Los otros marchistas, la fuerza solidaria que empujó la marcha

Se espera que la caravana llegue mañana a la sede de Gobierno. Los marchistas piden a la población sumarse y acompañarlos el último trecho del camino.
domingo, 24 de abril de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  La carretera 

"Somos un buen equipo”, escribió Reynaldo Flores en su cuenta de Facebook el pasado 28 de marzo. Con esta frase describía la fotografía en la que con guantes de construcción empuja por la carretera la silla de la presidenta del Comité de Defensa de Personas con Discapacidad  de Cochabamba, Rosmery Huarita. 
Después volvió a la caravana  como un voluntario más y escribió: "Ya estamos en plena carretera al encuentro de nuestras hermanas y hermanos. No es por caridad, es por y con solidaridad hacia este digno sector vulnerable de la población”.
 
El 21 de marzo, cerca de 100 personas con discapacidad partieron de Cochabamba acompañadas -en algunos casos- por familiares o amigos, también con discapacidad. Los otros marchistas  se fueron sumando de a poco y  aunque por unas horas para empujar la caravana a La Paz.
 
"Esta silla no tiene apoyo, necesitamos un apoyo”, piden  los dirigentes en medio del camino para pedir un "refuerzo” que -por un trecho-   preste su impulso a  una de las decenas  de sillas de ruedas que forman la caravana. Desde la partida de Cochabamba  los familiares o las personas con discapacidad auditiva, visual o intelectual son quienes    las empujan. 
 
"Waway, ayudarimelo a mi apoyo un tramito”, pide doña Prima Isidro a uno de los jóvenes voluntarios -en su mayoría mujeres-  que desde Patacamaya  en pequeños grupos se turnan para empujar las sillas y dar descanso   a los marchistas.
 
"Mi apoyo es todo para mí, es mis piernas, mis brazos y yo soy sus oídos y  voz porque él es sordomudo. Pero ya está cansado, los calambres son continuos. Necesitamos que nos ayuden, tal vez   darnos un poquito de su tiempo para estar con nosotros y  así entender la discapacidad”, convoca Prima.
 
"La discapacidad es algo que no entiendes hasta que no lo vives”, señala Evelín Nicolás. Ella  no es una persona con discapacidad, pero tuvo un hijo que por  síndrome de atrofia muscular murió hace cuatro años. "Hace falta ayuda, aunque por unas horas, pero no por lástima. Faltan brazos para empujar las sillas, para marchar con ellos, hasta para ayudarles a asearse o comer”.       
 
 Antes de Patacamaya,  las sillas que no lograban encontrar un apoyo eran amarradas con una soga al vehículo que  sigue la caravana  para que    las jale como a los vagones de un tren. Cerca de El Alto   eran  cinco las sillas  que aún no tenían  motor humano. 
 
 "Estamos viniendo  a apoyar,  a empujar la marcha hasta  que llegue a La Paz. No vamos a lograr hacer todo el tramo pero turnándonos podremos apoyar de mejor manera”, explica   una de las voluntarias,  Debora Fabián.
 
  Ella llegó  con varias compañeras, todas estudiantes de la carrera de Trabajo Social de la Universidad Pública de El Alto. Lideradas por sus docentes están listas para "marchar   horas”.
 
  "La verdadera ayuda es aquella que cubre lo que te falta. Muchos podemos conmovernos  pero pocos actúan. A muchos compañeros les faltan los pies, los brazos ¿por qué no darles los nuestros por unos momentos?”, dice otro de los "marchistas” anónimos que llega de La Paz.
 
A ellos se suman los bomberos y efectivos de la patrulla caminera, que  no sólo resguardan la marcha, sino que en los tramos más arduos también empujan las sillas. "Son buenos ellos”, comenta un niño de la caravana. 
Para su descenso  a La Paz, la dirigencia de la marcha pide a la población que los acompañen para empujar las sillas, apoyar a los que andan con muletas y bastones, ayudar a las madres que cargan a sus hijos y guiar a aquellos que no ven.
 
El viernes a las 13:35 Reynaldo Flores,  que siguió y documentó la marcha desde Cochabamba, publicó  en su cuenta de Facebook desde la tranca de Achica Arriba -en las puertas de El Alto-: "No es lo mismo ‘hacer lo posible’ que ‘hacerlo posible’. La Caravana de Personas con Discapacidad está cerca  la sede de Gobierno”.
 
"Gracias a todos aquellos que sin tener pies nos enseñaron a caminar con dignidad”, añadió.

La ayuda  necesaria 
  • Ungüentos  Los paramédicos señalan que son necesarios ungüentos para el dolor articular y muscular, como diclofenaco en gel, lertus, dolorub o mentisan. También es necesario vaselina, cremas hidratantes y antiescaldantes.
  • Medicamentos  Se necesita  también  Cobavimin con diclofenaco de 25.000, dexometazona 8 mg y jeringas de 10 ml,  curadil (suero) 70 o 90, además de anticonvulsivos.
  • Higiene Toallitas húmedas, pañales para bebés, niños y adultos, pasta dental, jaboncillos y champú, además de detergentes.
  • Ropa Requieren ropa, alimentos, frazadas, esponjas para colchones y carpas.
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