Ocho niños quedaron huérfanos tras muerte de seis funcionarios municipales

Dos madres y dos padres dejan en la orfandad a ocho menores de edad; los familiares y amigos exigen justicia por esta tragedia. Entre las víctimas había una mujer discapacitada y una joven de 21 años.
viernes, 19 de febrero de 2016 · 19:24

ANF / La Paz

Este viernes sepultaron a seis personas que murieron en los hechos violentos suscitados en el edificio de la Alcaldía de El Alto, producto del cual ocho menores de edad quedaron en la orfandad; los familiares piden que los culpables sean puestos a disposición de la Justicia y castigados severamente. El miércoles una movilización de padres de familia de distintas zonas de El Alto terminó en una masacre a funcionarios del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto, porque algunos dirigentes contrarios a la alcaldesa Soledad Chapetón presuntamente incitaron la violencia y quema del edificio municipal.

En este hecho fallecieron cuatro padres de familia, funcionarios de la alcaldía, que dejaron en la orfandad a siete niños. Junto a ellos murieron otras dos personas que no tenían hijos. Rosmery Mamani Paucara de 46 años, madre de tres menores Rosmery dejo a tres menores en la orfandad, un adolescente de 14 años, una niña de 11 y otra de 6. Ella junto a un arquitecto, un supervisor de obras y un técnico, todos de la Comisión de Obras del municipio, fueron a dejar unos informes a la Alcaldía, no imaginaron morir juntos en los baños del edificio municipal.

"Escaparon al baño para que no los golpeen ahí se han intoxicado, los cuatro han muerto juntos", señala un compañero de trabajo de Rosmery. Este viernes sus restos son enterrados en el cementerio general de Laja. Ana María Apaza de 46 años, madre de una niña Madre y padre de la familia de una niña de nueve años murió, asfixiada junto a otras personas dentro un baño en la Alcaldía de El Alto.

Ana María era contadora general y a pesar de la discapacidad física que padecía, era el bastión de su hogar. Según sus familiares, la contadora antes de su muerte se contactó con su hija para decirle que estaba bien; después de las 11.00 sus familiares intentaron comunicarse con ella pero ya no volvió a contestar su celular.

La muerte de Ana provocó la indignación, no solo de sus familiares, sino de la Confederación Boliviana de la Persona con Discapacidad (Cobopdi) quienes repudiaron los hechos violentos en El Alto y declararon luto en la población con discapacidad. Los restos de Ana son enterrados en el cementerio Prados de Ventilla de la zona de Senkata. José Ortiz padre de dos niños José deja dos niños en la orfandad y a Juana, su esposa, completamente consternada por esta tragedia.

Los familiares no encuentran explicación a esta pérdida y simplemente comprenden que sea por cosas del destino. Su esposa lamenta que a José no le hayan firmado la licencia que solicitó para ese miércoles, de haber recibido el permiso, no estaría muerto. Los restos del fallecido son sepultados en el Cementerio General. Javier Mollericona de 29 años, padre de dos niños Javier, de profesión ingeniero de sistemas, trabajaba en la Unidad de Supervisión de Obras de la Alcaldía de El Alto y dejó en la orfandad a un niño de tres años y a otro que tiene cinco meses de gestación.

La familia Mollericona Quispe recordó con tristeza que en "Octubre Negro" perdieron a su nieto de cinco años y ahora muere su hijo más querido. Los restos de Javier son sepultados en el cementerio Prados de Ventilla. Juan Laura, el "héroe" que salvó a sus compañeros Juan, abogado de profesión, trabajaba en la Unidad de Recursos Humanos de la municipalidad de El Alto.

El día de los hechos, sus compañeros lo vieron muy afanado ayudando a sus compañeros para salir del edificio municipal, luego fue encontrado muerto con la cabeza ensangrentada; presumen que fue asesinado. Sonia Vallejos recuerda a su colega Juan ayudando a sus compañeros a salir de las zonas de riesgo del edificio municipal que se incendiaba. Es sepultado en el Cementerio Jardín, sector Los Lirios. Gloria Magaly Calle 21 años, se preparaba para estudiar ingeniería petrolera.

La más joven de los fallecidos en el incendio y la penúltima de siete hermanos, trabajaba como técnico de supervisión de obras. Al igual que algunos de sus compañeros fue al municipio solamente a dejar unos papeles, pero el humo provocado por las llamas del incendio terminó asfixiándola. Según sus familiares, Gloria era muy sacrificada y dedicada al estudio con grandes proyecciones de superación; ella se preparaba para estudiar ingeniera petrolera en la Universidad Pública de El Alto (UPEA) pero con su muerte todas sus metas quedaron truncadas. Sus restos también son sepultados en el cementerio Prados de Ventilla.

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