El sitio cobró relevancia por las declaraciones del rescatista chileno Hugo Bustos

México Chico: pobladores controlan la megaferia chapareña de autos chutos

La autoventa de indocumentados de Ivirgarzama opera libre del control policial o aduanero, aunque los lugareños cobran Bs 10 de entrada y los chuteros se organizan en asociaciones. Es la feria más grande del Valle.

Seguridad
Redacción Diario Página Siete
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La Paz - domingo, 15 de mayo de 2022 - 5:00

Ubicada en el corazón del Chapare, convoca a cientos de compradores y vendedores de autos sin documentos. Opera libre de control policial o aduanero, aunque los lugareños cobran una entrada para ingresar. Muchos la conocen como la “feria de chutos de Ivirgarzama”, otros la llaman “México Chico”.

“Cada año va creciendo esa feria. Cuando fui con un amigo nos cobraron 10 bolivianos por persona para ingresar. Tiene una entrada principal y ahí está parada gente del lugar para cobrar”, cuenta Marco L. respecto a la autoventa de autos indocumentados o chutos de Ivirgarzama, la más grande de Cochabamba.

Los posibles compradores pueden acceder al lugar luego de pagar la entrada; pero quien quiera vender un vehículo sin documentos debe estar afiliado a alguna de las asociaciones establecidas. “No habrá Policía, pero hay control”, dice Marco.

“México Chico”, la polémica

Aunque opera desde hace varios años, “México Chico” adquirió notoriedad hace tres semanas, cuando el responsable de la ONG chilena Grupo Búsqueda de Vehículos Robados, Hugo Bustos, reveló que allí encontraron vehículos robados en su país. Bustos fue quien reveló el ilícito de venta de vehículos robados e indocumentados que involucra a miembros de la Policía Boliviana Nacional.

“Esos vehículos robados estaban en ‘México Chico’. A ese lugar no se puede entrar (a rescatar vehículos robados) porque es peligroso, tampoco va la Policía, no entran las autoridades, no se puede hacer nada. Pregunte a la gente de ese lugar cómo es México Chico, allá no se meterán los policías a realizar un operativo”, aseguró Bustos.

Después de la denuncia del investigador chileno, cocaleros del Movimiento Al Socialismo (MAS) negaron la existencia del llamado “México Chico”. El senador oficialista Leonardo Loza calificó al denunciante como “mentiroso” y a sus afirmaciones como “políticas”

Incluso el líder MAS, Evo Morales, se pronunció al respecto a través de Twitter. “Desmentimos la falsedad de la supuesta existencia de un ‘México Chico’ en el trópico de Cochabamba. En 2011, agentes chilenos y la DEA trataron de involucrar a la dirigencia cocalera en una investigación. Ahora un excarabinero acusado de robo en su país trata de hacer lo mismo”, sostuvo el exmandatario.

Megaplaya de chutos

La autoventa de Ivirgarzama, en el municipio de Puerto Villarroel es muy conocida en el Chapare. Sin embargo, los lugareños la llaman autoventa, la feria o playa de autos. El sobrenombre de “México Chico” es nuevo.

“Quizás algunos lo llamen así (México Chico), pero acá solo le dicen la feria de autos”, precisa Juan, habitante del municipio de Villa Tunari dedicado al transporte de pasajeros en moto.

La playa de chutos, según la explicación de Juan, está distante a una hora y media desde Villa Tunari. Se encuentra en el barrio Linares, de Ivirgarzama, y funciona solo los domingos.

Tiene una entrada principal, donde los vecinos habilitaron algo similar a una tranca o retén para controlar el ingreso de los visitantes, a quienes cobran 10 bolivianos para “el mantenimiento del barrio”.

La feria tiene más de una década y con el tiempo creció en espacio y popularidad. Hace cinco años los vehículos se exhibían en un espacio que no superaba las tres cuadras, ahora ocupan más de diez manzanas, explica Juan y con él coinciden otros entrevistados.

Los chuteros están organizados en asociaciones y si alguien –habitante del Chapare u otra región- quiere vender un motorizado, debe estar afiliado.

“Solo ofrecen autos sin placa. Yo quería vender mi moto y comprarme otra, pero están conformados en asociaciones y tenía que afiliarme, así que no lo pude hacer. Además, yo quería comprar con documentos, porque para trabajar en transporte público sí o sí debe tener papeles o te decomisan en operativos sorpresa”, cuenta Juan.

Acorde a los tiempos, las asociaciones también ofertan los autos indocumentados que venden en la feria mediante las redes sociales, sobre todo en el Facebook. “Ponen fotos de lo que traen con precios y ahí se puede encontrar variedad de modelos de autos y motocicletas. Eso es bueno porque así te eliges tu chutito y solo viajas a pagarlo y recogerlo”, opina Marco.

