Comunarios o “colonos” de la zona Sur despedirán a sus difuntos recién hoy

No todas las almas regresaron ayer

La tradición viene del tiempo en que la zona Sur de La Paz era hacienda de los hermanos Patiño.
domingo, 2 de noviembre de 2014 · 23:15

Beatriz Layme / La Paz
Después de tres días de visita, los comunarios o "colonos” de la zona Sur recién despedirán  hoy a las almas de sus familiares en medio de rezos, oraciones y cantos a cambio de un plato lleno de pan o frutas, incluso por un plato de comida o una bebida que le gustaba al difunto.
Según la costumbre de los comunarios, los "forasteros” (así los llaman a quienes no son originarios de la zona Sur)  deben despachar a sus almas como es la costumbre de Todos  Santos en casi todo el país.

Roberto Mamani Machaca, hijo de uno de los comunarios, explica que antes de la Reforma Agraria (1953) parte de la zona Sur (desde la calle 8 hasta la calle 37) era de propiedad de los hermanos Patiño. Julio, Raúl y Luis, quienes tenían sus haciendas.

"Julio tenía 68 trabajadores, Raúl a 48 y Luis, el menor, a 35 peones. Nuestros abuelos, que eran peones, creían que el alma se quedaba tres días porque el 2 de noviembre partían las almas  de los hacendados”, contó Mamani, quien considera que otra de las razones para despedir a las almas tres días después es que los "patrones” el 3 de noviembre  les daban horas libres a sus "peones”. "Ese tiempo lo utilizaban para despedir a  sus familiares, ya que tenían que volver a trabajar y servir al patrón” indicó.   

Cuando se lanzó el decreto de la Reforma Agraria -contó Mamani- los Patiño distribuyeron tierras a sus trabajadores y los comunarios se organizaron y destinaron inicialmente en la calle 28 de Cota Cota un espacio para el cementerio "sólo para los originarios, los comunarios”.
"El cementerio estaba administrado por los alcaldes de cada sector”, indicó Eusebio Paredes, hijo de otro de los comunarios, quien dijo que  la zona se pobló y a exigencia de los vecinos el cementerio se trasladó a la zona de El Pedregal.    
Además, en los tres primeros  años se hace rezar para el difunto, explica Paredes. Cada alcalde debe acompañar  la misa religiosa, visitar la casa de los dolientes donde se preparó la mesa e ir al cementerio para despedir a las almas de cada comunario.     
De acuerdo a Paredes, la mesa que arman los comunarios es diferente a la de los "forasteros”. Para el primer año de llegada del difunto   -dice Paredes- se debe poner en medio de los dulces, panes y pasankallas un lechón entero. En los arcos de caña deben colgar conejos  fritos o un pollo previamente cocinado.
"Para recibir a las almas el medio día del 1 de noviembre, primero se debe dar una misa, luego se va a la casa, donde se ora por el alma. Al día siguiente (2 de noviembre) debe estar reunida toda la familia y amistades para rezar y por la tarde se tapa toda la ofrenda con una mantel blanco. El tercer día se lleva todo (pan, comida) hasta una banda de músicos   al cementerio para despedir el alma con rezos”, indicó  Limbet Mamani, nieto de uno de los comunarios de la zona Sur.
 Todo lo ofrendado  -dijo  Mamani- debe ser distribuido hasta las 18:00 horas de hoy. "Luego los dolientes hacemos un último brindis por la visita de nuestros familiares, con la promesa de preparar similar ofrenda para el 2015”, informó Mamami, quien despedirá hoy el alma de su abuelo Pablo y de su padre Teodoro, que fallecieron este año.

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