Artistas y músicos los usan para acompañar cantos y villancicos

Hojalatero mantiene la tradición de los pajarillos de Navidad

Este artilugio musical se fabrica en un taller de la calle Murillo, donde había otros tres negocios similares que cerraron. El silbato cuesta alrededor de Bs 25.
viernes, 6 de diciembre de 2013 · 00:18
Natalia Ramos  /  La Paz
Tres hojalateros de la céntrica calle Murillo de La Paz han cerrado sus negocios en los últimos años, según  el único que queda en el sector, Francisco Sillo. En estas fechas, en su taller no faltan los tradicionales silbatos que simulan el canto de los pajaritos y sirven para acompañar los villancicos.
 Sillo tiene 54 años y hace 25 que comenzó como ayudante con dos hojalateros reconocidos en la zona: Héctor Pilco, con el que estuvo pocos meses, y Rafael Ibáñez, con el que aún trabaja.
Recuerda los primeros farolillos coloniales que hizo con la frescura de un principiante. Más tarde "pude aprender a hacer casi de todo, según me iban solicitando los clientes”. Es un trabajo que nunca le ha parecido monótono porque "cada día se aprende algo nuevo”, confiesa.
Actualmente realiza canaletas, campanas, tubos bajantes, exhibidores de discos compactos, candelabros, mesas de velas,  jaulas y loreras, pero  en Navidad no faltan a la cita  los pajarillos tradicionales de hojalata  para acompañar  los cánticos y villancicos.
Los primeros que hizo hace 15 años se los encargó  un cliente. "Me pidió 50 pajarillos para llevárselos a Japón, al precio que  yo quisiera”, recuerda. Rápidamente se puso manos a la obra para aprender a hacerlos y cumplir con esta ventajosa misión.
 Había oído hablar de este tipo de silbatos a los maestros hojalateros más veteranos. Así también le había entrado el interés por incorporar los modelos a su trabajo. Desde entonces y hasta ahora cada año en su taller sobrevuela el espíritu navideño con la fabricación de alrededor de 30 unidades para vender. Es el único que los ofrece en  la zona.
Son siempre del mismo tamaño, con  distintos colores y cuestan 25 bolivianos. Para fabricar cada uno dedica al menos mediodía de trabajo.
La clientela
 Los clientes más interesados en adquirir los pajarillos de hojalata suelen ser los artistas y músicos que utilizan estos artilugios musicales para sus actuaciones. También hay personas que los compran para sus celebraciones familiares.
 A pesar de que su taller está en el centro turístico de La Paz, los turistas no  conocen este tradicional objeto y no lo compran.
Es importante, destaca Sillo, que la cantidad de agua que lleva en su interior se ajuste a una medida concreta "porque de lo contrario no suena”. El silbato en sí  se asemeja a un tarro de leche, con un agarrador, un hueco  para introducir el agua y un tubito para soplar, todo de lata.    
En estos días los puede encontrar en su taller, junto a los  veleros para las iglesias, que es lo que más le gusta hacer por su devoción católica. Lo que le resulta más complicado son las caretas que le encargan, generalmente, bailarines y artistas. Dos de sus cuatro hijos aprenden el oficio, así que los pajarillos no faltarán.

 

 


   

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