Un taller se realizó en el Encuentro de Mujeres Trabajadoras

Previenen la violencia contra la mujer en cursos de autodefensa

Más de 30 mujeres aprendieron a reaccionar en caso de una agresión o a evitar que se produzca. Buscan reforzar la autoestima y el conocimiento personal.
lunes, 09 de diciembre de 2013 · 23:44
Natalia Ramos /  La Paz
Saber reaccionar ante una agresión o, en el mejor de los casos,  evitar que se produzca, éste es el objetivo de los talleres de autodefensa para  mujeres. "En ningún caso se trata de  otra forma de violencia -dice una instructora-, es otra cosa”: un proceso de autoestima y conocimiento del cuerpo.
La violencia contra las mujeres se expresa de múltiples maneras por parte de los hombres: patriarcado, falta de respeto, educación sexista, control, dominio y poder sobre los actos y la vida de ellas.  Es psicológica, verbal y física. Se  ejerce a través de varios patrones de conducta de tipo  cultural, social y familiar.


Sobre estas ideas reflexionaron más de 30  alumnas en el taller de autodefensa  que se impartió el pasado sábado  en el marco del Encuentro de Mujeres Trabajadoras,  organizado por el colectivo feminista Mujeres Creando en el Museo de Etnografía y Folklore de La Paz.
¿Qué es la autodefensa? Ese concepto se abordó en la primera parte del taller. Para algunas de las participantes es una manera de conocer mejor el cuerpo y la fortaleza de las mujeres. Para otras, se trata de perder el miedo y saber responder  ante una  posible agresión. Hubo quien apuntó que es una manera de aprender a  decir "no”. Y alguien relacionó el concepto  con la inteligencia emocional y la autovaloración femenina.
Ante esta pregunta la mayoría  consideró  que es un instrumento esencial que ayuda  a recuperar, en unos casos, la autoestima y, en otros,   a cuidarla. Al mismo tiempo destacaron la importancia de eliminar, a través del taller, el  extendido estereotipo de que las mujeres son frágiles y débiles.
Las agresiones a mujeres por parte de sus propias parejas o familiares son las más frecuentes. Por eso, entre los objetivos del taller se consigna la instrucción en una serie de técnicas prácticas  y útiles para la autodefensa.
La instructora transmite una idea muy clara a las participantes: la actitud ante la violencia es un factor imprescindible.
Explica que "normalmente cuando sufrimos una agresión lo primero que hacemos es agachar la cabeza y bajar la mirada. Pero es muy importante no hacer esto  y, al contrario, tratar de mantener la mirada del agresor o agresora, aunque nunca con el afán de intimidarle.  Mirarlo  de frente puede hacer que desista en su intención violenta”.
La parte práctica de la formación comienza con el correspondiente calentamiento físico y las indicaciones previas de la instructora:  "Está prohibido pensar que nosotras no podemos hacer todos y cada uno de los  ejercicios. Sólo una dolencia puede aminorar el ritmo. También hay que dejar de pensar  que nunca vamos a sufrir una agresión y que eso sólo les ocurre a las demás”.
La primera enseñanza consiste en cómo hacer bien el puñete con ambas manos y la manera correcta de colocar los dedos para  no lesionarse en ese propósito. Es curioso, comenta la profesora, que "muchas mujeres no tienen conciencia de que pueden hacer este simple movimiento  con facilidad”.

     El taller termina después de más de dos horas de ejercicios. Para las personas interesadas en esta actividad, Mujeres Creando continuará impartiendo cursos de autodefensa en su sede de la avenida 20 de Octubre, a partir del  mes de abril de 2014.

Ellas en  encuentro
Trabajadoras  El encuentro, en el que participaron más de 100 féminas, incluyó 10 talleres, teatro, la presentación del cuaderno "Ni el útero abierto ni la boca cerrada” y la  conferencia de María Galindo sobre la despatriarcalización.
 Clausura  Concluyó el domingo con una acción callejera: mujeres entraban en  una estructura con forma de vagina para contar sus experiencias sobre el aborto.

La mayoría de los agresores actúa en solitario

El taller enseña los principios básicos de la autodefensa. En primer lugar, es necesario  no dejarse impresionar si el agresor es corpulento y parece que tiene más fuerza. La profesora aclara que "todos tenemos los mismos puntos delicados en el cuerpo”.
 Precisamente se trata de "conocerlos y aprender a usar esta información en nuestro beneficio”. El factor sorpresa  es otra ventaja "porque las personas que agreden no esperan que sepamos  cómo reaccionar”.
En cuanto a los elementos que se deben tener en cuenta para estar preparados y con los que se trabaja en el taller, es muy importante el tema de la respiración. "Es necesario aprender  a respirar bien que, por otra parte, también es sencillo”. Desde el punto de vista físico, el equilibrio, la coordinación y el ritmo  forman parte de la preparación.
Entre las ideas que hay que tener muy presentes, la instructora señala que generalmente "los agresores no actúan en grupo, sino que lo hacen en solitario porque la agresión parte de un principio que es la cobardía. Por ejemplo, cuando se sientan al lado de la víctima para manosearla. En este caso además se trata de un tipo de violencia que pretende pasar inadvertida”.
La sesión incluye varias recomendaciones para  evitar exponerse. "Cuando recibimos una llamada en la calle es mejor pararse y hablar, o cortar la llamada y devolverla más tarde”. Otro punto que favorece la seguridad de las mujeres es la  intuición: "No se trata de  caminar como si estuviéramos paranoicas, pero si  vemos o presentimos  algo que nos molesta, es mejor pararse y listo”, añade la profesora.
 

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