En su casa tiene un auténtico museo para las fiestas de fin de año

Carmen elabora sus adornos navideños desde hace 20 años

Aprendió a hacer las piezas en un taller de manualidades. Actualmente sólo el tradicional árbol cuenta con más de 60 cabezas de muñecos de nieve.
martes, 3 de diciembre de 2013 · 00:14
Natalia Ramos /  La Paz
 Sólo en el árbol de Navidad hay 60 cabezas de muñecos de nieve, con una particularidad: están hechos por Carmen Díaz. Y no son los únicos adornos navideños que ella elabora con sus propias manos,  hace 20 años. Cada diciembre, su casa se convierte en un auténtico museo.
 Papanoeles, renos, muñecos de nieve hechos de tela  polar y fibra, hasta estrellas y figuras navideñas, confeccionadas con perlas, desfilan  a lo largo y ancho de la entrada de su casa y el salón.  Hace dos semanas que comenzó el ritual de desempolvar sus creaciones cuidadosamente guardadas y   el tiempo necesario para la colocación, que es diferente cada Navidad.

Recuerda que cuando sus hijos vivían en casa,  este proceso comenzaba en  noviembre y terminaba guardando todo en marzo.  Pero desde que no están el tiempo se reduce. Lo que no cambia es la fórmula: ella se encarga de todo. Aunque reconoce que "es  trabajoso”,  cada año no le falta  la admiración  de sus familiares.
Manualidades
Lo primero que hizo fue una familia completa de muñecos de nieve, que se conservan intactos y a los que tiene un cariño especial. Tiene figuras que copia  de artículos que le han traído de países como Chile, Argentina o Canadá, que muestra con orgullo porque "son bolivianos auténticos”. Aún tiene algunos que le falta   hacerlos, por eso  los ubica juntos, en fila,  para no olvidarse. Incluso la nariz de los muñecos de nieve las hace con tela. Únicamente los pequeños ojos son comprados.  
Este año, como novedad, ha  realizado una flor de papel de manila, que se destaca por sus colores brillantes. Recientemente la descubrió en una feria de artesanía, le llamó la atención y decidió incorporarla a su colección. Todo lo que ha hecho es "porque me ha gustado”, añade.     
Recuerda que aprendió las técnicas de elaboración manual  en un taller que impartió en Bolivia una profesora peruana. También ella es de Perú y  remontándose en el tiempo recuerda que siempre le gustaron las manualidades.  
La afición también le viene por su abuelo. "Él se encargaba de hacer los adornos  para las fiestas del pueblo y me encantaba ver cómo los hacía”,       rememora.
Desde entonces su mayor deseo era conseguir el dinero suficiente para comprar el material y empezar a hacer  sus propias manualidades. Aduce que su colección de cientos de adornos tiene un valor incalculable. De hecho, para ella la Navidad no sería igual si no estuviera acompañada de sus singulares creaciones.    
 

Algunas dificultades que  encontró  Carmen en esta actividad tienen que ver con la falta de materiales en Bolivia, "sobre todo para poder imitar los modelos con todos los detalles”.
 
   No puede faltar en su casa navideña el tradicional pesebre, adornado al detalle con los habituales componentes, que, confiesa,  es lo único que compra.  

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