Cientos de mujeres de pocos recursos se trasladan desde Potosí

Martina llega a La Paz con su wawa y las manos abiertas

Es la primera vez que viene para pedir dinero en la calle, como cientos de potosinos, en Navidad. Su mayor deseo -dice- es que sus hijos puedan estudiar.
martes, 10 de diciembre de 2013 · 22:46
Natalia Ramos /  La Paz
Llegó hace cuatro días. Martina está por primera vez en La Paz. Y no viene sola, ni es casualidad que lo haga en esta época de Navidad. Trae a su wawa que se llama Jovana y tiene un año y medio. En el lugar donde viven, regiones pobres del Norte de Potosí, se quedó el papá y la esperanza de ella es de regresar con dinero y juguetes.
Convencida de que su viaje tiene este objetivo, sus palabras más nítidas en castellano son: "págame”, "dame dinero” y "cómprame”, mientras extiende su mano insistente. Establecer una conversación con ella es difícil, dice que habla únicamente en quechua. Pero su actitud se vuelve más calmada y apacible cuando se le ofrece la posibilidad de recibir alimentos. Quiere diez panes, leche y fruta.
Por inercia sigue mostrando su mano extendida. Después de sentirse acompañada durante algún tiempo, se muestra algo más confiada y, sentada en el trozo de gradas que ocupa cerca a la  avenida 6 de Agosto, cuenta: "Somos muy pobres, no tenemos para comer... allí llueve mucho”. Se refiere al lugar donde vive.
Varios niños, con luchus y abarcas,  aparecen repentinamente y rodean a Martina. Y no tardan en repetir las mismas palabras pidiendo dinero constantemente.
 "Dame 1.000 bolivianos”, bromea, con las manos siempre estiradas, uno de los pequeños que no llega a los siete años. Al preguntarle su nombre, responde con el mismo humor: "Evo Morales Ayma soy”.
Dice que va al colegio, que tiene profesora y sabe leer y escribir. Pero al intentar comprobarlo, pide dinero por escribir el nombre del sitio donde vive. Esta realidad se queda en una incógnita. De lo que no queda ninguna duda es que tienen muy claro cuál es la misión de su estancia en La Paz: pedir.
Como de niños y niñas se trata, esta  situación  no les corresponde. Eso sí, les acompaña la sonrisa mezclada con la ingenua actitud de juego, sin duda algo más apropiado para ellos.
Hay otras madres llegadas desde regiones lejanas, como Martina,   en distintos puntos de las gradas que dan a un lujoso hotel. Pasarán así los días  hasta que terminen las fiestas navideñas. Aún faltan por llegar del campo cientos de personas, en su mayoría niños, mujeres y ancianos.  

En los niños se atisba la ilusión de recibir juguetes nuevos de   las campañas solidarias navideñas. A Martina, su deseo -"que mis hijos puedan estudiar”- con el dinero que recaude.

Desde  lejos
Niños La necesidad de las personas que vienen desde regiones pobres llega hasta tal punto que al parecer no sólo traen a sus hijos, sino que suelen considerar que cuantos más niños traigan, será mejor para recaudar dinero.   
Vecinos Algunas personas, como Luisa, que trabaja  en un quiosco de la zona, piensa que  "no son tan pobres, que tienen ganado y tierras. El dinero que piden lo quieren para ahorrarlo, porque no están tan necesitados”, dice.

Albergue, apoyo sanitario y psicológico

El Gobierno Autónomo Municipal de La Paz dispondrá, como cada año, de un albergue para dar respuesta a la llegada masiva de personas  del Norte de Potosí.
El albergue municipal está ubicado en la Terminal de Buses (Av. Perú)   y tiene  capacidad para acoger a 350 personas. Para alojarse tendrán prioridad las niñas, los niños, los mayores y discapacitados. Está previsto que el alojamiento navideño  abra sus puertas el próximo lunes, 16 de diciembre, fecha en la que es espera que la demanda sea mayor.
Sin embargo, según Martín Rengel, jefe de la Unidad del Brazo Social de la Alcaldía, la apertura podría adelantarse en función de la cantidad de personas que vayan llegando.
El albergue se habilita  dos veces al año: en julio y en diciembre, cuando los escolares están de vacaciones. Son las dos épocas en las que invariablemente las personas de escasos recursos  del Norte de Potosí se trasladan a La Paz para mendigar. Y la constante es que sobre todo traen a los niños y niñas.
Este año como novedad se dispone de un espacio lúdico pedagógico para los más pequeños dentro del albergue. Contará con la intervención de una psicóloga y una  pedagoga . Las personas que duermen en el alojamiento se podrán acoger al servicio gratuito de atención primaria. De la misma forma  contarán con  dispositivos de seguridad e higiene.
 Rengel invitó a  los ciudadanos de La Paz para  que colaboren, de manera individual o colectiva, con comida, ropa y juguetes.

 

 


   

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