Los padres del productor agradecen el apoyo que recibieron de Adepcoca y los Yungas

Plácido Cota, el cocalero de 7 vidas que cuidará a su familia sin una mano

Tuvo un sueño en el que Dios tocó partes de su cuerpo que estaban dañadas por la explosión y fue cuando le encomendó que debía cuidar a sus hermanos. Los médicos también creen que recibió ayuda divina.

Seguridad
Carlos Quisbert
Por 
La Paz - viernes, 23 de septiembre de 2022 - 0:00

Siete fueron las operaciones que restablecieron la salud y vida del cocalero Plácido Cota y con esta nueva oportunidad, él cuidará de su familia, como le dijo Dios en un sueño. A raíz de la explosión de una dinamita perdió una mano y quedó con los órganos internos expuestos y cuando sólo tenía 20% de posibilidades de sobrevivir se repuso. Agradece a los médicos que lo ayudaron a vencer a la muerte en el Hospital Arco Iris.

“Plácido no podía levantarse por cuatro días, los médicos lo indujeron a un coma para evitar que sufra, porque no parecía que fuera a sobrevivir, pero se despertó y él nos contó que Dios se le acercó para hablarle; le dijo ‘cuida a tus hermanos, ten fe’ y le tocó en el vientre, la parte del cuerpo que tenía herida. No me dijo más, sólo que pasó entre sueños”, relató a Página Siete un miembro de la familia Cota.

Los familiares de Plácido, que tiene 30 años, pidieron no ser identificados por sus nombres, pues existe temor y les preocupa la persecución judicial que el Gobierno emprendió contra los cocaleros de los Yungas. Afirmaron que él no dará entrevistas porque debe recuperarse emocionalmente. “Siempre alentó a sus hermanos y sigue así, optimista, pero seguro su vida no volverá a ser igual”, dijo otro familiar.

“Se le han practicado al menos siete intervenciones quirúrgicas aparte de las que se hizo a su ingreso, en el momento más crítico que significó la contención de todas las heridas y lesiones. Se dieron cirugías de abdomen, vascular, de urología, traumatológica y en la última parte las cirugías reconstructivas”, informó a Página Siete la directora del Hospital Arco Iris, Yael Cazón.

Detalló que Cota permaneció interno un mes y 10 días, desde el 8 de agosto, cuando una explosión de dinamita lo afectó. El cocalero había salido en protesta en respaldo a la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), en la zona Villa El Carmen, en demanda del cierre del mercado ilegal abierto por cocaleros del MAS.

Luego de la detonación estuvo tirado en la calle por casi una hora, con los órganos expuestos bajo una llovizna a la vista de los policías que reprimieron a sus compañeros y que se limitaron a esperar a la ambulancia. La explosión le amputó la mano izquierda, un testículo y le provocó pérdida de masa muscular; increíblemente ninguno de sus órganos vitales resultó afectado.

Para Cazón, “Dios también le dio una mano”, y pese a que -asegura con orgullo- 25 especialistas y enfermeras demostraron tener la capacidad científica para curar al paciente y solucionar en un trabajo coordinado el cuadro lamentable con el que Plácido fue internado, no deja de considerar su recuperación como un “milagro”. El día que fue internado e inducido al coma, los galenos informaron que el cocalero sólo tenía un 20% de esperanza de sobrevivir.

“Nunca estuve en un lugar donde te tratan tan bien, además que me revivieron. Gracias por todo el cariño, por favor, quiero que me lo transmitas eso a todos”, pidió Plácido a Cazón, el día de su alta.

Su curación costó 290 mil bolivianos de los cuales el 30% será cubierto por el hospital y el resto se cancelará en un plan de pagos con ayuda de los socios de Adepcoca que empezaron a aportar tras el accidente. “Cuando todo esto pase, saldremos a dar las gracias a todos. Los Yungas han demostrado su apoyo, aún nos falta pagar otras deudas”, dijo un familiar de Plácido.

“Estoy alegre al ver a mi hijo. Gracias a los doctores”, expresó Ricarda Huaylluco, madre de Plácido. El joven de la regional Chamaca, cantón Las Mercedes, fue dado de alta el sábado, ahora está al cuidado de sus padres y el menor de sus cinco hermanos. Aún no tiene prótesis para su mano y aunque tal vez no pueda volver a correr en las canchas, como lo hacía en los campeonatos interyungueños, podrá cuidar a sus dos hijos.

290.000
Bolivianos
costó la atención que salvó la vida de Plácido en el Hospital Arco Iris en un mes y 10 días.
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