayata, Comunidad 3 de Mayo, Comunidad Sartam, Comunidad 24 de Junio, Taller de Proyección Cultural de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y Qhana. También fue artesano y constructor de instrumentos de viento.

Ayer sus restos fueron velados en una vivienda  de la zona de Cotahuma, donde sus familiares demandaron 30 años de prisión para el asesino. “Pido justicia para mi único hermano, que era bien bueno. No tengo palabras, pero queremos 30 años y ni así nos conformaríamos”, dijo  su hermana en el lugar.

Sus amigos de arte emitieron un comunicado público en el que también solicitan la máxima pena para el autor del crimen. “Siendo un delincuente de alta peligrosidad que actuó con mucha saña, demostrado en el video la crueldad y violencia de su accionar, exigimos se realice un juicio ordinario y se lleve al agresor a la cárcel de máxima seguridad de Chochocoro, dándole la pena máxima de 30 años sin derecho a indulto” , se lee en el texto, en el que  además se cuestiona la actitud de la abogada Irusta.

Posición de la Fiscalía  y de la defensa

  • Pedido El Ministerio Público solicitó para Christian C. Z. M. una condena de 30 años de prisión en el penal de Chonchocoro. La principal prueba en su contra es el video en el que se ve cómo asesina con premeditación a Eduardo Castro.
  • Defensa  Argumenta que Christian C. Z. M. tiene problemas mentales y asegura que tiene pruebas que sustentan ello. Ayer, la abogada Mónica Irusta dijo que incluso hay videos que muestran la inestabilidad mental del imputado.

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