Sin control policial

En los municipios de Villa Tunari, Chimoré, Shinahota, Puerto Villarroel y Entre Ríos –del trópico cochabambino- es habitual observar la libre circulación de autos chutos pese a la presencia policial.

El pasado 7 de mayo, el comandante regional de la Policía de Santa Cruz, Erick Holguín, aseguró que no es competencia de la institución verde olivo intervenir ferias de autos indocumentados porque mientras los chutos no estén en movimiento, no infringen la ley.

“Esa atribución, la función de fiscalizar un vehículo documentado o no, no es atribución de la Policía Boliviana”, sostuvo la autoridad del verde olivo.

Los habitantes de la zona estiman que de 10 vehículos que circulan en el Chapare, cinco no tienen papeles. Es normal observarlos en los centros poblados, en las sendas, chacos y comunidades, pero los propietarios no se aproximan a las grandes ciudades porque corren el riesgo de que sus chutos sean incautados en las trancas o retenes policiales y militares. Muchos, sin embargo, se las ingenian para burlar los controles.

“Circulan libremente. La Policía no controla porque son pocos los efectivos. Incluso, ellos tienen chutos, todos lo saben”, asevera otra habitante de la zona.

El comandante de la Policía, Jhonny Aguilera, inicialmente advirtió que aquel uniformado que sea sorprendido conduciendo o posea un motorizado indocumentado o robado perderá un año de antigüedad.

Tras las críticas por la leve medida, Aguilera propuso sancionar con la baja definitiva a los policías que “por segunda vez” sean sorprendidos en su poder o conduciendo autos chutos. Y los cuestionamientos crecieron.

Chutos baratos

Consuelo, profesora de primaria de una escuela en Villa Tunari, es propietaria de un vehículo chuto. “Sé que no está bien, pero acá es normal. Nadie te dice nada, nadie te critica. Si tuviera mucha plata me compraba un auto con papeles, pero no gano mucho para ahorrar en miles de dólares”, argumenta.

Su auto es un Toyota Corola modelo 2000, que se encuentra en buen estado y que lo compró hace dos años a 3.900 dólares en la feria de Ivirgarzama.

El único inconveniente que tiene, dice Consuelo, es al momento de comprar combustible. No puede llevar su auto a un surtidor porque su sistema exige el registro de una placa, por lo que se ve obligada a comprar en bolsas o acudir al contrabando o “mercado negro” de gasolina.

Pese a ese inconveniente, Consuelo está convencida que hizo una inversión al comprar un chuto. “Con eso llevó a mis hijos a su escuela, voy a mi trabajo y me movilizo. Acá no hay transporte público como en las ciudades”, justifica.

Prohibidos los documentados

Hace tres años, César viajó de Cochabamba a Ivirgarzama con la esperanza de vender un Hummer negro. Ya lo había intentado sin éxito en la autoventa de la avenida Beijing, de Cercado, por lo que se animó ir al Chapare.

“Fui a vender un auto con papeles a Ivirgarzama, pero solo llegué a pasar calores porque todos eran chutos . Lo veían y les gustaba, les decía su precio y que tiene papeles y se iban. Me tuve que regresar con mi auto a Cochabamba. Lo llevé ahí porque me dijeron que en el Chapare hay plata”, relata.

Entonces pedía 19.000 dólares por el Hummer, pero los interesados solo estaban dispuestos a pagar 10.000 dólares, como se paga a un indocumentado.

Los vehículos más comercializados en la playa de chutos, también conocida como “México Chico”, son los Toyota Corola, los Ipsum, Noah, camionetas Hilux, Rav 4 y otros cuyos precios van desde 3.500 bolivianos hasta 25.000 dólares, dependiendo el modelo y estado. Los más comerciales son las vagonetas y camionetas que se emplean para trabajos en los chacos.

Hay otra feria de autos chutos en el municipio de Chimoré, pero es pequeña y no se compara al movimiento que se genera en la de Ivirgarzama. “He escuchado de otros Méxicos Chico, así le están llamando a varias ferias”, apunta Juan.

“Algunos la llaman México Chico, pero acá le decimos feria de chutos. He escuchado de otras con ese nombre ”.
Juan, habitante Ivirgarzama
“Fui a vender un auto con papeles a Ivirgarzama, pero solo llegué a pasar calores porque todos eran chutos”.
César, propietaro legal
“Nos cobraron 10 bolivianos por persona para ingresar. En la entrada principal está gente del lugar para cobrar”.
Miguel, comprador
25.000
dólares
es uno de los precios más altos en la feria de chutos; los más baratos cuestan hasta 3.000 dólares.
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