Al menos 500 pequeños se quedaron sin autos ni muñecas

Los Carros de Fuego lograron ayer la sonrisa de 30.000 niños

“Por la sonrisa de un niño” repartió miles de regalos navideños, que hicieron felices a los chicos.
lunes, 23 de diciembre de 2013 · 23:26
Aleja Cuevas  / La Paz
"¡Queremos juguetes!”, fue  el pedido de al menos 500 pequeños que no recibieron  un obsequio  en el estadio  Hernando Siles. En contraparte,  la campaña "Por la sonrisa de un niño”  regaló juguetes a 30.000 menores en una jornada de solidaridad y lluvia.     
En su vigésimo quinta versión, la campaña, organizada por Fides y el grupo de voluntarios Carros de Fuego, entregó ayer 35.000 juguetes, 5.000 de ellos en el complejo Ferroviario de la ciudad de Viacha y el resto en el estadio Hernando Siles. Este año hubo 15.000 juguetes menos que en 2012.
Como ya es costumbre, miles de mamás, acompañadas de sus hijos, pernoctaron  cerca del estadio   Siles  para ser las primeras en ingresar a este predio. Cerca de  las 7:00, las puertas del estadio se abrieron.
Una de las que madrugó fue Loyola Quispe, quien junto a sus dos hijos -Gróver y Remedios- llegó de la comunidad Playa Verde de la provincia Pacajes  la tarde del domingo. La familia Quispe se quedó en la casa de un pariente, en  El Alto, y a las 4:00 de ayer  ya estaba en el estadio.
Mientras observaba los bailes y el espectáculo con perros de la Policía, Grover contó  que quería tener otro auto, pues el domingo pudo comprar uno con su Bono Juancito Pinto. "He gastado 48 bolivianos, pero todavía tengo 100”, dijo. El pequeño saciaba su hambre con una marraqueta y un vaso de leche de oveja,  una típica merienda en su pueblo.
  Como toda madre  prevé situaciones adversas, al momento de caer la llovizna las mujeres  sacaron, de sus bolsas, plásticos para proteger a sus hijos del mal clima, la primera fue Elsa Tola. Ella y sus tres pequeños - Vitar, Elisa y Dayana-  llegaron el sábado de la  provincia Aroma.
Otros vinieron de lugares más cercanos, como Catalina Choque, que arribó la noche del domingo de la zona de Senkata de El Alto. "Con mi marido he venido, para que él cuide de mi hijo y yo a mi hija”, comentó.
La lluvia había acompañado  la espera  desde la madrugada y a las 10:00 crecía la  expectativa por los anuncios de  la partida de la calle Jenaro Sanjinés de  las 20 volquetas llenas de juguetes. "Ya han salido las volquetas, ya van a llegar”, gritaba una madre.
Este año se compraron 14.000 muñecas para las niñas y  20.000 autos para repartirlos entre los 35.000 menores, reportó  Beatriz Cahuasa de Radio Fides.
 
Se quedaron sin juguetes
A las 12:12, el padre Eduardo Pérez rezó un padre nuestro antes de la partida de  los 20 vehículos. Agradeció  por el trabajo voluntario a los Carros de Fuego y a la gente que donó el dinero para la compra de los juguetes.  
 Este año participaron 70 jóvenes  como carros de fuego. "Me siento feliz de ser parte de este proyecto”, dijo Mónica Pabón, una voluntaria consecuente que lleva cuatro años en esta campaña. "Lo que más me motiva es descubrir que gente que tiene menos es la que más da”.
Cerca de  las 12:15, los guardias de seguridad ya no dejaron que nadie más ingrese al estadio, donde esperaban ya   miles de pequeños junto a sus padres. Una de las voluntarias explicó que había 30.000 juguetes y que ésa era la cantidad de niños que ingresaron al campo deportivo. "El año pasado nos han sobrado juguetes, por esto también hemos reducido este año”, sostuvo.
Mientras las volquetas se dirigían al estadio, peleando con el tráfico, un tumulto de gente corría desde la pasarela  de la avenida Camacho hasta la puerta cuatro del estadio  Siles. Al fracasar en su intento, intentaban por la cinco   y seis. "Déjennos pasar, pues”, reclamaban las mamás sin entender las explicaciones de los voluntarios. Verónica Tola, una de las que llegó tarde, decidió esperar hasta el final, con  la esperanza de   lograr un regalo para sus tres hijos Carlos, Bianca y Sonia.
"He venido desde San Roque. A las 10:00 he llegado, nos dijeron que hagamos fila, pero después nos dicen que era en vano”.
El primero en recibir su juguete fue Omar, un niño con discapacidad. Le siguieron miles que de inmediato sacaron de la envoltura sus flamantes juguetes.

"Toda la noche he esperado mi regalo”, dijo con una sonrisa Cristóbal Ortega,  cuando disfrutaba de su tractor amarillo.

Testimonios
Verónica Moya
Madre de familia
"Me había olvidado”
El año pasado he dormido para los juguetes, a las nueve ya estaba en la cola. Pero este año me había olvidado, mi esposo me hizo recuerdo, por eso he llegado tarde.

María Quispe  
Madre de familia
"No tenía plata para comprar”

Vine con mi hijo Luis y Camilo. Este año no voy a comprar juguetes porque no me alcanzará la plata. Mi esposo trabaja de albañil y yo vendo sopa de fideo en la calle.

Rosario PÉrez
Madre de familia
"Cama y comida me he traído”
Es la primera vez que vengo. Mis hijos habían visto por la  televisión que iban a regalar juguetes, por eso he venido con ellos. Camas y comida me he traído y bien, ahora las wawas están felices.

Confidencial

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