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Las lecciones que dejan los suicidios en la empresa Zurich

Enoch Powell, el político británico, observó que todas las vidas políticas terminan en fracaso. Lo mismo cabe decir de los otrora exitosos empresarios.
lunes, 4 de julio de 2016 · 00:00
John Gapper
Financial Times Newspaper Spanish

 

Es natural creer que tu vida es afortunada y trastabillar  cuando te das cuenta   que eres falible.
Cada suicidio es intensamente triste; un desesperanzado acto de autolesión que deja un legado de culpa y tristeza en la familia, en los amigos y en los colegas de la víctima. El de Martin Senn, el director ejecutivo de Zurich Insurance hasta diciembre pasado, es doblemente resonante porque le sigue al suicidio de Pierre Wauthier, el director financiero de Zurich, hace tres años.

 Se rumora que Senn, quien se suicidó en su casa de vacaciones en Klosters, había tenido problemas adaptándose al ya no ser el jefe de una multinacional suiza. Él aceptó renunciar después de que Zurich fracasara en adquirir la aseguradora británica RSA el año pasado y de que enfrentara problemas en EEUU y China. La compañía está actualmente llevando a cabo una reestructuración y reduciendo costos.

 Mi reacción a su muerte está influenciada por haber sufrido un episodio de depresión hace una década. "Sufrir” es la palabra correcta, como puede atestiguar cualquiera que haya pasado por la experiencia. "Episodio” es el término empleado por los psiquiatras, como si formara parte de una telenovela bastante dolorosa. Por suerte, mi episodio piloto no se convirtió en una serie.

 Sin embargo, me concienció acerca de la enfermedad. Cuando yo me entero de que algún alto directivo ha renunciado o se ha tomado un descanso de su trabajo porque está experimentando "insomnio”, "desgaste”, "agotamiento” o algún otro eufemismo corporativo, utilizado para referirse a la ansiedad y a la depresión, recuerdo lo que me enseñó.

 Una lección es la naturaleza común de los trastornos del estado de ánimo en los salones de juntas. Es tentador considerar los suicidios de Zurich Insurance como una tragedia única y extraña. Pero incluso las estimaciones oficiales indican que es probable que cada junta directiva cuente con al menos una persona que haya experimentado depresión. 

En 2014, el 7% de los adultos estadounidenses reportó haber sufrido un episodio importante durante el año anterior; en un 16% se diagnostica depresión al menos una vez en el transcurso de su vida. 

 Si las anécdotas son fiables, puede que esto sea una subestimación en el caso de los directores y de los ejecutivos. Yo conozco a varios que experimentaron depresión sin admitirlo, incluyendo a un colega de la City de Londres y uno de los ministros del gobierno. También estaba el caso de un director ejecutivo del FTSE 100 que era carismático en su trabajo, pero que yacía en una habitación a oscuras en su casa.

 Allí radica una segunda lección: alcanzar el pináculo de una carrera, al igual que  Senn y Wauthier, puede significar que eres más vulnerable. La depresión no es un trastorno de las élites; es generalizado, y numerosos aspectos de las vidas de los menos privilegiados y de los de menos ingresos puede precipitar la enfermedad mental. Pero los logros excepcionales conllevan sus propios riesgos particulares.

 El trabajolismo o adicción al trabajo  es uno de ellos. La viuda de Wauthier recordaba que, "por lo general, él dormía siete horas y el resto del tiempo lo pasaba con el BlackBerry en una mano y una computadora portátil en la otra”, y que él también experimentaba un enorme grado de presión. Eso no es inusual en un trabajo como el suyo, o en empresas de servicios profesionales que cobran tanto que están a la completa disposición de los clientes.

 Un estudio reciente de empleados noruegos descubrió que los trabajólicos -workaholics, en inglés- en la muestra tenían niveles de ansiedad y de depresión más elevados. Un 34% de ellos cumplía con los criterios médicos requeridos para un diagnóstico de ansiedad, en comparación con un 12% en el caso de aquellos que no trabajaban en exceso.

 La relación de causa y efecto no está clara. ¿Se experimenta ansiedad por trabajar en exceso, o es que las personas ansiosas trabajan en exceso? La ansiedad puede ser adaptativa, tal y como lo expresarían los psiquiatras, hasta cierto punto: la ansiedad les ayuda a las personas a lograr el éxito profesional. Pero también las vuelve susceptibles a los peligros. 

 Quienes "vuelan alto” se arriesgan a terminar como Ícaro, el volador de alturas original de la mitología griega, cuyas alas se despegaron cuando voló demasiado cerca del sol. Algunos alcanzan la mediana edad sin enfrentar graves contratiempos en sus vidas. Ellos han estudiado en exclusivas universidades y han tenido éxito en sus profesiones. Cuando finalmente se topan con un fracaso, sufren un terrible choque.

 Después de tales éxitos, es natural creer que tu vida es afortunada y trastabillar cuando de golpe descubres que eres tan falible como todos los demás. Enoch Powell, el político británico, observó que todas las vidas políticas terminan en fracaso. Lo mismo cabe decir de las vidas empresariales: la mayoría de aquellos que llegan a la cúspide de la pirámide profesional no permanecen allí durante mucho tiempo.

 Algunos aceptan esto, pero en otros provoca una reacción biológica que causa la depresión. Sin embargo, la angustia es a menudo temporal. Un revés no acaba con una carrera; un episodio no tiene que convertirse en una serie. La depresión puede ser crónica, pero las crisis de la mediana edad son frecuentemente una excepción.

 Actualmente existen más compañías que reconocen estas verdades y que se encuentran mejor preparadas para apoyar a los empleados que están en dificultades. El estigma ha disminuido, aunque la cantidad de personas que optan por no divulgar su padecimiento demuestra que perdura. Este hecho empeora el dolor y puede ocasionar una catástrofe.

 "¿Cómo está tu estado de ánimo?”, tienden a preguntarles los psiquiatras a los pacientes que sufren de depresión. Mal en aquel entonces, pero bien en la actualidad, es mi respuesta. Es por esta razón que los suicidios de Zurich Insurance son tan tristes. Lo que se siente como una situación desesperada en un momento determinado posteriormente se desvanece a lo largo del camino. La plenitud y la alegría de vivir pueden recuperarse, pero sólo si continúas viviendo. 



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