Híjar, el profesor conspirador del subcomandante Marcos

Este docente y Rafael Guillén, quien está detrás del pasamontañas de aquel personaje emblemático, se conocieron en la Carrera de Filosofía de la UNAM en los 70
domingo, 28 de agosto de 2016 · 00:00
Stefany Diez de Medina  /  La Paz

"Me honra que el Estado mexicano me acuse de conspiración, procuro honrarlo todo el tiempo y seguir siendo conspirador eficiente, ya no tanto por mi avanzada edad”. Son las palabras de Alberto Híjar a sus 80 años, profesor jubilado de la Universidad Autónoma de México (UNAM) y actual investigador, quien fue juzgado en 1974 por su vinculación con las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) e investigado 21 años después por haber sido docente de Rafael Guillén Vicente, más conocido como el subcomandante Marcos.
 
El atuendo totalmente gris y de apariencia hogareña, con chompa de lana y un pantalón holgado de aquellos que compran los visitantes extranjeros en la calle Sagárnaga, contrasta con la imponencia de los más de 1,85 metros de Híjar. 
 
No sólo su porte físico intimida. Es el hombre que introdujo a Rafael Guillén a Louis Althusser a finales de los 70, quien le transmitió su sentido del humor irónico, fue su jurado de tesis y después lo contactó con militantes de las FLN, organización política que luchaba por las demandas de las clases populares y campesinas de México desde 1969. Cuando la organización se vio debilitada hacia los 80, algunos de sus miembros se separaron para fundar el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pero impulsados por las mismas consignas.
 
"Le pedí a una compañera militante que hablara con Guillén y lo invitara a las FLN. Ella me dijo sobre el enorme gusto de Guillén, que pronto destacó”, cuenta Híjar con su voz ronca, en su habitación del Hotel Camino Real de la Av. Capitán Ravelo. Visitó La Paz para dar una conferencia en las XVII Jornadas Andinas de Literatura Latinoamericana, que se desarrollaron entre el 8 y el 12 de agosto. 
 
Híjar y Guillén se conocieron en la Carrera de Filosofía de la UNAM. El exprofesor dictaba una materia sobre Estética. Él y Cesáreo Morales, el tutor de la tesis de Guillén, se distinguían por difundir el pensamiento de Althusser, filósofo francés marxista que insistía en que "la teoría es una forma de transformar el mundo, es una praxis”, según explica Híjar.
 
Híjar afirma que la principal enseñanza que le transmitió a quien sería el subcomandante Marcos fue la de "Althusser y la praxis teórica”, y el sentido del humor irónico. Las clases de Híjar tenían un ambiente "festivo” y hay quienes lo tachan de antiacadémico: "Nos ganamos el odio de profesores y estudiantes solemnes e idiotas”.
 
Fueron estos chistes de aula, con referencia a los autores que leían, los que llevaron a Híjar a sospechar que detrás del rostro encapuchado del subcomandante Marcos se asomaba la punta de la "enorme nariz” de su otrora estudiante Rafael Guillén. El exprofesor cuenta que, en las primeras entrevistas al subcomandante Marcos en 1994, lo escuchaba decir "eso es pura ideología”, la cual era una "broma althusseriana” aplicada en sus conversaciones universitarias para referirse a que alguien mentía. 
 
Híjar reconoció estas referencias que revelaban el pasado del entonces líder del EZLN y supo que el Estado mexicano no tardaría en darse cuenta también. El docente de Estética les advirtió a sus colegas que algún momento iría la Fiscalía a investigarlos por su participación en la formación del nuevo insurgente.
 
El juicio al que fue sometido en 1974, después de haber sido secuestrado y torturado por la Policía porque su nombre apareció en uno de los papeles incautados en una casa de seguridad de las FLN, no se asemeja al interrogatorio al que fue convocado en 1995. No hubo violencia ni imputaciones. Sin embargo, el incidente le trajo problemas laborales. Por su vinculación con grupos insurgentes, el exprofesor explica que nunca pudo acceder a un trabajo ni de medio tiempo en la universidad, era un "modesto profesor por horas”.
 
El mexicano recuerda a Guillén con cariño, cuenta que su apodo era el Cachumbambé y bailaba al ritmo de dicha canción frente a las secretarias, era muy "simpático” con las mujeres "guapas”. Una sobrina de Híjar "se precia de tener un libro dedicado por él, con una dedicatoria en tono coqueto”.
 
Híjar vio por última vez a su exestudiante militante en Nicaragua, en 1982, en una casa de sandinistas. Allí le dijo, al igual que al resto de sus amigos y familia, que se iría a Francia, becado por La Soborna, pero en realidad se iba a las selvas de Chiapas para salir transformado en el subcomandante Marcos. 
 
Si bien la formación althusseriana y de crítica al capitalismo influyó en el más conocido líder del EZLN, Híjar explica que el contacto con la realidad y los saberes de las personas indígenas y campesinas cambiaron a su exestudiante: "Es otro, ya no es Rafael Guillén y Rafael Guillén es el único desaparecido político que aplaudimos”. El docente "conspirador” admite que tiene "un singular amor por todo lo que ha hecho” el subcomandante Marcos y, si lo volviese a encontrar, le apartaría su pipa para que no lo queme cuando le dé un abrazo.
 
HOJA DE VIDA
  • Origen   Nació en ciudad de México en  1935.
  • Trayectoria  Filósofo especializado en Estética y teorías marxistas, profesor jubilado de la UNAM. 
  • Perfil   Es impulsor del autogobierno en la Escuela Nacional de Arquitectura y actual investigador del Instituto de Bellas Artes de México.

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