Juicio por el asesinato del general Sejas llega a su fin; su familia exige 30 años de cárcel

El militar ocupó el cargo de jefe de la Casa Militar en Palacio de Gobierno durante la gestión de tres presidentes.
miércoles, 26 de mayo de 2021 · 10:55

Carlos Quisbert / Página Siete Digital

Seis años después del crimen, este miércoles a las 14:00 en el Tribunal de Sentencia Noveno de La Paz se instalará la audiencia en la que se debe dictar sentencia contra los acusados del robo agravado y asesinato del general Carlos Sejas Calicho y dos de sus socios, víctimas de un robo de oro en Guanay. La familia del militar exige la pena de 30 años sin derecho a indulto para tres de los autores.

El 12 de julio de 2015, Sejas y sus socios Juan Gómez Mamani y Eusebio Ramírez Sáenz, transportaban varios kilos de oro que habían extraído de la mina Zepita, desde la comunidad Pajonal Vilaque hacia Guanay, en los Yungas. Según la investigación de la Policía y de la Fiscalía, se pudo establecer que su vehículo fue interceptado en el sector Bella Vista por otro motorizado que les cerró el paso y sus ocupantes los atracaron.

En ese punto, de acuerdo con las autopsias y las pericias, los tres hombres fueron atacados por un grupo de delincuentes que los asesinaron después de haberlos golpeado brutalmente.

Para ocultar su delito, los delincuentes metieron los cuerpos en el mismo vehículo que era conducido por el general Sejas y trataron de fingir un embarrancamiento. Sus restos fueron encontrados dentro del automóvil siniestrado en el sector La Retama, una comunidad distante a una hora y 40 minutos de Guanay.

Sin embargo, las pericias revelaron que las graves lesiones sufridas por las tres víctimas no pudieron ser causadas en el embarrancamiento del vehículo, lo que dio lugar a una investigación más detallada y así se dio con tres sospechosos: Hugo Rodrigo García Limaco (31), autor confeso a cargo de la planificación del atraco, detenido en San Pedro; su entonces pareja Yexenia Cari Daleney (28) y el padre de ésta, Eduardo Cari Salas (49), ambos con detención domiciliaria.

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Además, se identificó como cómplice a otro hijo de Eduardo, Joel Cari Daleney, quien aún continúa prófugo. Los primeros informes detallan que el atraco se cometió entre más de 10 personas.

“Intentamos volver a vivir el día a día, pero en cada audiencia debemos vivir todo esto de nuevo y recordar que él ya no está aquí”, lamentó una de las hijas del militar, quien espera que el juicio no se prolongue.

Su padre fue escolta y jefe de la Casa Militar en la gestión de los presidentes Carlos Mesa y Eduardo Rodríguez Veltze, en 2005, y Evo Morales, en 2006.

El abogado de la familia del militar, Freddy Cuentas, relató que luego de cometer los asesinatos, los delincuentes condujeron el vehículo de las víctimas con sus cadáveres en la maletera hasta un lenocinio llamado La Curva, ubicado cerca a Guanay.

Allí, los delincuentes con la ropa con sangre relataron a viva voz la forma en que habían quitado la vida a Sejas y sus socios. Luego de eso llegó Yexenia para entregarles ropa limpia.

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Mauricio Sejas, hijo del general, recordó que todos los testigos que los vieron conducir los vehículos y en actitudes sospechosas —incluidas las trabajadoras del lenocinio— fueron amenazadas de muerte, al igual que él y su familia, con la advertencia de que no insistan en la investigación.

Reveló que García y su mujer, como trabajadores de la mina Zepita, se habían ganado la confianza Juan Gómez, quien incluso les invitaba a comer a su casa. Fue así que habían obtenido la información de la fecha y hora en que se transportaría el oro.

Por la malicia con la actuaron y la crueldad con la que asesinaron al militar, su familia pide que los jueces dicten sentencia en la sesión de esta jornada, ya que García intentó evadir la condena y hace una semana había solicitado someterse a un proceso abreviado, con el fin de recibir sólo 15 años de condena, pedido que, para tranquilidad de la familia, fue rechazado.

“Ya tuvimos una charla con la familia, los años de cárcel que pedimos para estas personas no compensarán la vida de mi padre. Dejamos el fallo en las manos de Dios, pero aún esperamos que la justicia boliviana cumpla, y la ley dice que por el delito de asesinato deben ser condenados a 30 años de cárcel sin indulto, es lo que buscamos”, manifestó el hijo del general.

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