El animal es cremado o enterrado en el cementerio de mascotas

Dan el último adiós a mascotas con misas y otras costumbres

Los epitafios escritos en las lápidas demuestran el amor de los dueños hacia sus mascotas. Cada 16 de agosto los dolientes asisten a la misa de San Roque.
sábado, 4 de enero de 2014 · 19:26
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Margarita Palacios / La Paz
Gatos y perros dibujados en las paredes señalan el ingreso  al cementerio  para  mascotas Valdivia, ubicado en la zona Chinchaya,  más allá de Pampahasi. En la entrada hay  dos canes de cemento de un metro y medio de alto, un dálmata y un dóberman,  que resguardan los cuerpos enterrados en un área verde de aproximadamente 2.000 metros cuadrados.
En las paredes internas se leen  palabras de despedidas para el muerto, uno de ellos dice:  "siempre estarás con nosotros, descansa en paz querido amigo fiel”.
 Los perros grandes y medianos están enterrados en el sector San Martín,  y  los pequeños descansan en el sector Roque (en total hay alrededor de 200 canes). En otro sector se encuentran 50 gatos, junto al cuerpo de  dos conejos, una gallina, una tortuga   y un pájaro.

El camposanto se inauguró hace tres años y está abierto  todos los días, desde las  9:00 hasta las 18:00.  Los fines de  semana algunas  decenas de visitantes   compran flores de una tienda  ubicada al frente del cementerio.   El pago único   para enterrar a la mascota varía según el tamaño. Si el animal es de raza grande, el entierro cuesta 900 bolivianos, si es mediano, 700 y si es pequeño, 500.
El primer año la funeraria Valdivia realizaba ataúdes para mascotas que costaban  200 bolivianos ; sin embargo, dejaron de fabricarlos porque los dueños  prefieren enterrar a sus  perros    envueltos en sus propias   mantas.
En cada fosa hay entre tres y cuatro  mascotas y  encima están las lápidas con los nombres del animal, el apellido de cada dueño y la fecha  de la muerte.
  Algunas llevan la foto del perro o el gato,  otras tienen una casita con los platos llenos de agua y pan. También se observó  adornos  navideños, como pequeños papanoeles o arbolitos.
En una de las  lápidas se lee: "Gracias por todo el amor y el cariño que nos entregaste, por todas las alegrías y tristezas que juntos pasamos pero sobre todo la compañía y protección que siempre nos brindaste, Tachi. Marzo de 2013”.
  Una de las actividades especiales que se realizan en el Cementerio de Mascotas son las misas que se celebran por la festividad de San Roque, cada 16 de agosto, a  las  11 de la mañana.
Con   sillas blancas y  un toldo sobre el jardín,  los dolientes  asisten a escuchar las bendiciones del cura. "Hay que convencerlos a los sacerdotes, porque dicen: ‘¿Cómo?, ¿para el perro?’. Ese día  sus amos vienen y lloran a sus perritos, aprovechan en cambiarles agua y  flores”, comenta la  gerente general de la empresa, Noemí Salguero de Valdivia.
El cuidador del camposanto, Pedro Chura,  relata que algunos dueños de mascotas le llevan una bolsa de hoja de coca y una cajetilla de cigarrillos para que pijchee en las noches. Su hijo, Eusebio Santos, de 24 años,  colabora en los labores de jardinería y en cavar las fosas.
Uno de los primeros perros enterrados en este cementerio de mascotas fue Puntito, un pointer negro con manchas blancas que  acompañó a la familia Valdivia durante  15 años.
Salguero recuerda que su mascota acompañaba a  dolientes  desde la funeraria hasta el Cementerio General, al llegar metía su hocico a un balde de jugo de mocochinchi y volvía a casa en uno de los radiotaxis. "Nos costaba un balde de fresco y una carrera de radiotaxi”, recuerda entre risas Salguero.
Hoy en día, esta familia tiene como mascota a una pequeña cerda llamada Pegui,  y  cuando fallezca también sus restos serán  enterrados en este camposanto ya conocido en La Paz.
Otro de los servicios que ofrece la funeraria Valdivia es la  cremación a  mascotas. El doliente debe  alistar una foto de su animal de 17x17 centímetros para  colocarla  en la caja de madera. El costo es de  400 dólares si el animal es grande,  300 si es mediano y  200  si es pequeño.  
La cremación se la realiza en la zona Masocruz, en la carretera a Oruro, donde se dispusieron  tres hornos a gas. El más pequeño es utilizado  para cremar mascotas y bebés.  En el futuro se planifica  hacer en este lugar un segundo  cementerio de mascotas   y otro  en  el sector de la Cumbre.
   
Veterinarios piden enterrar a perros
El Colegio de Médicos   Veterinarios de La Paz envió una investigación  a la unidad de Zoonosis del gobierno municipal de La Paz   en la que piden  enterrar a los animales para la reforestación.
"El estudio indica que los cuerpos de las mascotas enriquecen y fortalecen el medio ambiente”, informó el encargado de Zoonosis, Héctor Mencias.
 Bajo el terreno de este camposanto no circulan ríos. Tampoco se registró  denuncias de vecinos sobre brotes epidémicos, señaló el especialista, quien aprueba esta iniciativa.
El vicepresidente de Kenel Club Boliviano, Eduardo Bautista, comentó que tiene un lugar especial en el  jardín de su casa donde entierra a sus mascotas.
  "El cariño que se tiene por un  perro es a veces más grande que el que se siente por una persona,  porque el animal es  leal, entonces uno sufre mucho cuando una mascota se muere”.

 

 


   

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