Iglesia denuncia trato inhumano e insensible a los discapacitados

La Conferencia Episcopal rechazó el “uso desigual e innecesario de la fuerza” contra los marchistas y lo calificó de “violación” a sus derechos. Hacen alfombras humanas en inmediaciones del Palacio.
viernes, 29 de abril de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  La Paz
 
"Amarás a tu prójimo como a ti  mismo”.  Esta frase  encabeza el comunicado  de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB)  que denuncia "la fuerza desigual e innecesaria” con la que actuó la Policía el miércoles, cuando la caravana de personas con discapacidad intentó ingresar a la plaza Murillo. Ayer, los movilizados voltearon sus sillas para formar  alfombras humanas.
 
"Denunciamos y rechazamos  el uso desigual e innecesario de la fuerza  contra estos hermanos que sólo están exigiendo ser escuchados y atendidos ante su situación de desventaja social”. "El uso de agentes químicos refleja  insensibilidad y falta  de humanidad, y  no podemos  callar ante esta violación de los derechos  humanos”, señala el comunicado de la CEB. 
 
"Llamamos una vez más a tener actitudes de verdadera humanidad, a un diálogo fraterno y constructivo en busca de salidas justas, que mejoren la precaria situación en que viven las personas con discapacidad en nuestro país”,  añade el documento.
 
Tras la primera noche de vigilia en la intersección de las calles  Indaburo y Junín, el  campamento de sillas de ruedas se levantó ayer con cantos de protesta. El frío y las rondas nocturnas de policías en motos patrulleras -inusuales para los vecinos-  se reflejaron en el cansancio que adormece el rostro  de más de un centenar  de personas con discapacidad.
 
"Anoche nos ha hecho mucho frío y no hemos logrado dormir porque en varias ocasiones los policías nos han rondado. han querido entrar por los costados en motos. Al escucharlos, gritábamos para que sepan que estábamos entre hartos, pero a cada rato  volvían”, relata Rosmery Huarita con los labios secos.     
 
A dos cuadras, frente al Teatro Municipal, una de las caseritas de   dulces los ve de lejos. De rato en rato estornuda, se frota los ojos y tose en su mandil. "Cómo van a decir que no han gasificado si hasta ahora se siente. El viento sigue trayendo”, se queja.   
 
En medio de la vigilia se siente la tensión:  dos de los movilizados  convulsionan en la calle. Los  transeúntes sólo se limitan a ver y en algún caso a pedir la presencia de un médico.
 
"Hemos decidido ir agudizando nuestras medidas de presión. Ayer hemos empezado con las crucifixiones; hoy los que estamos en silla de ruedas nos pondremos de cabeza”, dice Álex Vázquez a través del megáfono.
 
Uno de los movilizados traduce el discurso en lenguaje de señas para un grupo que espera de pie detrás de Vázquez. Al comprender sus palabras,   con delicadeza   tienden a sus compañeros en el suelo y buscan la manera -incluso con sus cuerpos-  de darles  algo de sombra.
 
Los peatones indiferentes pasan  por medio de la protesta esquivando cabezas o brazos de los manifestantes. Algunos los miran  sin contener  un gesto de impotencia, mientras que otros voltean la mirada o la levantan para evitar el contacto con los ojos que los ven pasar desde el suelo.   
 
"Vamos a mantener la protesta con la firmeza de conseguir nuestra demanda de 500 bolivianos mensuales. La lucha no es sólo por nosotros,  es por  los que aún están en sus casas encerrados. Es por los niños con discapacidad, para que ellos tengan la oportunidad que nosotros no tuvimos”, manifiesta una de las voceras de la caravana, Felisa Alí.
 
Al ver a sus compañeros tendidos, los que están en pie -ya sea en muletas o porque su discapacidad  no es motora sino auditiva, visual, intelectual o psíquica- determinan echarse boca abajo para formar una gran alfombra humana sobre el asfalto. "A tenderse en el piso”, gritan mientras desde las sillas otros replican la orden con señas de manos. 
 
En uno de los extremos está Daniela. Mientras su madre la ayuda a tenderse en el piso, ella abraza con firmeza la muñeca de trapo  que viajó en su regazo desde  Patacamaya. Sin poder moverse, sólo mira el cielo, ve las aves volar y extiende uno de sus brazos temblorosos para alcanzarlas.
 
El Gobierno inicia diálogo con dirigencia paralela

Ayer se instaló el diálogo entre una  comisión ministerial  y las "dirigencias orgánicas” de las personas con discapacidad de  los nueve departamentos del país, desconocidas por el sector movilizado. En predios del Fondo Nacional de Desarrollo Rural,  determinaron trabajar en  soluciones integrales y  no tratar el bono mensual de 500 bolivianos que pide la caravana.  
 
En la reunión participaron   los ministros de la Presidencia, Juan Ramón Quintana; de Trabajo, Gonzalo Trigoso; de Salud, Ariana Campero; de Economía y Finanzas, Luis Arce;  y de Desarrollo Productivo, Verónica Ramos.
 
"Frente a esta situación (conflicto con las personas con discapacidad) lo que corresponde es hablar con los dirigentes departamentales orgánicos, con quienes han sido elegidos en congresos y asambleas. Por eso es que nos hemos atrevido a invitarlos, para que este debate sobre sus demandas pueda ser tratado en una mesa técnica nacional”, dijo Quintana, al dar por iniciado el diálogo entre ambas partes.
 
Al respecto, la vocera de la caravana, Felisa Alí, denunció que  los  convocados al diálogo son funcionarios  de las alcaldías oficialistas. "También hay directores de los centros de atención social y legal a los que se les paga con los 40 millones  de las personas con discapacidad y que fungen como dirigentes”, dijo.
 
Los movilizados dijeron que las personas convocadas son las que salen en  spots del Gobierno.

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