Fabriles llegan a El Alto tras siete días de caminata desde Caracollo

Trabajadores fabriles y la Central Obrera Boliviana apoyan a sus compañeros de Enatex que quedaron sin su fuente de empleo, tras el cierre de la estatal.
lunes, 20 de junio de 2016 · 00:00
Pamela Pomacahua / El Alto

Después de siete días de  caminata, los trabajadores fabriles encabezados  por la Central Obrera Boliviana (COB) atravesaron ayer el kilómetro 16 de la carretera La Paz- Oruro y fueron recibidos en la extranca de Senkata por una ventolera de polvo blanco.
 
Los más de 500 marchistas  arribarán   hoy a la sede de Gobierno  después de pernoctar en el lugar.   Los trabajadores  exigen que se derogue el Decreto Supremo 2765, que  determinó el   cierre de la Empresa Pública Nacional de Textil (Enatex), que deja sin empleo  a sus más de 1.000 empleados y convierte  a la estatal en una empresa de servicios. 
 
Sin embargo, el Gobierno calificó la marcha de ilegal.
 
Las ampollas en los pies de los marchistas  hicieron que Alejandro Choque atravesara la Apacheta sin zapatos , soportando el dolor que lo acompañó desde el segundo día de la marcha.  "No tuve de otra que caminar así, para llegar a la ciudad de El Alto, espero mejorar para mañana (hoy), pero estoy firme  en mi objetivo con mis compañeros de llegar a la ciudad de La Paz”, contó.
 
El sombrero redondo y grande de Rolando Romero no llega a cubrir el rostro del dirigente de Cochabamba, que tuvo que soportar el inclemente sol y el viento   frío que le quemó la cara. 
 
La caminata también hizo que se le formaran callos en los pies que luego de  siete días de marcha  no lo dejan
continuar y lo fuerzan a quedarse  atrás, para no romper la línea  de cuatro en la que avanzan. "Tiene que escucharnos el presidente (Evo Morales), caso contrario vamos a romper la alianza política, nosotros le hicimos presidente y eso puede acabar”, advirtió.
 
Marcha con rostro de mujer 
Ellas no encabezan la marcha, pero empujan y animan la travesía que se inició en Caracollo. Son mujeres con el semblante agotado, ya que  el frío y el calor resquebrajó sus rostros, además de sus labios.
 
Martha Choque, junto a sus cuatro compañeras, entregó 15 años de su vida a Enatex, que se cerró en mayo, porque el Estado ya no puede sostenerla económicamente. Ahora ella se encuentra sin ninguna fuente laboral, ni a dónde recurrir. "Me vine a la marcha porque yo no tengo otro trabajo, he dado mi vida a esta fábrica, ahora el Presidente lo cierra como si las familias no dependieran de ella”, lamentó. 
 
Florentina Vizcarra (de 32 años) trabajó en la empresa durante  11 años y  es padre y madre para sus dos hijos,   que tuvo que dejar al cuidado de su hermana mayor. 
 
"Con el corazón quebrado dejé a mis dos hijos, hoy me llamaron al celular y lloré al escucharlos, pero en pocas horas los tendré en mis brazos para decirles lo mucho que los quiero y los he extrañado”, dice Vizcarra, al momento de limpiarse las lágrimas. 
 
"Hasta que la muerte los separe”, señala  la Iglesia en el matrimonio y así caminan estás mujeres, al lado de sus esposos, desempleados igual que ellas, sin más alternativa que la protesta como arma para recuperar su fuente de trabajo.  

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