Esconder tres papas bajo el colchón también era lo tradicional

“Se acostumbraba a brindar con joyas de oro en las copas”

La costumbrista Elisabeth De Col afirma que la mayoría de las tradiciones que se practicaban hace más de 50 años para el Año Nuevo se han sustituido.
sábado, 28 de diciembre de 2013 · 21:12
Natalia Ramos /  La Paz
Una de las tradiciones más arraigadas en Bolivia para la noche de fin de año  es  limpiar la casa cuando se cumplen las 12 de la noche. Según las creencias antiguas, así se garantiza un buen comienzo de año. También atrae la  buena suerte contar el dinero del  que se disponga en ese momento.
Elisabeth De Col, costumbrista, que nació hace 76 años, recuerda una amplia lista de tradiciones y costumbres que antes, hace más de 50 años,  se practicaban en esta fecha de fin de año. Sin duda, éstas caracterizaban la época navideña boliviana.
 En el caso de La Paz distingue dos etapas: una antes del año 52 y otra después, que viene marcada  por la introducción de elementos y formas del exterior.  "Muchas cosas importadas que se han impuesto, mientras desaparece lo anterior, que era lo auténtico”, resalta Col.
En el primer brindis por Año Nuevo se acostumbraba   colocar joyas de oro en las copas de champán para  atraer los buenos deseos. También esa noche se solía poner tres papas debajo de la cama, una pelada, otra medio pelada y la tercera sin pelar. Al día siguiente la persona que había dormido en la cama sacaba una de las tres. Si le tocaba la primera significaba que el año no iba a ser nada bueno; la segunda que sería regular; y la tercera el mejor comienzo de año.
Una costumbre tan remota  que Col no recuerda haberla vivido es la denominada "El amor nuevo”, relacionada con el comienzo de nuevas parejas. Se trataba de enviar al enamorado o enamorada "pequeños choclitos” con flores que contenían un mensaje tipo "No me olvides”, junto a un "tembleque que significaba que tiemblo al pensar que me olvidas”.
 Se le daba importancia a la primera persona que veías el día 1 de enero al salir de casa. "Tenía que ser del sexo opuesto para que el año fuera bien”, aclara. Generalmente también  el primer abrazo de Año Nuevo se suele buscar en las personas del sexo contrario. Col confiesa que es una de las prácticas que sigue manteniendo en sus rituales de fin de año. En su familia también era habitual que  los varones  estrenaran una camisa "para no empezar el año descamisado”, detalla.
  El número par simbolizaba buena suerte, por lo que se recomendaba estrenar zapatos en esta fecha.  La última noche del año se acudía a la misa de San Silvestre. Por eso en la plaza de San Pedro, en La Paz, se vendían 12 paquetes diferentes de velas que se quemaban para saumar. La primera se prendía a las 12 de la noche de ese día. Y el resto se iba encendiendo una cada final de mes hasta llegar nuevamente a diciembre.
Más tarde llegaron otras modalidades importadas de otros países, como las 12 uvas, para proyectar los mejores deseos en el año que comienza.

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