El camposanto se prepara para la festividad de Todos Santos

Boleros de caballería esperan a los muertos en el Cementerio

La música sirve como un homenaje para los difuntos, por eso músicos se alistan para acompañar a los dolientes. Boleros y rancheras son los más requeridos.
martes, 21 de octubre de 2014 · 23:33
Sady Rojas /          La Paz
"Lo que más me piden son los boleros de caballería. A veces nos contagia el dolor de la gente y terminamos llorando con ellos”, comentó Serafín Calisaya, guitarrista del Cementerio General de La Paz. Como él, muchos trabajadores del camposanto se preparan  para Todos Santos.
Calisaya trabaja como músico en el Cementerio desde hace 15 años. Siempre viste una chamarra negra, pues en un entierro no existe otro color, y toca su guitarra a pedido de cada familia. Al ritmo de Terremoto en Sipe Sipe o Despedida, boleros de caballería muy pedidos, los dolientes esperan a sus seres queridos que, según  la tradición, vuelven al mundo de los vivos el 1 y 2 de noviembre.
"Nuestro repertorio es variado. Lo más solicitado siempre son los boleros de caballería. Pero a veces también nos piden que cantemos para cumpleaños del difunto, otras veces nos solicitan algunas canciones que le gustaban a su ser querido. Siempre varía el repertorio”, agregó el guitarrista. En Bolivia, los boleros de caballería eran utilizados para recibir o despedir a los soldados que partían a la guerra, esa tradición se adaptó después como un homenaje a las personas fallecidas.
 Su trabajo es complicado, aseguró Serafín, pues la tristeza es  difícil de controlar. "El dolor de la gente es lo más difícil, a veces nos contagia y lloramos. Sin embargo he aprendido a distinguir el dolor. Yo me doy cuenta cuando una persona llora de corazón por su ser querido o si está mintiendo”, afirmó. Con un bolero de caballería, algunas canciones nacionales o "rancheras” que le gustaban al difunto, los músicos acompañan a las familias por un costo de 20 a 30 bolivianos.  
 El trabajo de los intérpretes ha cambiado con los años. "Antes no teníamos competencia y trabajábamos como 14 guitarristas. Ahora somos menos, los mariachis y otros conjuntos ofrecen igual sus servicios y para ganarnos cobran más barato”, contó Calisaya.

El día de Todos Santos, ni con los nuevos músicos  alcanzan para cubrir la demanda de servicios. "El 1 y el 2 de noviembre  se llena todo el Cementerio  y se triplican los visitantes. No nos alcanza a cubrir todo, pero también significa un mayor ingreso. Por eso esperamos Todos Santos”, dijo.

Arreglos  y servicios
Música        El acompañamiento musical puede variar entre 20 y 30 bolivianos, dependiendo del tipo de servicio y el tiempo que dure.
Flores      El costo es definido por el tamaño y el tipo de flores. Un clavel puede costar de dos a cuatro bolivianos, mientras que un ramo más completo, entre cinco y15 bolivianos.
Arreglos           El costo de la refacción de los nichos depende del servicio solicitado; oscila entre  los cinco y 30 bolivianos, dependiendo la complejidad. Hay precios establecidos.

Trabajadores dan vida a la morada de difuntos

Con una bolsa de estuco, una escobilla, flores y guitarras, los trabajadores del Cementerio General cambian el paisaje  de este espacio dedicado a los difuntos. Todos Santos es la mejor época laboral para muchos.
Ese es el caso de Santiago Huanca, albañil encargado de arreglar  nichos por más de 12 años. "Más personas llegan en estas fechas. Muchos prefieren evitar los correteos en Todos Santos así que ya alistan los nichos semanas antes”, contó.
Entre las solicitudes que le llegan a este obrero están los arreglos, adornos y reparaciones de los nichos. "Todo depende del dinero que tenga la gente. A veces hacen lápidas de mármol, otras son con cerámica importada o  con estuco. Yo sólo hago lo que me pidan”, aseguró.
En la puerta, algunas vendedoras ofrecen los ramos de flores para  los difuntos. "Preparo ramos o flores sueltas según lo que me piden. Pueden ser flores a uno o dos bolivianos o ramos grandes de 10 o 15. Todo depende del cliente”, explicó Paola Mamani, florista que trabaja en la puerta del Cementerio. Su trabajo se incrementa en la época de Todos Santos, por lo que toma previsiones.
  Ambos trabajadores coincidieron en  que el exceso de población dificulta su trabajo, sin embargo eso también les beneficia. "Es un día agotador, pero vale la pena. Es un esfuerzo necesario y además ayudamos a las familias a esperar a sus difuntos”, dijo Huanca.

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