La Paz se convirtió en la urbe de los cochecitos sin motor

Medio millar de competidores participó en la carrera, que este año fue declarada Patrimonio Cultural del municipio de La Paz
lunes, 1 de agosto de 2016 · 00:00
Alejandra Pau / La Paz

Fue como si el presente se viera través de  un filtro de color  sepia, como lucen las fotografías antiguas. La partida de los cochecitos sin motor con llantas de rodamiento  trajo nuevamente una realidad a todo color  llena de adrenalina.  
 
Pasadas las 8:00 de ayer comenzó  la XV carrera de cochecitos sin motor en la que participaron 500 competidores . Desde la avenida Quintanilla Zuazo partieron las primeras categorías y después de  alrededor de 22 minutos la dupla ganadora  de la categoría con llantas de  rodamiento, Cristofer Coaya y Luciano Rocha, llegaban a la meta.  
 
"Estaba cansador, era largo el recorrido, pero al mismo tiempo era muy divertido”, dijo Coaya.  "Creo que nuestro secreto es que ambos tenemos resistencia, estamos felices de haber ganado”, añadió Rocha.
 
 Las seis categorías se diferenciaron por los materiales con  que se construyeron o ensamblaron los vehículos; incluyeron a participantes entre los seis a los 40 años.
 
La carrera de cochecitos sin motor fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del municipio de La Paz mediante una ley municipal promulgada en julio de este año.
 
La actividad comenzó en los  1950 en forma paralela al Premio Nacional de Automovilismo. De las carreras de los cochecitos sin motor salieron algunos campeones del automovilismo boliviano. La actividad, sin embargo, se suspendió en 1960.
 
 "Les devuelve a los niños el derecho  a usar el espacio público que es cada vez más hostil con los niños, los adultos, las personas con discapacidad y esta es una manera de decirles que la ciudad es también de ellos”, afirmó el presidente  del Concejo municipal, Pedro Susz. 
 
Uno a uno los cochecitos que integraron las diferentes categorías fueron llegando junto a los padres o familias enteras  que corrían, exhaustas,  detrás de los bólidos o bien ayudaban a los más pequeños.  
     
"Es una actividad deportiva que encuentra a varias generaciones y  muy familiar”, dijo la directora de Deportes del municipio, Jannet Ferrufino.
 
La resistencia, una que otra colisión en la partida, la velocidad y la emoción de  ver la bandera que marcaba la llegada a la meta pudo con el frío de la mañana y   convirtió a La Paz en una ciudad de cochecitos sin motor.

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