El orureño que en 5 años se ganó el corazón de los alteños

Dejó la Policía hace varios años, pero no dejó de ser capitán para la gente. Su fortaleza en su gestión fue la transparencia y la cercanía con los ciudadanos.
domingo, 16 de mayo de 2021 · 05:04

Daniela Romero L. / La Paz

Lo convocaron para que esté a cargo sólo por tres meses, pero se quedó cinco años. Ese tiempo bastó para que hoy los ciudadanos alteños consideren a Dorian Ulloa como una de las autoridades más queridas y responsables que tuvo la ciudad. Hace una semana dejó el cargo de secretario de Seguridad Ciudadana del municipio.

“Ha sido productivo, he aprendido bastante, me ha permitido conocer cómo manejar y trabajar con la gente,  que es un tema clave, porque si tienes toda la preparación académica pero si no sabes trabajar con la gente,  se complica todo. Hay que entender a la gente y escucharla, no solamente cosas buenas sino también algunos temas desagradables”, dice.

Después de estar 15 años en la Policía Boliviana, se retiró siendo capitán y luego formó parte de empresas privadas como Soboce y Simsa. El destino, sin embargo, le tenía un desafío fuerte. Asumió el cargo de secretario de Seguridad Ciudadana de una de las ciudades con índices de delincuencia altos y con la percepción de inseguridad elevada.

El Alto para Ulloa ya le era familiar, pues a sus 15 años migró de Oruro con su familia y se fue a vivir a la zona 12 de Octubre;  además,  durante sus años como oficial trabajó en la Patrulla de Auxilio Ciudadano (PAC) y en la Policía Comunitaria de esa urbe, también fue uno de los fundadores de la Escuela Básica Policial de la ciudad de El Alto.

Con los datos que había recogido, comenzó el trabajo. “Teníamos que mostrar la realidad de la ciudad de El Alto, no ocultar lo que pasaba y eso hicimos. Visibilizamos los problemas, los delitos que había y sobre eso comenzados a trabajar”, cuenta. 

Impulsó junto con sus colabores el plan Ciudad Segura, lo que le permitió ejecutar decenas de operativos y trabajos relacionados a generar seguridad en los barrios alteños. No era extraño ver a  los guardias municipales al mando de Ulloa, cualquier día y a cualquier hora, en alojamientos, licorerías, bares, puntos de internet, en las farmacias y funerarias. “Hemos decidido mostrar lo que estaba pasando”, afirma.

Uno de los puntos clave que había que atacar era el consumo de alcohol. “Hemos trabajado muy fuerte en la lucha contra la venta ilegal de alcohol y en estos cinco años hicimos miles de operativos, hubo 1.500 clausuras de bares, más 180 mil botellas de bebidas alcohólicas destruidas”.

Eso no fue todo, pues la cercanía con la gente fue tan estrecha que se logró que en la entrada folklórica más importante de El Alto, de la Virgen del Carmen, el 70% de las fiestas de los prestes se hagan en locales privados y no en la vía pública. “Además, nos reunimos con los folkloristas y determinados que en el recorrido de la entrada haya una cuadra que sea ‘zona familiar’, en la que nadie consuma bebidas y nadie la venda, que vayan familias con niños, y lo logramos”, recuerda emocionado. Los alteños se sumaron a la campaña.

Un reconocimiento de mujeres alteñas.

Los momentos amargos y su fortaleza

En estos cinco años y ocho meses de gestión Ulloa tiene en la memoria tres momentos duros que tuvo que enfrentar: la quema de la Alcaldía de El Alto, los hechos violentos en la crisis de 2019 y la pandemia del coronavirus.

En febrero de 2016 se registró la quema de la infraestructura edil, después de una marcha que protagonizaron padres de familia y una posterior toma del edificio. El resultado: seis funcionarios muertos y al menos 18 heridos. 

“Yo fui a trabajar como cualquier día, una vez que vimos que había un incendio me dediqué a auxiliar a la gente, la Policía nunca llegaba. A los dos días me detuvieron”. 

Ulloa fue acusado de ser uno de los autores de lo ocurrido sin ninguna prueba, fue detenido y un juez le dio arresto domiciliario. Estuvo seis meses sin salir de su casa y después sólo tenía permiso para cumplir su horario laboral.

La exautoridad con motocicletas para los operativos.

Hace dos semanas, después de cinco años de hecho, el proceso penal terminó y Ulloa fue declarado inocente sin cargos de lo que pasó. “Yo no guardo rencor a nadie, más bien soy una persona que se olvida fácilmente de las cosas malas. Lo bueno es que toda mi familia estuvo a mi lado, mi esposa, mis hijos, mis papás. A ellos les debo mi fuerza”, confiesa.

Los amigos también lo visitaban en su casa, uno en especial. Quien llegaba todas las mañanas de los domingos a desayunar con Ulloa y su familia: Samuel Doria  Medina. “Yo lo considero un amigo, lo admiro, él siempre me acompañó en esa etapa tan dura, por eso mi agradecimiento grande para él”.

Otro de los momentos duros fueron  los hechos violentos de la crisis de noviembre de 2019. “Hubo destrozos de las unidades policiales, todos los materiales e insumos que habíamos entregado ya no estaban, habían sido destruidos”. El dolor le invade cuando recuerda.

Dorian Ulloa y su esposa Pamela Arteaga.

Y la pandemia del coronavirus, lo que nadie había pensado que llegaría. Ulloa lideró los operativos de fumigación en casas particulares, atendió a enfermos y los llevó a hospitales cuando había colapso de casos.

 ¿Qué le motivó durante este tiempo a dedicarse todos los días a esto? “Creo que lo más importante fue que hice algo que me apasiona, y me puse la camiseta de El Alto siendo orureño. El compromiso es un tema clave, no   he mentido a la gente, hablé siempre con la verdad”.
 

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos

66
48