Del Castillo asumió el cargo prometiendo reconciliación y retornó a la radicalidad

En el año de la crisis política desatada a raíz de las denuncias de fraude electoral, el ahora ministro de Gobierno estuvo en escenarios de confrontación. Ahora es uno de los principales detractores de Añez.
domingo, 13 de junio de 2021 · 05:04

Página Siete  / La Paz

“Creo que hemos tenido muchas diferencias ideológicas y políticas que nos han hecho daño en el pasado. Creo que es el momento de avanzar y reunificarnos y encontrarnos entre todos los bolivianos (…) el pueblo boliviano está buscando eso y este Gobierno tiene que demostrarlo, tiene que comenzar a unir. Esas cualidades las tengo yo”.

“Si ustedes hubieran nacido en otra época, tal vez también hubieran tratado de lavar la imagen de García Meza o de Arce Gómez (cabezas de la narcodictadura que gobernó Bolivia a principios de los años 80), porque son de la misma calaña que Murillo y López (…), si a Murillo lo hubiéramos encarcelado nosotros, ustedes estarían hablando de persecución política, porque perseguir corrupción es persecución política para ustedes. Son nefastos”.

El mismo hombre, Carlos Eduardo del Castillo del Carpio, en dos momentos distintos. La primera frase la pronunció el 13 de noviembre de 2020, cuatro días después de haber asumido el cargo de  ministro de Gobierno cerca de cumplir 32 años, y la segunda el pasado martes, durante una intervención en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) que acabó en un bochornoso enfrentamiento a golpes entre oficialistas y opositores.

Secuencia  del momento en que Salvatierra cae   en puertas del Legislativo, en  noviembre de 2019.

Escenario

Los opositores culparon al ministro de ese desenlace, no sólo por su encendido discurso en el que los acusó de ser protectores de golpistas y cómplices de la corrupción y el narcotráfico, sino porque además consideraron que preparó un escenario para la provocación en el que, a modo de barra, había  sectores sociales movilizados en puertas del Legislativo desde temprano y hasta un trompetista preparado en uno de los balcones del hemiciclo para el momento en que pidió un minuto de silencio para las víctimas de Senkata y Sacaba.

Luego de ello, mirando a los legisladores de la bancada de la oposición, les gritó: “Ustedes quieren esconder los crímenes, son unos cómplices ¡Cooomplices!, ¡cooomplices!, ¡asesinos, cooomplices! Cómplices de la corrupción, cómplices del narcotráfico”.

Del Castillo mostró una imagen distinta de  la que había expuesto al asumir el cargo, pero una similar a la de antes de haber llegado a ocupar la silla de ministro, cuando muy joven comenzó a militar en las bases radicales del Movimiento Al Socialismo (MAS) y luego fue mano derecha de la expresidenta del Senado, Adriana Salvatierra, en su condición de oficial mayor de esa cámara. 

Una foto que se viralizó en redes sociales luego de que asumió el cargo (9 de noviembre de 2020) lo muestra cuando dispara un petardo de frente durante un enfrentamiento con opositores al MAS, ocurrido en inmediaciones del Hotel Real Plaza el 21 de octubre de 2019, un día después de las elecciones que luego fueron observadas por fraude.

El 10 de mayo de este año, durante una entrevista en el programa No Mentirás, explicó su actuación: “Eran tiempos difíciles que atravesaba el pueblo boliviano. Mi esposa estaba embarazada de mi hija menor, se encontraba realizando un conteo de votos. La Policía empezó a avanzar, nos estaba arrinconando hacia las mujeres, hacia un grupo de personas que nos estaba atosigando. Acá no hay más de 15 personas y al otro lado hay 20”.

Entonces era oficial mayor del Senado y, en esa misma condición, tres semanas después apareció nuevamente en un escenario de enfrentamiento con la Policía, esta vez al lado de Salvatierra, quien, junto con otros legisladores del MAS, intentaba ingresar al Legislativo reclamando la presidencia del Senado, a la que tres días antes había renunciado públicamente.

Varios videos capturados el 13 de noviembre de ese año (entonces había una pulseta de fotografías y audiovisuales en redes sociales que intentaban inclinar la balanza de la opinión pública en favor de los bloques en conflicto) muestran ese momento.

