Marcha repone fuerzas en Patacamaya

Los discapacitados reparan sus sillas de rueda. Hay enfermos.
sábado, 16 de abril de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  Patacamaya

La marcha de discapacitados, integrada por cerca de 200 personas que exigen un bono mensual de 500 bolivianos, llegó la noche del jueves a  Patacamaya, donde hace una pausa para recuperar fuerzas, atender enfermos y refaccionar muletas, sillas de ruedas y bastones. Desde esa localidad, a 100 kilómetros de La Paz, llaman a los miembros de las vigilias departamentales  a sumarse para partir rumbo a la sede de Gobierno el lunes.
 
"Acá nos vamos a quedar unos días para llenarnos de fuerza. El cuerpo nos lo pide. También es necesario arreglar  las sillas de rudas. Hay que cambiar las llantas, aceitearlas y asegurar los tornillos”, señala Álex Vázquez mientras acaricia las llantas de su silla que por el trayecto han quedado completamente lisas.
 
Esta  condición se repite en el resto de las sillas que emiten chirridos y crujidos   al desplazarse sobre el piso de parquet del coliseo que la localidad de  Patacamaya habilitó para hospedarlos. Los radios de las llantas están torcidos o rotos y los  ejes necesitan grasa o  soladuras, al igual que varios bastones.
 
En medio del coliseo, bajo un letrero que dice "Caravana de la esperanza”, don Nicolás Chubés Chamo hace de mecánico. Sentado en el suelo examina unas llantas similares a las de  bicicleta, les pone grasa o les cambia la goma. De rato en rato,  acomoda la sonda del  tanque de oxígeno que está a su derecha para que no  le estorbe en su trabajo
 
Con paciencia, el mecánico  explica, con la voz amortiguada por la mascarilla de oxígeno que necesita para respirar en la altura, que cada silla tiene un desperfecto diferente.  Con minuciosidad, busca ese problema particular.  "En este descanso ya he arreglado como 10 sillas. Están mal los neumáticos, los rodamientos y otras piezas”, diagnostica.
 
Los daños en los cuerpos de los marchistas  también son visibles. Su piel agrietada por el frío y el viento  tiene ampollas, llagas y sus músculos sufren  calambres. 
 
Las ojeras y el caminar lento, cansado e irregular también es notorio en "los apoyos”, como llaman a quienes empujan las sillas en la carretera. Si bien pueden moverse, también tienen alguna discapacidad. En algunos casos  es intelectual,   otros   no pueden oír, hablar o  ver. "Los necesitamos para que nos empujen y ellos nos necesitan para ver o hablar”, dice Chubés.
 
Don Nicolás quedó en una silla de ruedas a los ocho años, como consecuencia de la poliomielitis. A sus 47  años es mecánico y costurero, "especialidades” que le ayudan a mantener a su esposa y sus dos hijos de quienes   se separó por primera vez ahora por la marcha.
 
"Es difícil, pero se puede vencer la discapacidad. Necesitamos que la sociedad sea consciente de que existimos.
 
Yo, gracias a Dios,  trabajo, pero no ha sido fácil. Los  talleres no nos reciben porque no podemos  movernos solos, hay gradas que con la silla no podemos subir o no hay cómo atender a los discapacitados  y  prefieren hacernos a un lado”, lamenta.
 
El cansancio de Chubés y del resto de la caravana  se siente no sólo en los brazos o en las piernas, sino también en el corazón y el alma. Sin embargo, no se dan por vencidos. "Vamos a descansar, pero es importante que sepan que en este punto van a concentrarse otras delegaciones. Se ha decidido que se suspendan las  vigilias para que se sumen y partamos rumbo a La Paz”, señala Vázquez.

Confidencial

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