Nueve víctimas luchan contra el daño emocional por la caída del K8

La dueña de la casa afectada fue internada por una crisis nerviosa. La madre que arrojó a sus niños por un techo para sobrevivir del fuego denunció maltrato.
miércoles, 7 de abril de 2021 · 05:04

Carlos Quisbert  / La Paz

“Quiero recuperar mi vida”, es lo que pide Vanesa Hinojosa, una de las nueve personas que sobrevivieron al choque y posterior explosión por  la caída del avión K8 de la Fuerza Aérea Boliviana (FAB), en el municipio cochabambino de Sacaba, el 25 de marzo. Al igual que los otros afectados, no solo busca recuperar los bienes que perdió, sino sobreponerse a los momentos de zozobra que vivió.

Ese día, en medio de las llamas, la joven madre atinó a reaccionar y en fracción de segundos decidió “arrojar” a sus dos hijos desde un pequeño balcón al techo vecino, luego saltó ella, por sobre las sillas de plástico que se derretían a sus pies, al igual que todas sus pertenencias en la casa alquilada.

“Todo ruido fuerte ahora me causa temor, no puedo dormir tranquila. Parece un chiste, pero si escucho algo parecido al motor de avión me pongo nerviosa, imagine cómo están mis hijos. No me preocupa lo material, pero sí la tranquilidad de mi familia ¿Eso quién me lo devuelve?  Quiero recuperar mi vida”, relató Vanesa a Página Siete.

“Lo que no puedo olvidar es el llanto de mi hijo, por él me lancé desde ese balcón, él creía que yo me iba a morir entre las llamas. Si no hubieran construido de esa forma esa casa ahora estaríamos muertos. Eso no le debo a los militares ni a sus abogados, no sé de dónde saqué fuerzas y logré salvar a mis hijos, salimos paraditos, todas mis cosas de la planta baja se han perdido”, relató Hinojosa, quien aún se recupera de las quemaduras de segundo grado que sufrió en las manos  cuando tuvo que sostenerse de la baranda metálica del balcón, que quemó la piel de sus manos y un brazo.

Días después del accidente,  se presentó al desprecintado del lugar en compañía de su abogado y recuerda  que esto causó molestia en el representante legal de los militares de la FAB, pues cuando ella quedó sola un jurista se le aproximó y la increpó por los  reclamos que  hacía. El incidente fue grabado en un video.

Aproximadamente a las 9:30 del 25 de marzo, el avión K8 se estrelló contra la casa de Aurora Crespo, en la parte que ella alquiló  a dos hermanos. En el domicilio vecino, otros dos niños pasaban clases virtuales, se trataba de los hijos del transportista Jhonny Fernández.

Instantes después del impacto, la hija de 12 años tomó a su hermano menor de cinco y salió de la casa en medio del humo. Pese a la confusión que les había causado el estruendo del avión, la niña se atrevió a volver para ver qué pasaba en su casa y allí se encontró con el sexto sobreviviente, Benjamín Nogales, quien saltó por la pared de la casa Crespo, antes de la primera explosión, en la que falleció su hermana María Soledad, de 23 años.

Solo cuando estuvo fuera y a salvo, al cuidado de vecinos, la niña notó el dolor intenso que le provocó un fuerte golpe que se había dado en la cabeza. Su padre afirma que su hija estaba en tratamiento por un tumor que hasta ese día no había afectado en nada la salud de su pequeña; sin embargo, luego del accidente, además del temor a los ruidos fuertes y su negativa a quedarse sola, la niña presentó síntomas extraños y teme que la conmoción haya activado la enfermedad.

“Los militares no  son considerados, creen que con arreglar la pared  todo se soluciona. Yo no puedo salir a trabajar, mis hijos no quieren seguir viviendo ahí. Tengo soldados vigilándonos y ya no es una vida normal. No me importa lo material, pero si voy a exigir que den algún tipo de ayuda  psicológica a toda mi familia hasta que nos recuperemos y se calmen los síntomas de mi hija, eso lo haré valorar con su médico”, afirmó Fernández.

“El momento del accidente, la señora Aurora Crespo estaba en la sala de su casa, con su hija y su nieta de dos años. No salieron heridas gracias al muro que divide el lugar donde estaba y el domicilio que ella alquiló a los hermanos Nogales, donde murió la joven Soledad. Todos sufrieron daños emocionales, ella fue internada el lunes por el estrés postraumático y ahora se evalúa las lesiones que todos sufrieron en los oídos”, explicó a Página Siete Álvaro Munguía, abogado de las familias afectadas.

“Se atrasó, si hubiera salido antes a su trabajo se hubiera salvado” y sería la décima sobreviviente, según el relato del hermano mayor de María Soledad Nogales Escalera, la única persona que falleció en el accidente con quemaduras y golpes. 

Su hermano menor, Benjamín, de 20 años, logró saltar el muro y se salvó del fuego junto a los hijos de Fernández.

   Cuatro  procesos  por el accidente del avión

  •   Evaluación  El abogado de las familias afectadas, Álvaro Munguía, dijo que hay tres escenarios jurídicos que las víctimas aún evalúan. El primero es el de la indemnización y atención médica que  los sobrevivientes reciben y son cubiertos por la aseguradora La Boliviana Ciacruz. Luego está el proceso penal que se sigue contra el teniente coronel Iván Zubieta y el teniente Juan Javier Alcázar, pilotos del avión caído en Sacaba, donde  analizan si se presentarán para ratificar su postura como damnificados. El tercer escenario que se podría dar es el de una indemnización por daño moral, para cubrir  las secuelas del accidente. 
  • Militar  Pero un cuarto proceso es el  que se sigue en la justicia militar, en el que una comisión especial analiza las causas de la caída del avión.

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