Ante la negativa de los policías, que arguyen que ella ya renunció, los movilizados les exigen una prueba documentada de la renuncia y ella grita que sigue siendo senadora y presidenta del Senado. Entonces aumenta la presión, los policías lanzan gases y los masistas comienzan a retroceder, momento en que se ve cómo Del Castillo, vestido con una chamarra azul, toma por la espalda a Salvatierra, quien luego cae al piso, y lanza un puntapié contra un policía, que a la vez era jaloneado del chaleco por otro de los movilizados.

El video fue usado para denunciar maltrato contra Salvatierra e incluso ella publicó fotos suyas con la blusa desgarrada.

Dos momentos

Fueron dos momentos de choque en los que estuvo presente quien fue el futuro ministro de Gobierno de Luis Arce y que fueron registrados en imágenes. Luego de estos dos episodios, se convirtió en un dolor de cabeza para la sucesora de su exjefa. 

Eva Copa (MAS) asumió la presidencia del Senado en ese momento de crisis y la primera piedra en su zapato fue Del Castillo, quien se rehusó a dejar la Oficialía Mayor alegando que su esposa, quien trabajaba en la Vicepresidencia, estaba embarazada.

“No puedo dar inamovilidad funcionaria a los dos (…) no es posible que me obliguen a trabajar con gente que no es de mi confianza”, dijo entonces Copa, antes de presentar una denuncia por “hostigamiento político y psicológico”, que al final nunca prosperó.

El 12 de diciembre de ese año escribió en su cuenta en Twitter: “Ante la ardua labor de la pacificación del país y efectuar nuevas elecciones generales, mi persona, como cabeza de la Asamblea Legislativa, está sufriendo hostigamiento de parte de algunos grupos radicales. Pido garantías para proseguir con mis labores por el bien de Bolivia”. Se refería a Del Castillo y Salvatierra.

Ambos son miembros de la denominada Columna Sur, que en su cuenta en Facebook se presenta como una “Organización Política Revolucionaria Marxista Leninista Feminista. Objetivo: Construcción de la Patria Grande Socialista y Soberana”. 

Es uno de los brazos de formación de nuevos liderazgos del MAS, que organizó movilizaciones de respaldo a Del Castillo en Santa Cruz cuando en marzo de este año algunos sectores sociales plantearon su cambio.

En su página en Facebook publica regularmente banners, fotografías y notas destacando la labor del ministro y la semana pasada informó, paso a paso, sobre su presencia en el Legislativo, con 41 publicaciones con mensajes felicitando el tono y el contenido de su discurso y acusando a la oposición de violencia y discriminación.

Las publicaciones van en tono con la actuación del ministro en el plenario y en las conferencias de prensa, en las que siempre que se refiere a quienes gobernaron en la anterior gestión, habla del “clan mafioso del gobierno de Añez”.

Es además actor central en las acciones iniciadas contra la gestión gubernamental de transición. El 12 de marzo encabezó el operativo de aprehensión de la expresidenta Jeanine Añez en Beni y luego su cartera se constituyó en coadyuvante del proceso que se sigue contra ella y sus exministros por un presunto golpe de Estado.

Cuando en esa entrevista que ofreció cuatro días después de asumir el cargo, uno de los periodistas le preguntó si seguiría la línea dura de exministros como Juan Ramón Quintana o Arturo Murillo, contestó: “Es un momento de reconciliación. Por eso han visto en mí a una persona que va a buscar la reconciliación del país”. 
 

La primera vez ocurrió en marzo, antes de que encabece el operativo de captura de Añez
 2 pedidos de renuncia desde el MAS  y la oposición en 7 meses

El pasado miércoles el ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, cumplió siete meses en el cargo y en este tiempo enfrentó dos pedidos de renuncia. El primero de sectores sociales y de su propio partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS), y el otro, más reciente, de la oposición.

En marzo, poco antes de encabezar la aprehensión de la expresidenta Jeanine Añez, el cuestionamiento fue porque no hacía lo suficiente para que avancen los casos de Sacaba y Senkata.

