Marcha de discapacitados se refuerza y avanza hacia La Paz

martes, 19 de abril de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  La Paz

Con mucha dificultad, equilibrando su cuerpo entre dos bastones,  Emiliana Rodríguez se levanta para  continuar el viaje que comenzó en Cochabamba y no terminará hasta llegar a La Paz. Ha  hecho amigas que "de alguna manera” llenan su soledad.
 
En  nueve bloques, cerca de 500 personas  partieron ayer de Patacamaya rumbo a la localidad de Ayo Ayo, distante a  87 kilómetros de la ciudad de La Paz. La columna prevé llegar a la sede de Gobierno el   lunes.
 
El aislamiento y -como consecuencia- la soledad son el eco del dolor físico que envuelve día a día a cientos de personas que sufren algún tipo de discapacidad. "El abandono es lo más fácil: hacernos a un lado y fingir que no nos ven”, reclama doña Emiliana mientras  arregla sus dos largas trenzas y sacude los pliegues de sus polleras.
 
Con sus 49 años, partió de Cochabamba hace más de 20 días. Sus dos piernas carecen de sensibilidad y a falta de una silla de ruedas especial para su problema  en la columna, se desplaza apoyada   en dos bastones que están a punto de romperse.
 
En 2006   salió de su casa sin saber que todo  cambiaría. Un accidente le quitó la posibilidad de volver a caminar y con ello se llevó también parte de su vida.
 
"He sufrido mucho. Sin siquiera pensarlo todo había cambiado. En el hospital Viedma me querían cortar de aquí para abajo”, relata mientras con su mano dibuja una línea imaginaria a la altura de sus caderas.
 
"Para hacer mis necesidades me iban a poner sondas y bolsas fuera de mi estómago, y yo no he querido. Me he negado, no  quería. No perdí mis piernas pero perdí parte de mi familia”, dice. 
 
Desde el accidente habla como si se tropezara con las palabras porque  el dolor en la espalda es insoportable. "Pero a veces es más el dolor  del abandono”.
 
Hasta el accidente, Emiliana tenía una familia, un esposo y dos hijos pequeños. "La discapacidad es difícil. Mi esposo supo que ya no iba a caminar y se fue. Me abandonó, me dejó sola al igual que familiares y amigos, sólo mis wawas se han quedado. Se sufre la soledad porque no tienes cómo trabajar, no puedes ir ni siquier a visitar a una casa, no puedes ir ni a pasear sola porque no tienes cómo. La gente te aísla”,  expresa con pesar.
 
A su lado quedaron sus hijos   que ahora -10 años después- cumplieron 20 y 22 años de edad. En turnos, la acompañan en ciertos tramos de la marcha. 
 
"Cuando no están  me llaman, pero no siempre va a ser así. Están creciendo, ya están jóvenes y tienen que hacer su vida. Hasta ahora he vivido de mis wawas, pero qué va a ser de mí sin ellos. Quién me va a querer”,se lamenta.
 
Edwin Morales, quien  fue parte  de la  marcha de 2012, señala que como doña Emiliana,  dentro de la caravana o fuera de ella  hay muchas personas con discapacidad que  viven solas, sin   alguien que las asista o  ayude a integrarse. "Sus condiciones de vida son extremas,  sobre todo en el área rural,  donde aún se esconde a las personas con discapacidad”.
 
Desde su partida de Cochabamba, la marcha se ha convertido en un espacio donde todos se colaboran, comparten, se ayudan pero sobre todo se acompañan como una familia en la que   velan por todos. Los que pueden moverse empujan las sillas de rueda de quienes no pueden hacerlo y   les retribuyen siendo sus ojos, oídos y voz.
 
A las 15:45 de ayer, la marcha se encontraba a pocos kilómetros de Ayo Ayo. En el camino, los manifestantes soportaron  la lluvia y el frío con unidad, dándose ánimos los unos a los otros. Hubo caídas, desmayos y complicaciones de  resfríos que apenas pueden ser atendidos, al igual que la falta de oxígeno por la altura.
 
"Nos hemos mojado pero estamos avanzando. Ya somos casi 500 y nos hemos ordenado por bloques departamentales. Esperamos descender  a la ciudad de La Paz, todos juntos, el lunes 25 de abril”, indica una dirigente del movimiento, Felisa Ali.
 
En el bloque de Cochabamba, llevando a cuestas su pena, Emiliana avanza. "Es justo lo que pido. Voy a llegar. Ya falta poco”.
 
25 días  de camino
  • Diálogo Por tercera vez, el sábado en   la localidad de Patacamaya, el diálogo entre el Gobierno y la marcha fue roto. 
  • Mesas El Gobierno informó que se cerraron con un sector siete de las nueve mesas de trabajo sobre  salud, educación y proyectos productivos. Rechaza la posibilidad de una renta mensual de Bs 500.  
  • Apoyo Se denunció que varias poblaciones cerraron sus puertas a la caravana por instrucciones de las dirigencias campesinas. Se pide  víveres, medicamentos, ropa, ponchillos, zapatos, carpas   y frazadas para la estadía  en La Paz .

Campero pide a la caravana que "no discrimine a las ministras” 

Verónica Zapana S.  / La Paz
 
La ministra de Salud, Ariana Campero, pidió a las personas con discapacidad movilizadas que "no discriminen” a las ministras  mujeres que buscan el diálogo. Convocó nuevamente a un encuentro "donde sea”.
 
"Una comisión de alto nivel con toma de decisión ha estado presente en  tres oportunidades: en Parotani, en Caracollo y en Patacamaya, pero  los marchistas no quisieron dialogar con nosotros”, aseguró Campero.
 
"No nos discriminen por ser mujeres, no entiendo por qué no quieren dialogar  con ministras mujeres. Una ministra joven  y de Cochabamba, como es mi persona, quiere dialogar. ¿Por qué nos discriminan?”,  cuestionó ayer la máxima autoridad de salud.
 
"A otra hermana ministra, una mujer indígena  y joven también, la han rechazado. ¿No quieren dialogar con ella?
Les llamamos, hermanos movilizados, a que accedan a dialogar”, reiteró.
 
Campero aseguró que las autoridades nacionales fueron a las reuniones con propuestas  y para  hablar de la renta solidaria.  "Pero (los marchistas) ni siquiera quisieron iniciar el diálogo, con el pretexto de que no estaban dos directores y  que no quieren hablar con las ministras cuando ni siquiera comenzó el diálogo”, se quejó la ministra.
 
Hace 25 días, en Cochabamba, comenzó   la caravana de las personas con discapacidad hacia la sede de Gobierno. El sector exige el pago del bono mensual de 500 bolivianos,  en reemplazo de los mil bolivianos anuales que actualmente reciben. En reiteradas oportunidades, el Ministerio de Economía dijo que esa demanda es insostenible y no se otorgará.
 
"El incremento sería de 500% y si es como ellos piden, que se incluya a las personas con discapacidad moderada, el presupuesto subiría en 1.300% más. No se puede”, dijo Campero.

La autoridad comentó que el Gobierno está dispuesto a informar sobre   la inversión de  40 millones de bolivianos del sector, como  demandan los movilizados.  "Es una información pública”, dijo y comentó que con otros grupos ya se concluyeron las reuniones en las  nueve regiones.


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