En Villa Ingenio, vecinos alteños sobreviven en medio de basura

La comunidad no tiene agua potable. Los vecinos se enferman por la exposición constante a los desechos. Los terrenos ya no producen alimentos.
sábado, 16 de abril de 2016 · 00:00
Madeleyne Aguilar / El Alto
  
Apenas hay algún movimiento, comienza el alboroto de las moscas. Éstas, con  su característico zumbido, rodean a las  gallinas, gatos,  pollos y  la cara de Wilmer Tapia, mientras él explica cómo es vivir  frente al botadero municipal de Villa Ingenio, en el distrito 13 de El Alto.

Su precaria vivienda de adobe está sobre una colina, rodeada de paja. Allí viven  10 personas.  El joven de 22 años es el "hijo encargado de cuidar” la propiedad y los animales, mientras los otros estudian en el colegio Litoral.
 
"No podemos dejar la casa sola, es peligroso. Por las noches, viene gente ebria y sospechosa. Aquí no hay policías”, cuenta Wilmer. En la puerta, dentro de cajas de cartón, viven sus  perros guardianes con  sus crías.
 
Su padre es conductor de tractor  y su  madre trabaja en la   Compañía de Limpieza e Ingeniería Ambiental (Colina),   administradora del relleno sanitario. La familia se sustenta con  la agricultura y la crianza  de llamas.   
 
El martes 12 de abril su producción de habas fue  afectada por el rebalse de una de las piscinas de lixiviado ("jugo de la basura”) del relleno, que contaminó la zona. Las hojas que fueron alcanzadas  por el líquido   se oscurecieron y murieron.
 
"Parecía lavaza que invadía nuestra tierra, yo no sabía qué hacer porque  estaba con animales y ellos tomaron esa agua sucia. Ahora están  enfermos. Así no  hay manera de criar”, dice con pena.
     
Por la  contaminación, los animales ya no pueden pastear en el lugar. Desde temprano inician un viaje de hora y media en busca de "una región más  sana para que se alimenten”. Para el riego y  consumo, los comunarios acuden a los pozos de agua, que no es limpia,  pero  "no tienen otra opción”.
 
"Nuestros hijos se han enfermado, presentan sarnas en la piel. La contaminación  produjo que  las papas salgan como corchos, todas  dañadas”, cuenta la agricultora Martha Tapia.
 
Villa Ingenio es una zona poco habitada. Desde la avenida uno debe caminar unos 40 minutos para alcanzar la primera casa. La señora Tapia lamenta que no haya atención médica  cerca.
En su mayoría, las viviendas de la comunidad se heredan de generación a generación. El mal olor y la falta de servicios básicos obligó a los dueños   a dejar sus casas con  cuidadores. 
 
"Mi abuelo era comunario y me dejó una casita. Por ahora es cuidada por mi tía, pero  yo quiero que mi familia viva allí. Me falta poner agua y luz”, dice Santusa Condori, madre de 12 hijos.
 
Mientras camina por las calles de tierra comenta "el olor es insoportable y hace daño. Mi tía ya se enfermó. Necesitamos que ese relleno  sea trasladado”.
 
La basura ha cambiado la comunidad de Villa Ingenio. Fernando Escobar, de 60 años, nació en la región y cuenta cómo  su  familia vivía de la crianza de animales de granja. 
 
"Antes era otra la historia de Villa Ingenio. Cada comunidad tenía por lo menos 70 vacas u ovejas que pastaban por nuestros terrenos”, comenta  melancólico mientras señala el terreno seco y desierto.
 
Según Escobar,  la comunidad cedió los terrenos para construcción del cementerio de la  sección norte de El Alto.
 
"El alcalde Luis Vásquez  ha optado por hacer un botadero y todos hemos sido afectados; cada vez es peor”.
 
Él y su esposa cambiaron  la ganadería por el comercio.  Actualmente sus hijos son profesionales: uno arquitecto civil y el otro abogado. Enfatiza que la basura es un problema para la producción y la para la salud. Exige a las autoridades municipales que den soluciones, "no más promesas”.
 
"Esta  basura no es nuestra. Toneladas llegan de los 14 distritos alteños y no recibimos nada por guardarla. Se han desvalorizado nuestros terrenos, no es justo”, lamenta el comunario que espanta a las moscan que vuelan.
 
El Concejo Municipal sesiona en el botadero
 
La sesión del Concejo Municipal de El Alto se efectuó ayer en el relleno sanitario de Villa Ingenio. Los comunarios, que mantienen un bloqueo para los camiones de basura, presentaron sus demandas. Se aprobó una ley de emergencia.

"Exigimos el cierre definitivo del botadero, una auditoría ambiental interna y externa, mantenimiento definitivo de los ambientes, servicios básicos para la comunidad,  impuestos por depreciación y el desconocimiento de  la coordinadora María Deheza”, declaró ante los concejales alteños el secretario general del sindicato agrario de la comunidad, Juan Carlos Huanca.
 
La extraordinaria sesión se efectuó allí debido a que los vecinos de Villa Ingenio se declararon en emergencia  e impiden  el ingreso de basura.  Tras tres  días del rebalse de una de las piscinas de lixiviado en el relleno, los concejales  inspeccionaron el lugar.
 
La alcaldesa  alteña, Soledad Chapetón, se había reunido   con los comunarios una noche antes. "Como institución  y  comunidad hemos determinado trabajar por tiempo y materia”, destacó. 
 
Tras la sesión municipal se determinó emitir una  ley de emergencia para atender el colapso del botadero. Ayer se estableció un cuarto intermedio  hasta hoy, a las 9:00, cuando se instalará una mesa de trabajo. Los comunarios  mantienen el bloqueo. 
 
"Es necesario que estén los 11 concejales presentes para trabajar punto por punto. Para esto se debe establecer comisiones de ambas partes”, aseveró Chapetón. Los vecinos accedieron. 

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