El ministro  en su intervención de l a semana pasada en la ALP. 
Foto:Ministerio de Gobierno

“El Ministerio de Justicia y el Ministerio de Gobierno no están cumpliendo con su función (…) Lo mínimo que tendrían que ser es destituidos”, manifestó entonces, por ejemplo,  Concepción Ortiz,  exparlamentaria y exvicepresidenta del MAS.

Los diputados Rolando Cuéllar y Daniel Rojas, del mismo partido, coincidieron en plantear la renuncia con similares argumentos y el 10 de marzo un grupo de militantes del MAS se movilizaron  en inmediaciones del Consejo Nacional de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid), en Santa Cruz, con gritos que pedían la renuncia del titular de Gobierno. En respuesta, al día siguiente hubo una contramarcha en respaldo a Del Castillo, que fue promocionada por Columna Sur y que estuvo conformada en su mayor parte por jóvenes.

La anterior semana, los planteamientos de renuncia salieron desde la oposición, que condenó la radicalidad con la que expuso  el informe que le fue solicitado sobre la aprehensión de la expresidenta Jeanine Añez.

La senadora Andrea Barrientos, de Comunidad Ciudadana (CC),  consideró que su actitud provocativa merecía más que una condena. “El ministro es el principal responsable, en combinación con el presidente de Diputados, Freddy Mamani. El ministro nos ha dicho asesinos, corruptos, narcotraficantes. Que presente una sola prueba”, señaló.

En la misma línea, la senadora Silvia Salame (CC) declaró a radio Global: “Nos dijo cómplices, corruptos y narcotraficantes y pese a esas falsas acusaciones no nos han querido dar la palabra para asumir nuestra defensa. Quiero recordarle al señor ministro que la Asamblea Legislativa es un pilar del poder en Bolivia y no puede ser que un pinche funcionario venga a agredirnos de esa manera en nuestra propia casa y por esa intervención, totalmente tergiversada, tiene que pedirnos disculpas públicas por esas calumnias y si no lo hace, como bancada de Comunidad Ciudadana vamos a asumir acciones legales y que presente las pruebas que dijo tener contra nosotros”.

Del Castillo fue consultado  sobre lo que ocurrió en esa plenaria, en la que en medio de su intervención se trenzaron a golpes el senador Henry Montero (Creemos) y el diputado Antonio Colque (MAS),  y respondió que ése es un asunto de responsabilidad de los legisladores. 

“El Ministerio de Gobierno no tiene nada que ver en una riña entre dos parlamentarios, éste es un tema intuitu personae (de responsabilidad personal) Una persona que ha cometido un delito (refiriéndose a Montero) causando lesiones graves y gravísimas en contra de un parlamentario que sería su colega. Al interior de la Asamblea se tendrá que determinar si existe una sanción administrativa”, aseveró.

Dijo que es “totalmente falso” que él hubiera tomado una actitud de provocación en el plenario de la Asamblea, ya  que “lo único” que hizo fue informar sobre lo que ocurrió en la gestión 2019. “No les ha gustado lo que se les ha manifestado”, complementó.

Rolando Cuéllar, su correligionario político y diputado,   tuvo otra impresión. “Creo que se excedió un poco, porque la verdad,  las preguntas son claras cuando hay una interpelación. Son seis preguntas que uno tiene que responder como un cuestionario, pero se excedió un poco;  creo que debió responder directamente las preguntas, no pasarse a otros temas y nosotros vemos esa observación en el ministro (de Gobierno)”, declaró.

El presidente Luis Arce no se pronunció en ninguno de los dos momentos en los que se presentaron los pedidos de renuncia.

El perfil del ministro

  • El profesional  Eduardo del Castillo nació el 27 de diciembre de 1988 y es abogado  con una maestría en Derecho Tributario y Financiero. Es candidato a doctor en Derecho Constitucional por la Universidad Mayor de San Andrés de La Paz y posee un diplomado en Educación Superior e Interculturalidad. Fue oficial mayor de la Cámara de Senadores.
  •   El político  Es militante del Movimiento Al Socialismo hace más de 15 años, casi la mitad de su vida, y desde muy joven fue parte de Columna Sur, junto con Adriana Salvatierra, expresidenta del Senado,  quien  llegó a ocupar el cargo  a sus 29 años. Del Castillo es el ministro más joven del gabinete del presidente  Luis Arce.

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