Andrés D’Alessandro, director de Fopea de Argentina

“Los presidentes son medios de comunicación en sí mismos”

Considera que se trata de un padrón que se asume en varios países de al región y que se expresa en que los mandatarios “están comunicando todo el tiempo”
sábado, 30 de noviembre de 2013 · 21:40

Pablo Peralta  / La Paz
Andrés D’Alessandro, director del Foro de Periodismo Argentino, asegura que hay un patrón en la región respecto a los presidentes, que se expresa  en que se intenta convertirlos en medios de comunicación en sí mismos, puesto que comunican todo el tiempo, y  que se "intentan controlar al máximo lo que se dice sobre las propias acciones del Gobierno”.

¿A qué atribuye a que en la región haya más Estados preocupados por lo mediático?
A la importancia del sistema mediático en la opinión pública. Digo una importancia que siempre fue así, porque desde comienzos del siglo XX los gobiernos intentaron copar el cine, la radio y la televisión. Obviamente les interesa estar presentes, con su discurso, en el lugar donde está la gente.
En los  últimos años creció mucho más la importancia de los medios, como formas de diseminar información y discursos. Más gente se incorporó  al sistema tradicional de medios y además irrumpió  el nuevo sistema de medios  digitales. Los gobiernos entendieron que deben  estar en el lugar donde está la gente. El tema es ¿cómo lo hacen?
Me parece que hay un patrón de la región, es que están intentado primero transformar a los propios presidentes en medios de comunicación. Son medios de comunicación en sí mismos, están comunicando todo el tiempo, están permanentemente en la televisión, hablando o mostrándose, haciendo cosas, ése es un primer punto.
El segundo punto o patrón es que intentan controlar al máximo lo que se dice sobre las propias acciones del gobierno; entonces, ahí tratan de comprar los medios o de comprar voluntades.
No está mal que los Estados asuman una política de comunicación activa,   está dentro del marco de libertad de expresión. El tema es cuando se tergiversa todo el sistema de medios y se trata de consolidar una única voz y mirada asociada a los Estados, y a través del dinero. Ahí  pierde el periodismo y la sociedad porque se salen de la agenda.
 
 En su reflexión habla de  que la   estrategia de "copar” medios en algunos países tuvo  efecto por el bajón del público, ¿por qué se da este fenómeno?
Es complejo dar una sola respuesta, pero digamos que es variable. (Juan Domingo) Perón asumió el año 46, ganó las elecciones cuando no tenía el apoyo de nadie, ningún medio, y lo derrocaron el 55 cuando tenía el apoyo de un gran sistema de aparatos de medios. Hablamos de hace más de 50 años y cuando la comunicación era distinta.
Hoy en día, la información circula por todos lados. Entonces es muy difícil para un  gobierno controlar la información. Por más que quieras poner cuotas respecto de la propiedad de los medios, si la gente elige determinado periodista o determinado canal, no lo vas a poder controlar. Esa es una decisión de las audiencias.
Por eso digo que quizás no funciona esta lógica, porque responde a la mirada de cómo funcionan los medios de comunicación en  los 40 y los 50. Hoy día la información y la comunicación han explotado de tal manera que es muy difícil de controlar.
  Entonces, por más que pongan dinero, por más que consigan  comprar la mayor cantidad de medios, siempre esos medios comienzan a perder audiencia porque a la sociedad no le gusta el periodismo oficialista, porque es propaganda, no es periodismo.
 
Fopea  creó el  eslogan: "Si me callan, no te sirvo”.  ¿Medios y periodistas están en una situación dramática en la región?
Sí, es dramático que desde el Estado se intente deslegitimar la tarea de los periodistas y los medios, que se estigmatice a los periodistas como parte de una maquinaria mediática asociada a los intereses del capitalismo o del imperialismo norteamericano, o de donde quiera que fuere.
Ese tipo de estrategias sí hacen un escenario dramático para nuestra tarea, porque nos expone falsamente frente a la sociedad de una manera que después nos puede traer consecuencias físicas (en Venezuela y en Ecuador han agredido a periodistas después de que en una cadena presidencial se les marcó con un dedo, por ejemplo) y también consecuencias en cuanto a nuestra credibilidad, que es el valor supremo  de nuestra credibilidad. Si nos afecta en ese sentido nosotros perdemos en gran medida respecto de nuestras fuentes y el respeto de la gente que consume nuestra información.
Por eso con esa campaña intentamos acercarnos mucho más a la sociedad, que la sociedad nos defienda, que interprete y comprenda cuál es el valor del periodismo para el sistema democrático y para ellos mismos. No es fácil, porque al lado tenés la competencia con una parafernalia oficial muy fuerte, pero, bueno, es un desafío.

Da la impresión de que  muchos medios de la región sufrieron una arremetida, ¿dónde está la clave para que se levanten?
Tener agenda propia, que ésta esté basada en las necesidades de la gente. Ésa es la clave.   Después, se debe  capacitar a los periodistas, tener una conducta ética, tener un código, que la sociedad conozca ese código, que lo pueda cuestionar; aceptar cuando nos equivocamos, reconocerlo públicamente, tener procedimientos y metodologías de trabajo que sean transparentes, éticamente válidos, no prestarnos a campañas de prensa sucias para embarrar a quien fuere.
En fin, considero que pasa un poco por recuperar un compromiso desde lo ético, que me parece que lo han abandonado muchos medios y reasumir una posición profesional y no política

 

 


   

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