Entre grescas, vigilia se extiende y cerca plaza Murillo en 8 puntos

Al grito de “queremos entrar a la plaza”, las personas con discapacidad movilizadas exigen que el Presidente las atienda. La violencia crece en el kilómetro 0.
viernes, 13 de mayo de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia /  La Paz

Entre grescas con los policías, la vigilia de personas con discapacidad se extendió a ocho puntos de ingreso a la plaza Murillo que -desde la madrugada de ayer- está custodiada a dos cuadras a la redonda por decenas de efectivos policiales. El máximo dirigente de los movilizados, David Cayo, fue dado baja y enviado a Cochabamba para su atención.
 
Tras una reunión de los dirigentes de las seis federaciones departamentales de personas con discapacidad y los tres comités de defensa, los miembros de la caravana  -divididos en ocho grupos- partieron ayer de su campamento  de la calle Junín para desplegarse en los diferentes ingresos a la plaza Murillo.
 
Cada punto  está a cargo de  un dirigente y en todos hubo intentos -algunos violentos- de ingresar a la plaza Murillo. "Si las personas sin discapacidad entran, ¿por qué nosotros no podemos”, reclama Feliza Alí, desde su silla, en la intersección de la calle Loayza y Comercio. Sus manos tienen heridas por un forcejeo que la arrojó de su silla.
 
"Sólo queremos entrar; hemos empujado con las manos, pero los policías nos han dado con los escudos y los cascos”, señala el dirigente departamental de La Paz, Jorge Flores. En la  calle Junín exhibe ante las cámaras  su muñeca derecha inflamada que empieza a tornarse violeta.
 
El panorama es el mismo sobre  la calle Indaburo,  a  la altura de las calles Colón y  Loayza. "Queremos entrar” gritan también  en la calle Potosí, en la Colón,   en  la Ayacucho y  la Socabaya. 
 
"Sólo necesitamos que Evo Morales  nos escuche. Hemos votado por él y lo hemos hecho  Presidente, ¿por qué no puede darnos una hora?”, reclama don Augusto entre lágrimas.
 
En la Junín las  grescas entre policías y las personas con discapacidad transcurren bajo la mirada de oficiales  de la UTOP trepados en  neptunos. Intervienen peatones, que tratan de pasar el  cerco, que defienden a los discapacitados, que defienden a los policías, que median para evitar un conflicto.  A las 14:00, el segundo ataque aéreo de mensajes de solidaridad da minutos de paz. 
 
En   los forcejeos de la Potosí  y Colón, un discapacitado cae al suelo y desaparece entre los pies y escudos de los policías. En su lugar queda  una silla  de ruedas vacía. "¡Déjenlo salir, para qué lo retienen!”, grita un grupo de jóvenes -que  recorren los plantones para lanzar aviones con mensajes de solidaridad o pegar carteles de apoyo - mientras el hombre  es "tragado” por el muro humano verde olivo.
 
"Eso sí ven, ¿por qué no graban cómo nos muerden las canillas?”, reclama un policía  mientras otro efectivo  intenta arrebatarle la cámara a un periodista con acento extranjero. "Deberían  estar cuidando el Silala en vez de estar aquí perjudicando”, responde un peatón.
 
A las 19:00, tras 10 horas de peleas,  los ánimos se caldean en el  kilómetro 0. "Vamos a quedarnos de amanecida si es necesario. Tenemos la esperanza de que el Presidente nos atienda para hablar de la renta. Él podrá decirnos si no nos dan 500 bolivianos, si se les da sólo a  algunos o  si propone  menos monto, pero eso podrá hacerlo sólo si hay un  diálogo”, dice la dirigente  Alí.
 
Cayo  es dado de baja y enviado a Cochabamba
 
Cerca del mediodía, el presidente de la Confederación Nacional de Personas con Discapacidad, David Cayo, confirmó su baja  de las movilizaciones debido a complicaciones en su salud que deben ser atendidas por su especialista en la ciudad de Cochabamba. 

Una primera evaluación señala que la altura de la sede de Gobierno  afectó sus pulmones y su presión arterial. La ausencia del máximo dirigente de la caravana generó ayer varios rumores que fueron desmentidos. 
 
"No he sido  secuestrado ni detenido. Una ambulancia me ha recogido de la vigilia porque mi salud se ha complicado,   ya me sentía muy mal”, aclaró.
 
Explicó que, tras una evaluación, los médicos decidieron  derivarlo  con su médico especialista, que se encuentra en la capital valluna. Manifestó que su situación es delicada  debido a que además de su discapacidad motora -que lo obliga a estar en una silla de ruedas- debe respirar con ayuda de una válvula colocada en su estómago y en el cuello.
 
Hasta las 19:00 de ayer, voceros de la caravana informaron  que la salud  de Cayo es delicada. Asimismo, reportaron cinco bajas por golpes en una jornada tensa y llena de forcejeos en los intentos de  ingresar a la plaza Murillo.
 
La población pide pronta solución
 
Comerciantes, adultos mayores que reciben atención en la Caja Nacional de Salud y ciudadanos que realizan   trámites   pidieron a las autoridades que den  solución al conflicto. El cerco a dos cuadras de la plaza Murillo es un perjuicio desde el 28 de abril. 
 
"No podemos trabajar, tenemos negocios en estas calles y ya estamos así más de tres semanas”, coinciden decenas de personas  en los diferentes puntos cerrados por rejas o  policías.
      
Además de los comerciantes, los pacientes del policlínico de la Caja Nacional de Salud también resultan perjudicados debido a que no pueden asistir a la cita médica que les llevó meses conseguir.
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"Apenas he conseguido una cita y ahora no puedo entrar al policlínico de la plaza. El otro día vine y también estaba cerrado  el paso o, de lo contrario, la Caja está en paro; nosotros también tenemos derechos”, dijo un paciente.

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