Muñecas de yeso, illas de Todos Santos para agrandar la familia

La costumbre andina señala que los bebés de estuco deben ser regalados a parejas que no pueden tener hijos. Deben estar en el hogar para recibir a las almas.
viernes, 28 de octubre de 2016 · 01:00
Leny Chuquimia /  La Paz 

Entre los productos de  Todos Santos, que se ofrecen estos días en la zona  Max Paredes, muñecas sonrientes  se acomodan perfectamente alineadas en el puesto de Claudia Vargas.
 
Ante la mirada fija de las decenas  de  bebés de yeso, Vargas prepara sus ajuares, los viste y  acaricia con ternura.

   En vísperas de la fiesta de Todos Santos,   las muñecas de yeso son una illa (amuleto)  para aquellas parejas que aún no han logrado tener hijos. En el mundo andino, la llegada de las almas  marca el inicio de la época de la fertilidad agrícola.

Para muchos las muñecas de estuco son  illas que se materializarán gracias a los pedidos a los ancestros, que por 24 horas volverán a bendecir la tierra para que sea productiva.   Para otros, son amuletos por medio de los cuales algún alma reencarnará para traer felicidad a un hogar.

"Son parte de una de nuestras tradiciones más antiguas para las parejas que no podían tener bebés. Se dice que cuando llegaban todas las almas, algunas reencarnaban en estas muñequitas y hacían que la pareja tenga su bebé”, relata Vargas, que aún no llega a los 30 pero vende  estas illas por más de una década.

     Fue en este trabajo que conoció a su esposo. Ambos son hijos de artesanos y mantienen la tradición año  tras año, preparando   desde las muñecas hasta los ropajes. Los ajuares en un principio eran tejidos en lana y ahora son confeccionados hasta como  disfraces de animalitos, siguiendo la moda de los trajes infantiles.  

Muchas mujeres pasan por su puesto y preguntan el precio de las muñecas entre  sonrisas tímidas. "Siempre deben ser regaladas, si te compras, no funciona”, recomienda Claudia y allí se pacta un intercambio.  

"Antes, las mamás comprábamos estos bebés de yeso si nuestras  hijas   no nos daban nietos.
 
Yo hace años he llevado uno bien gordito de chambrita azul. Ahora mi hija tiene un varón”, relata  Antonia Estaca.

Vargas cuenta que los futuros   niños o niñas se venden por igual, sin distinción de género. Al momento de comprar ,  prima la intuición y la simpatía por algún gesto impreso en el rostro de yeso. 

Aunque cada vez son menos los puestos que ofrecen estas illas en La Paz, los precios no  se han incrementado. Oscilan  entre    los 20 y  los 80 bolivianos.

   "El 1 de noviembre a mediodía se debe poner a la muñeca en la mesa de Todos Santos o en un lugar bonito de la casa. Hay que encender una vela  y ofrecer una oración por todas esas almas que llegan a visitarnos para que traigan fertilidad  al hogar”, explica Vargas.

     Según la tradición, en el "despacho” del alma se debe llevar a la muñeca al cementerio, cargada como un bebé. Ahí  se le busca un padrino que le da el nombre.

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