Un equipo de oficiales de la ex Policía Técnica Judicial fueron clave para dar con el clan

Blas Valencia, el atracador que se hizo jefe policial con nexos políticos

El 14 de diciembre de 2001 La Paz se paralizó cuando unos atracadores, liderados por un coronel de la Policía, asesinaron a otros efectivos y robaron 385 mil dólares de una remesa de Prosegur en plena Av. Kantutani.

Seguridad
Daniela Romero
Por 
La Paz - domingo, 07 de agosto de 2022 - 5:00

Han pasado 20 años y está a punto de salir de prisión. Entró al penal de San Pedro como el coronel de la Policía y cabecilla de la banda que atracó una remesa de Prosegur, después fue trasladado a la cárcel de Chonchocoro por hechos extorsivos dentro del recinto paceño y, finalmente, fue llevado hasta la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz, donde termina de pagar su condena por asesinato y robo agravado.

Blas Valencia es el último integrante boliviano del clan que será liberado después de más de 20 años de aquel el 14 de diciembre de 2001, cuando una furgoneta de la empresa Prosegur fue retenida en la avenida Kantutani de La Paz donde los delincuentes mataron a dos policías y se llevaron 385 mil dólares.

El teniente coronel, de 50 años, que estaba a cargo de la unidad de licencias en el Organismo de Tránsito había planificado uno de los atracos más violentos de la historia de Bolivia. ¿Pero, quién era Blas Valencia?

Un exjefe policial de Operaciones de la entonces Policía Técnica Judicial (PTJ) desempolva los documentos y cuenta que Valencia tuvo cargos en la institución gracias a sus nexos políticos de ese momento.

“Hicimos un análisis y nos preguntamos por qué él y otros (de la banda delictiva) logran tener acceso a cargos importantes y logran enriquecerse. Según la investigación, había un grupo de jefes policiales afines al partido de Gobierno en ese momento y muy cercano a una autoridad”, recuerda.

En 2001 el partido de gobierno era Acción Democrática Nacionalista (ADN). La investigación señala que Valencia, entre otros jefes, tenían vínculos cercanos por lo que accedían a “cargos importantes” en la Policía.

A las 10:30 del 14 de diciembre de 2001, un vehículo de Prosegur descendía por la avenida Kantutani con dos policías, el portavalores y otro empleado de Prosegur, cuando por el mismo carril de bajada una peta subía y detrás de ésta otro coche. De éste descendieron cinco atracadores, en medio de gritos dispararon y mataron a los policías y al civil, recogieron las bolsas del dinero y se dieron a la fuga en cuestión de minutos.

Los cuerpos de las víctimas quedaron dentro y fuera de la furgoneta, la cual además no estaba acondicionada para llevar valores. La Policía llegó después del asalto armado. Luego se supo que al menos cuatro ciudadanos peruanos y Valencia estuvieron en el lugar del asalto, con armas de fuego.

La investigación policial después evidenció que el coronel Valencia fue el “cerebro” del atraco, que al margen de trabajar en la Policía, era propietario de un bus que hacía el servicio de transporte desde el aeropuerto hasta el centro de la ciudad, que su esposa tenía un negocio de préstamo de dinero y, además, la pareja era preste de diferentes fiestas patronales.

“Cuando entramos a su casa encontramos imágenes de la Virgen y otros santos. Él quería estar vigente socialmente”, dice el exjefe policial. Pero le costó caro. Esa ambición lo llevó a estar al frente de hechos delictivos cada vez más sangrientos en los que no sólo planificaba, sino también operaba.

“Es el único caso en el que jefes de la Policía organizaron un clan y ejecutaron atracos. El último antecedente que había era el caso de Calamarca, pero hasta la fecha ya no ocurre esto. A partir de la tecnología, se han dado otros tipos de modalidad para cometer ilícitos”, explica el que exjefe policial.

Si bien Blas Valencia fue el cabecilla de la banda, el entonces mayor Freddy Cáceres también fue parte de la organización del atraco, aunque -según los informes- no participó en el lugar del hecho. A su 46 años fue sentenciado a 22 años de cárcel y actualmente ya está libre.

Ambos planificaron el atraco, Cáceres fue reclutado por Valencia para que sea su aliado. El mayor también tenía fuertes contactos con miembros del Estado Mayor de la Policía, lo que en su momento los ayudó a estar protegidos. Después del atraco, Cáceres se encargó de blindar a la banda delictiva. Según una investigación anterior de esta periodista, el mayor llegó con 150 mil dólares al Comando de la Policía, tras el atraco, los cuales eran para el entonces comandante Wálter Osinaga, quien después se negaría a instruir requisas en varios domicilios, entre ellos el de Blas Valencia.

El exteniente coronel cumplió más de la mitad de la condena, por lo que su liberación está dentro de lo legal. “Procede, porque ya cumplió con la mayoría de los años que le correspondían”, dice exjefe policial, quien recuerda haber encontrado la pista clave para llevar a Valencia a la cárcel.

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