Tiene más de 70 años y siempre quiso ser policía

Zenobio, “agente de Tránsito” y “vecino con ñ’eqe” de Mallasa

Hace 13 años que se ocupa de manera voluntaria de la seguridad vial. Anota las placas de los infractores y los lleva a Tránsito para que pueda emitir sanciones.
martes, 26 de noviembre de 2013 · 21:43
Natalia Ramos /  La Paz
La zona de Mallasa está tranquila. Las clases  terminaron y las calles ya no rebosan de niños en las horas de entrada y salida de los colegios. Aun así, Zenobio Mamani no falta a su cita acostumbrada  hace más de 13 años. A las 12:00 del mediodía su figura delgada se torna en la del "agente de tránsito” más querido del sector.
Por su labor, la Subalcaldía lo reconoció como un "vecino con ñ’eqe”. Tiene más de 70 años y la lucidez suficiente para percatarse de que hay un camión "muy mal aparcado, justo en el paso de peatones, que dificulta la visión para cruzar”. Es lo primero que nos  dice Zenobio después de saludarnos. No puede disimular la preocupación "porque es peligroso para los niños sobre todo”.
Se dispone a apuntar el número  de placa del "infractor”. Siempre lleva una libreta, su gorra de la Selección de fútbol de Bolivia y una chaqueta verde olivo, como la de los agentes de Tránsito.
En la libreta apunta las matrículas de los vehículos  que cometen infracciones y lleva la información a la Policía de Tránsito para la correspondiente sanción. Incluso  llegó a retirar placas cuando la infracción era grave.
Los vecinos de Masalla lo conocen bien, sobre todo los escolares. Lo han visto durante años ayudando a cruzar la calle a los niños, regulando  el tráfico cuando era necesario y, en definitiva, garantizando la seguridad vial.
 Aunque Mamani no se ha formado en esta profesión, confiesa que  le hubiera gustado estudiar para ser policía. No pudo hacerlo porque su familia era de recursos muy limitados. En su rostro aparece una amplía sonrisa cuando cuenta que ahora todas las patrullas le conocen y le respetan. De alguna manera se siente parte del colectivo.
Relata que la Policía le regaló un uniforme que guarda en su casa como el más preciado tesoro. La gorra, que ya forma parte de su atuendo cotidiano, también fue un regalo del cuerpo de seguridad.  Se animó a realizar esta labor social porque en su opinión era necesaria para garantizar la seguridad en la carretera.
Las conocidas cebritas, educadoras urbanas de la ciudad, suelen coincidir con él en los mismos pasos de peatones. Una de ellas afirma que en cierta ocasión Zenobio salvó a un niño de ser atropellado por un vehículo.
"Siempre está cuidando a los niños. Es una labor que realiza de forma totalmente altruista, sin pedir nada a cambio”, señala el educador urbano Javier.
En alguna ocasión recibe algo de dinero que los conductores le ofrecen de manera espontánea.
  

Vive en Masalla  hace más de 30 años. Hay algunos datos de su vida que Zenobio no recuerda del todo bien. Dónde nació, por ejemplo, responde que quizás en Huaricana. Sus trabajos anteriores tampoco los define con claridad. Sin embargo, su decidida disposición y el esfuerzo por contribuir a un bien común son  muy nítidos y evidentes.

Vecino con  ñ’eqe
Reconocido La Subalcaldía de Mallasa  le nombró recientemente "vecino con ñeq'e” (ñeq'e significa fuerza, en aymara) por el trabajo ejemplar que desarrolla en un macrodistrito "un poco olvidado por la Policía de Tránsito”, dice Claudia Melgar, responsable de Comunicación de la Subalcaldía.
 Satisfecho Zenobio Mamani  se muestra satisfecho por el reconocimiento. Aunque no recibe ningún tipo de contribución económica, su labor diaria para apoyar a la seguridad vial le compensa, así como las muestras de afecto.

 

 

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