El exdirector del Fondo Indígena, que denunció corrupción en la estatal, murió en abril

Desde golpes hasta falta de atención médica; Aramayo sufrió 187 torturas

Un estudio del Instituto de Terapia a Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y Violencia del Estado (ITEI) concluye que el caso de Marco Antonio Aramayo muestra el “fracaso de la justicia” en Bolivia.

Seguridad
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La Paz - sábado, 10 de septiembre de 2022 - 5:00

Marco Antonio Aramayo, el dirigente que denunció la corrupción en el Fondo Indígena y que murió el 19 de abril por un paro cardíaco, fue víctima de 187 formas de tortura, desde la privación de libertad y atención médica, aislamiento, desaparición forzosa hasta golpes, según un informe del Instituto de Terapia a Investigación sobre las Secuelas de la Tortura y Violencia del Estado (ITEI).

Bolivia firmó en 1999 la Convención de las Naciones Unidas Contra la Tortura, pero en el caso de Aramayo, el reporte del ITEI muestra de forma sistematizada 187 formas distintas de tortura “cometidas por la justicia y la Policía” en los cinco años que estuvo con detención preventiva deambulando por seis cárceles del mismo número de ciudades en el país.

El informe reseña las diferentes clases de tortura que sufrió Aramayo desde 2015 hasta 2022. Entre ellos destaca que el exdirector del Fondo Indígena sufrió golpes con objetos contundentes; exposición a agentes químicos; desaparición forzosa en tres ocasiones; condición degradante de aislamiento en 12 oportunidades; aislamiento, 11 veces; privación de atención médica en 17 ocasiones; humillación, 14 veces, y privación de agua y alimentos en siete oportunidades, entre otras torturas.

Empero, el mayor tormento que sufrió Aramayo y que se repitió en 73 ocasiones fue la denominada “Técnicas sicológicas para destruir a una persona: Deliberada falta de respeto al debido proceso (múltiples juicios por el mismo hecho”.

Extraído con rumbo incierto

Aramayo relata en el documento cómo fue sacado el 6 de septiembre de 2018 de su aislamiento con rumbo desconocido.

“Cuando me encontraba en aislamiento, me sacan de ahí con rumbo desconocido. Me sacaron a las 12:30, una de la mañana, fuertemente escoltado, con gente armada, en una ambulancia. Después me enteré que me estaban llevando a Cobija. Trasladado sin saber cuándo retornaría, sin siquiera llevar nada de ropa, medicamentos o alimentos”, narró Aramayo, según el informe del ITEI.

El hombre contó, además, cómo al volver de un viaje en el mismo día desde Montero, Santa Cruz, hasta La Paz el motorizado en el que era trasladado enmanillado sufrió un vuelco cerca de Calamarca, en La Paz, porque el chofer policía se durmió.

El estudio “El disfuncionamiento de la justicia. Tortura y otros malos tratos inflingidos a Marco Antonio Aramayo”, se elaboró con testimonios del mismo Aramayo, su esposa Moraima Monje Hirose, el abogado de Aramayo, Héctor Castellón, la Fundación Construir y la Defensoría del Pueblo.

Fracaso de la justicia

El informe sostiene que el caso de Aramayo es el “ejemplo más visible” del “fracaso de la justicia” en el país, porque no se cumplió un debido proceso y no se cumplió “el principio de presunción de inocencia”.

“El caso del señor Marco Antonio Aramayo es el ejemplo más visible y emblemático en Bolivia del fracaso de la justicia boliviana, con todos los efectos humanamente nefastos para las personas afectadas directa e indirectamente”, concluye el informe del ITEI sobre Aramayo, el hombre que denunció corrupción al interior de esa organización, por los que tuvo que atender 256 procesos, de los que únicamente dos se resolvieron hasta su muerte.

“Este informe trata el accionar de la justicia y de la Policía en las antípodas de los derechos humanos, y del no respeto al debido proceso desde su detención en 2015 hasta su trágica muerte, sucedida en abril de 2022. Desde un principio, Aramayo fue detenido sin que se haya tomado en cuenta (en ningún momento) el principio de presunción de inocencia”, resume el estudio.

El ITEI hizo un seguimiento al caso de Aramayo en los últimos cinco años, “siendo testigo de audiencias vergonzosas, compartiendo la impotencia frente a la ineficacia de un mundo judicial arbitrario, y quedándose con la impresión de que sus verdugos lo hubieran preferido muerto”, indica el documento hecho público en las últimas horas.


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