Se debe evitar la mezcla de grasa de la carne de cerdo y el alcohol

Excesos en las fiestas provocan desde cólicos hasta intoxicación

La planificación de las comidas es un factor clave para evitar los efectos nocivos. La prevención es el mejor remedio, recomienda un especialista.
martes, 31 de diciembre de 2013 · 17:51
Natalia Ramos /  La Paz
Los excesos que se cometen en la alimentación y mezcla de comidas, sean de origen animal o vegetal,  en las festividades de fin de año puede desencadenar  problemas digestivos, daños parciales o permanentes, en nuestro organismo. En casos extremos se traducen en complicaciones cardíacas y quirúrgicas.
Alex   Gaspar Bernal, médico cirujano y nutricionista, afirma que la mejor manera para evitar que esto ocurra es la prevención. Sin embargo, reconoce que "ésta no se aplica en ninguna esfera social. Abocados a usos y costumbres, tradiciones o cultura,  ingerimos la comida acorde a la festividad o núcleo que nos rodea”.
A esto se añade la preponderancia en Bolivia de un tipo de alimentación, denominada el "hambre oculta”, que consiste en comer pero no alimentarse con los nutrientes necesarios y vitales para el organismo. El problema en este sentido es que "no existe información oportuna de todo el ciclo de nutrientes necesarios para cada individuo”.
Comer fuera del horario regular, el exceso de grasas o frituras causan una serie de alteraciones, que sumadas a la ingesta de alcohol excesiva provoca una hipersecreción ácida estomacal que irrita la vía digestiva. "Al contrario de lo que se piensa que anula los efectos nocivos y se queman las grasas”, dice Gaspar.
 El proceso de recuperación tras los excesos habituales en las fiestas navideñas siempre es individual: "El conocimiento propio de cada individuo es vital”.
En cualquier caso recomienda que antes del consumo de fármacos asociados a la mala digestión o posteriores eventos "es mejor determinar qué y cuánto consumiremos, bajo previa planificación con el deseo fiel de cumplir nuestro propósito”.
Los daños más frecuentes causados por la ingesta excesiva son: indigestión, gastritis por hiperacidez y por reflujo biliar, colecistitis agudas, cólicos, colón irritable, gastroenteritis, parasitosis en alimentos no controlados, entre otros. También  vómitos, cefalea, dolor abdominal, pirosis (ardor en el estómago) o diarreas. En los casos extremos se producen intoxicaciones alimentarias y/o alcohólicas e intervenciones quirúrgicas.

Gaspar señala que éste es un fenómeno que afecta a la población en general. "En esta fechas de igual forma se cree que la excesiva ingesta da prosperidad. Al contrario, puede ser sinónimo de ciclos de alimentación alterados y que traerán malas consecuencias”, advierte.

  Los beneficios
Dietas "Creo que estamos demasiado habituados a lo tradicional y conocido, y en materia de cambio de dietas sabemos muy poco. En este aspecto, añade Gáspar, "hay mucha diversidad, pero no tenemos calidad”.  
Orgánico Considera que hay que aprovechar mejor "las propiedades de lo orgánico, que tenemos en muy buena cantidad”. Por ejemplo, dar a conocer  las salteñas o tamales  de cada región, "con  el margen de utilidad orgánica que tienen”.

Claves para evitar las consecuencias negativas

En cualquier caso  se trata de no exceder la ingesta. La cantidad  de alimentos "no es sinónimo de calidad”. Se trata de distribuir las raciones alimenticias habituales  acorde a la tolerancia de nuestro organismo. Por tanto, el médico Alex Gaspar recomienda el consumo  variado en pequeñas porciones: "una porción equivale a la palma de una mano de cada individuo”.
Otra clave consiste en no cambiar de manera drástica la dieta habitual por los horarios relacionados a las fiestas de madrugada. En cualquier caso, aconseja un antiácido previo, recetado por profesionales, ante la presumible excesiva ingesta de insumos que irritan el estómago.
En tercer lugar, recomienda no confundir la oferta de menús opulentos en contenido, pero carentes de nutrientes que provocan daños; y valorar las propiedades de las recetas caseras y características  de cada región.
También hay que evitar el consumo de mezclas innecesarias que causan malestar, como las grasas de cerdo, especialmente por la noche, complementadas con bebidas alcohólicas.
También es importante  no combinar las  sustancias alcohólicas con otro tipo de estimulantes, como la cafeína,  xantina, teofilina, taurina, bebidas energizantes, entre otras.
Se debe planificar el horario de las comidas para propiciar el adecuado vaciado gástrico del  proceso digestivo, que dura  aproximadamente de tres a cinco horas. Por último, el especialista considera necesario reducir el consumo de alimentos que alteran la función hepática, como las grasas, los huevos, la mayonesa y otros similares.

 

 


   

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