La Virgen de Urkupiña de La Paz también mueve montañas

La Virgen de Urkupiña de La Paz está ubicada en la zona La Merced a 365 kilómetros del calvario situado en Quillacollo donde se realiza la fiesta principal.
lunes, 15 de agosto de 2016 · 00:00
 Pamela Pomacahua/  La Paz 

"La familia ha adquirido la costumbre de venir cada fiesta a agradecerle y solicitarle a la Virgen de Urkupiña  que nos regale nuestros deseos. Venimos hace más de 20 años”, relató  Édgar Bustillo un fiel, mientras agarraba una bolsa de mercado, con los trozos de piedra que llevó el pasado año y ayer  devolvió.

Como este creyente,  otras personas llegaron a la capilla de la Virgen de Urkupiña que está ubicada la zona La Merced, avenida Periférica de La Paz. 

Un letrero improvisado, colocado en  un poste de luz, con letras azules tenía la leyenda " Bien Venidos a Urkupiña”, para que los visitantes  confirmen que arribaron al lugar.

Andrea Uriarte descendió del minibús con un bulto en las manos, del color del arco iris, luego se los cargó   a su espalda. Ella prefiere caminar, como hace 10 años lo viene realizando, y devolver las piedras prestadas. "La fe nos hace, señorita, la fe nos hace”, le decía  a otra persona que visitaba ayer  el lugar por primera vez.

La calle de ascenso está   pavimentada a medias y la otra restante es de tierra. Hasta hace algunos  años, el trayecto estaba  al borde del río por donde   comerciantes y peregrinos subían en medio de rocas.

Otros prefieren la comodidad y ascender en minibús y pagar dos bolivianos. Otros van al lugar en sus propios vehículos y así comparten  en familia.  

Rosaura Irahola llegó  desde la zona Sur para pagarle a la Virgen lo que se prestó el año pasado. "Yo le pedí a la Virgencita  una casita y dejar de ser inquilina y en febrero encontré una. Ella (la Virgen) es milagrosa, pero se tiene que venir con fe”, expresó. 

El templo de la Virgen de Urkupiña está protegido a su derecha por el cerro Sik’ini (flor en la tierra), por atrás por loma Condorini (Cóndor) y a la izquierda por el colina Kalahumana (piedra húmeda).

La iglesia antes era un cuarto de adobe pequeño, el altar estaba sobre un ladrillo y la Virgen no tenía más que una puesta de ropa. Ahora es diferente porque los fieles le traen todo tipo de vestiduras en agradecimiento.

La gratitud de las personas  empezó el sábado con la realización de una Entrada folklórica y culminará el martes.
 
 Las costumbres  de Cochabamba se replican en La Paz. 

Los feligreses   llevan  piedras y las  traen para hacerlas  bendecir, cuenta el jesuita Osvaldo Chirbetes que se apersonó para  celebrar  la misa de la mañana,  desde la iglesia de Villa Fátima.

"Lo importante es la fe y la devoción, el cariño que cada uno tiene hacia la Virgen y que ayuda acercar a Jesús y eso ayuda a  vivir en paz entre los seres humanos”, dijo el jesuita que realiza  misa el último domingo de cada mes. 

 Deseos y pedidos los hacen piedra 

Las piedras de diferente tamaño están acopiadas en grupos al centro del río Muluyo e Itapalluni para que la gente pueda escoger una  roca y quebrarla con un combo que  comerciantes fletan a cinco bolivianos.

Si uno logra romper la piedra en un solo golpe, el deseo no tardará en cumplirse; por otra parte, si la roca no se rompe fácilmente, el deseo tardará en cumplirse, dijo Gilberto Montaño.

Luego  que la piedra se quiebra  el interesado recoge todo en una bolsa, le pone serpentina, la ch’alla (regar a la tierra con alcohol)  y cerveza. Después se la hace  saumar con el yatiri (adivinador aymara). Finalmente,  se la lleva a la capilla  para que el párroco   bendiga.   El interesado se  lleva a casa la piedra  y al año siguiente debe retornar para  devolver lo prestado.   
 
 
 
 
 


4
1

Comentarios

Otras Noticias