Ayer se salvó de ser linchado en Santa Cruz

Sentencian en una plaza a un acusado de matar a su sobrina

miércoles, 20 de noviembre de 2013 · 01:13
Página Siete   / La Paz
En un juicio abreviado que no duró más de 30 minutos, el juez Alberto Zeballos determinó ayer la pena de 30 años de prisión para Daniel Rodríguez Choque (de 50 años) por los delitos de violación y asesinato. El hombre cumplirá su condena en el recinto penitenciario de Palmasola.
 Rodríguez  es tío de la víctima, identificada como Ana María Rosas Rodríguez (21), quien fue hallada muerta la madrugada del lunes en su domicilio. Informes de la Policía dan cuenta que la mujer fue violada antes de perder la vida. El hombre aceptó su culpa y  fue sometido a un juicio abreviado en la plaza de San Julián, reportó El Deber Digital.
Después de que el hombre fuera obligado a acompañar el cortejo fúnebre que llevaba los restos de la muchacha hasta el cementerio de la zona, la muchedumbre optó por entregarlo a las autoridades bajo el compromiso de que éstas lo juzgaran a la vista de los pobladores.
El fiscal Hugo Chávez pidió la pena máxima (30 años) poniendo en evidencia el violento accionar del sujeto que admitió el hecho pero dijo haber estado bajo los efectos del alcohol.
Lo que quedó en evidencia fue el ambiente inédito vivido en San Julián, ya que los pobladores gritaban que no se dejara en libertad al acusado y amenzaban con lincharlo, lo que generó presión al juez y al representante del Ministerio Público, según informó una fuente que pidió mantener su nombre en reserva.
Al final se procedió a la sentencia del acusado y se ordenó su detención en la cárcel de Palmasola, en Santa Cruz.
Decenas de pobladores llegaron hasta la carceleta policial y sacaron por la fuerza a  Rodríguez, quien permanecía detenido desde ayer en este lugar.
La turba cortó con sierra los candados, en presencia de no más de 10 policías, que nada pudieron hacer ante el accionar de la turba. Tras esta acción, amarraron y golpearon al hombre llevándolo hasta el domicilio de la víctima,  donde velaban sus restos mortales. Procedieron a atarle las manos y luego lo colgaron a un árbol intentando ahorcarlo, pero al final optaron por colocarle una silla bajo sus pies para evitar que se asfixiara.

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