Cementerio: lápidas recicladas rinden homenaje a los ausentes

Los trabajos en el campo santo municipal se aceleran por la cercanía de la fiesta de Todos Santos. Cuadrillas de obreros arreglan nichos, vías y piletas.
domingo, 16 de octubre de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia / La Paz

"Paz Mamani,  +6 de noviembre de 2006. Querida abuelita”, se lee en la estructura de  mármol de una de las remodeladas piletas del Cementerio General de La Paz. A su lado, otra plaqueta reza: "Papá querido, tu bondad e imagen recordaremos eternamente”, la firman "Tu esposa e hijos que viven con tu recuerdo”.

           Desde hace  meses, las piletas del campo santo paceño son  remozadas con  las lápidas abandonadas de las tumbas mayores. Ahora, las inscripciones, nombres y fotografías forman parte de la ornamentación, como un homenaje a las almas de los seres queridos en el cementerio.

El campo santo cuenta con  92 piletas distribuidas en los tres bloques. El 2015 pasado se hizo la mejora de 17 y este año se trabaja  en la  remodelación de otras 10. Tienen una nueva forma: se implementó un  mesón que da una mayor comodidad para el lavado de floreros y el cambio de flores.  

 "Además,  están hechas con el mármol reciclado de las tumbas olvidadas o no reclamadas. En las nuevas ya se pueden ver las letras y los nombres de las personas fallecidas,  para rendirles un homenaje a su permanencia en el cementerio”, manifiesta el administrador del  Cementerio General, Ariel Conitzer.        

 El mármol de las lápidas olvidadas proviene de los operativos de exhumación que se realizan, los martes y viernes, por falta de pago o vencimiento del plazo de permanencia. Los restos y las lápidas van a los depósitos donde tienen un plazo de dos meses para ser reclamadas.

  "Pero nosotros los tenemos en depósitos hasta cinco meses esperando que los busquen. Después de este tiempo,  la normativa nos permite disponer de este material que ahora se convierte en un homenaje”, explica.

Los restos van a dar a la fosa común ubicada cerca el mausoleo de Ansclapol, donde se convierten en almas olvidadas a las que algunas  visitas les piden favores. Nunca les faltan flores, cigarros o velas encendidas.

   "Hay que rezarles y prenderles velitas. Les piden de todo:  salud, trabajo, protección, justicia y hasta amor. Para eso son las velas  de colores”, explica una de las devotas del lugar.

     Pero las lápidas de las tumbas que algún momento hospedaron  osamentas no sólo están en las piletas. Nombres y rostros también se observan en una especie de cordón  que rodea la base de   los árboles de la necrópolis.

     Un verso cristiano se lee al pie de los árboles, cerca la tumba de Carlos Palenque: "Un día en el cielo tendré/ una misión celestial/ con el señor Jesús gozaré/ hasta la Eternidad”.

Cerca del cuartel 20 de Octubre, bajo el tronco de un árbol reseco, letras talladas en mármol dicen: "Q.E.P.D./ 19-abril-2009/ Tía Querida, fuiste tan noble y sacrificada,  buena y cariñosa que cualquier ofrenda resulta pequeña. Tu imagen y enseñanzas perdurarán por siempre en nuestro corazón. Clemen, Simar y Eriq” (sic).

  En otras lápidas recicladas hay fotografías algo borrosas. Desde ellas hombres, mujeres y hasta niños parecen observar el paso del tiempo que no se detuvo ante su ausencia que se convirtió en olvido.   

 Actualmente la necrópolis cuenta con 49.174 nichos ocupados. De ellos 31.600 son tumbas de cuerpos mayores a los que la comuna les brinda el servicio.

        "Calculo que cerca de unos 3.200 son nichos abandonados, Casi un 10% son tumbas que después del entierro han recibido las visitas de sus seres queridos por uno o dos años y luego ya no volvieron por ellos”, indica el administrador. 

      Sin embargo, estas tumbas no están olvidadas del todo. No tienen visitas o quien se encargue de los trámites de su morada, pero cariño no les  falta. "Parece que sus vecinos les van dejando  flores y tratan de limpiarlas para que no caigan en el abandono”, manifiesta Conitzer.
 A la espera de Todos Santos 

Según la tradición, a mediodía del primero de noviembre las almas de los que partieron al otro mundo regresan para compartir por 24 horas un plato de comida y una oración con sus familias. El despacho del alma termina con un festín de pan, pasankalla y fruta que se reparte al pie de la tumba  a cambio de una oración, un rezo o una pulura (cántico).

     A la espera de las almas y de sus familias, cuadrillas de obreros trabajan para poner a  punto el cementerio para recibir a las visitas. Resiris y saca brillos también se preparan.   

"En este mes ya los trabajos son muy intensos porque son fechas muy importantes para nosotros. Empezamos el 21, con la Noche en el Cementerio, luego es Todos Santos y termina con la fiesta de las Ñatitas”, indica la autoridad de campo santo.

     Durante el 1 y 2 de noviembre se espera recibir a 30.000 personas cada día. La afluencia de la gente es tanta  que cerca las 16:00 es imposible siquiera transitar por los pabellones.

"Como Todos Santos es un día hábil, esta visita empezará el fin de semana previo, así que serán cuatro días  en las que  en total recibiremos a 12.000 personas”, asegura con entusiasmo.
Esos   días, sólo las flores recogidas llenarán los dos contenedores de ocho metros cúbicos del cementerio, se precisa un  tercero. Cada uno equivale a una pequeña habitación. 

   Ahora trabajan 158 obreros, 58 son servidores administrativos y laborales del cementerio. Además, 52 cascos blancos se encargan del arrendamiento de las escaleras, colocado de lápidas y refacción de nichos, y 48 cascos azules que cada año prestan sus servicios eventuales por octubre  en espera de Todos Santos.

  Ahora terminan rampas para un mejor acceso. Hacen el recapamiento de las vías y refaccionan los pabellones y nichos. Otros limpian las piletas y las cunetas para que todo funcione.

En los pasillos, los arrendadores de escaleras también se afanan en sus propios quehaceres. Pintan sus escaleras con colores vivos para separarlos y que no se mezclen. Aseguran los peldaños y  dejan las escaleras como nuevas.

Las jardineras  son arregladas, se colocan plantines y se podan los árboles. Todo el casco antiguo, donde se encuentran los mauseleos patrimoniales,  han sido limpiados con detalle y minuciosidad.

En el exterior, la subalcaldía también ha empezado las obras de mejoramiento. Las jardineras de las aceras han sido removidas y se refaccionan los baches.

"Casi está listo”, asegura el administrador de la necrópolis.
 
 
 

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