Antes de su muerte, tenían planes para pasar con sus hijos

Chats, pelea y balas: las últimas horas de los tres efectivos abatidos

Conductores de cuadratracks que consumían bebidas alcohólicas presuntamente provocaron un “altercado” en la zona Urubó.

Seguridad
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Santa Cruz - jueves, 23 de junio de 2022 - 5:00

Mensajes de chat y llamadas por celular para planificar actividades con sus familias, agresiones que alertaban la tragedia que iban a pasar y acribillados a sangre fría estando de rodillas, fue lo que pasaron antes de su muerte dos sargentos de la Policía y un voluntario del Grupo de Apoyo Civil a la Policía (Gacip) en la zona del Urubó, en Porongo, Santa Cruz.

A las 13:00 del martes, el sargento Alfonso Chávez llamó a su esposa para indicarle que iba a un patrullaje y luego se contactaría con ella. Lo último que conversaron fue realizar el festejo de cumpleaños de su hijo, el miércoles. “Habíamos dicho que íbamos a comprar una torta y estar en casa, eso quedamos en hacer”, dijo Liliana Sánchez, esposa del policía. El uniformado dejó a cuatro de sus hijos en la orfandad.

Por su parte, el sargento Eustaquio Olano, antes de ir a patrullar, había planificado encontrarse con su hija el miércoles y entregarle un celular. “Teníamos que encontrarnos, me habían robado mi celular”, aseveró la hija. En esa familia, dos hijos quedaron huérfanos.

En cambio, antes de las 14:00, el voluntario del Gacip David Candia estaba en su casa, el feriado del martes, junto a su hija de un año. “Dicen que él estaba echado junto a su niña”, contó un familiar del voluntario. Antes de su muerte, él tenía planificado abrir un negocio de mecánica y los fines de semana apoyaba a la Policía.

Según la Policía, los dos sargentos salieron a patrullar a la comunidad Los Cuchis, en el Urubó, pero la patrulla en la que iban se enfangó en un lugar arenoso.

Ese percance ocurrió debido a que algunas personas circulaban en cuadratracks por la zona y habrían consumido bebidas alcohólicas y otras sustancias; los mencionados supuestamente entrenaban para una competencia deportiva, entre ellos estaba Misael Nallar Viveros, yerno del narco Einar Lima Lobo.

Luego, entre las 14:00 y las 15:40, los sargentos sufrieron agresiones físicas, según chats enviados por Olano a su pareja Mariana Rojas.

A las 15:51, Olano escribió vía WhatsApp a su pareja contando el incidente: “Amor estoy en peligro, la verdad no podía comunicarme con mis camaradas por la señal. Nos agredieron, a mi camarada le dieron (un) puñete, a mí me salvó lo que portaba, y además nos quedamos sin señal, y nos plantamos en la arena y ahí vinieron a buscarnos pelea, en un momento, pensé aquí me destrozan, pero gracias a Dios no pasó a mayor, pero no teníamos comunicación, viví el peor susto”. Olano mantuvo comunicación con su pareja hasta las 16:10 y posteriormente ya no respondió más.

Previo a aquel momento, el sargento Chávez se habría contactado con el subteniente Eduardo Céspedes para pedir auxilio mecánico y asi solucionar el desperfecto de la patrulla.

Y antes de las 15:00, Céspedes habría llamado al voluntario del Gacip para ir a ayudar con el patrullaje, adonde también llevaron a un mecánico. “De repente recibe una llamada de los policías para ver si podría colaborar en un patrullaje (...) Salió casi a las 15:00”, dijo un familiar de Candía.

Al llegar al lugar, el mecánico activa la doble tracción del vehículo, lo sacan de la arena y conducen hasta el pavimento. El mecánico declaró que unas personas lanzaron piedras a los policías y éstos usaron gas pimienta para dispersarlos.

Minutos después, los agresores vuelven en un vehículo Ipsum de color plomo, bajaron dos personas con chalecos verdes y dispararon contra los sargentos y el voluntario, según testimonios del mecánico y de Céspedes. El subteniente al escuchar los disparos se da la vuelta y sale del lugar, presuntamente a pedir apoyo.

El comandante de la Policía, Jhonny Aguilera, detalló que a los sargentos y al voluntario les habrían puesto de rodillas y les dispararon con armas largas de uso militar.

La Policía colectó 17 balas calibre 7,62 y 5,56. Olano recibió cuatro impactos de bala, Chávez dos disparos y Candía seis impactos, dijo Aguilera.

Desde las 16:11 a 18:18, Olano ya no respondió más a los mensajes de su pareja. Varios de los familiares se enteraron vía internet de la tragedia. Ayer la Policía logró detener a Nallar, principal acusado, y citarán a otros implicados.

Incidente en Urubó

Policía El general Jhonny Aguilera presume que el chat enviado por Olano, en el que detalla las agresiones que sufrió junto a su camarada, es el mismo hecho que relató el mecánico, que dijo que los policías fueron atacados con piedras y respondieron con gas pimienta, lo que provocó la ira de los agresores, que después volvieron armados y dispararon a los sargentos y al voluntario.

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