Cholitas conquistan el Huayna Potosí

Bandera y polleras flamearon por la revolución de La Paz en el nevado paceño.
domingo, 10 de julio de 2016 · 00:00
Leny Chuquimia  /  La Paz

Después de   la nevada del jueves, el Huayna Potosí se vistió de blanco hasta la parte baja y los alrededores luego de mucho tiempo. Los guías de este lugar aseguran que en los últimos años el cambio climático ha afectado al nevado, que ha perdido parte de su glacial.
 
Hace 20 años el doctor  Hugo Berríos, médico de profesión y escalador de montañas por pasión y vocación, construyó los primeros refugios de campo  base y campo alto a 4.700 y 5.300 metros de altura sobre el nivel del mar. En aquel entonces  el lugar estaba cubierto de nieve hasta la parte baja, se practicaba diferentes deportes de nieve en sectores que hoy  se han convertido en campos rocosos.
 
 
"Han venido en buena hora. Está bonito el Huayna”, asegura  uno de los esposos y guías de las "Cholitas Escaladoras”, Eulalio Gonzales. Él está ya más de 26 años en esta montaña. "Hay nieve fresca y buen clima. Otros días no es así el paisaje”, asegura.
 
Su hermano  Augusto Gonzales menciona que  la nieve  ha disminuido fruto del cambio  climático. "En las fotos que se toman los turistas ya no se ve nieve, se ve solo una montaña café de tierra y rocas”, dice. 
 
Analía, su hija, recuerda que cuando era niña  esquiaba en esas zonas pero que ahora ya no hay nieve.  "En el otro lado aún hay  nieve para practicar. Antes había el Chacaltaya, pero ya ha desaparecido”, comenta.
 
Prueba de esta condición, cerca a las nueve de la mañana, al llegar frente a la represa en la parte baja del Huayna Potosí, el piso está cubierto de nieve fresca que cayó la noche anterior. Al regresar de la montaña, cerca las cinco de la tarde,   ya había desaparecido dejando al descubierto una tierra arenosa y seca. 
 
 
Para Hugo Berríos, uno de los pioneros  de este lugar, el cambio climático es una de las causas al igual que el poco control de turistas que afectan a la montaña,  que es sensible a la presencia masiva de los humanos.
 
"Pero todos tenemos la culpa por el calentamiento global. Sólo como ejemplo todas las personas quieren tener autos y son tantos que la contaminación es muy grande. Consumimos y contaminamos sin pensar en el daño que hacemos a nuestras montañas, que son fuente de agua. La montaña está enferma y ella no puede ir al seguro social, no puede protestar y bloquear para que la atiendan”, manifiesta.
 
Hasta el 2012 el Huayna Potosí había perdido el 30% de su glacial, causando alarma ante su posible desaparición, como ocurrió con el nevado Chacaltaya. En noviembre  de 2013, con ayuda de la Cooperación Japonesa  "Proyecto Grande”, en coordinación con la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), empezó un estudio del lugar.
 
 
Los resultados preliminares señalaron que éste, así como el Illimani, no desaparecerán totalmente, puesto que  están dentro del límite altitudinial de equilibrio de los 5.400 msnm.
 
El mismo estudio señaló que  el Tuni Condorini, otro de los nevados importantes de Bolivia, ya había perdido el 49% de su glacial, por lo que en los próximos 50 años se espera su desaparición.

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