Los “hijos” del padre Obermaier toman las riendas de sus obras

Pese al dolor por la muerte del sacerdote alemán que dedicó su vida a El Alto, trabajadores, feligreses y beneficiarios se comprometen a continuar su legado.
domingo, 07 de agosto de 2016 · 00:00
Madeleyne Aguilar / El Alto
 
"Tengo dolor en el alma por la partida del padre Sebastián, pero nunca voy a descuidar las obras  que él dejó. Su voluntad  era que todo siga”, dice el director de la fundación Cuerpo de Cristo, Gregorio Condori. Como él, otros "hijos” del sacerdote fallecido el martes, asumen la misión de continuar el legado del "tata” de El Alto.
 
Durante los 38 años que el sacerdote alemán  Sebastián Obermaier vivió en la zona de Villa Adela impulsó 14 proyectos sociales en beneficio de cientos de  niños, jóvenes y adultos mayores en situación de  vulnerabilidad. El padre,  que falleció el 2 de agosto a sus 81 años,  también enseñó al personal administrativo de las instituciones que creó a  trabajar con disciplina.

"Cada vez que el padre venía al hogar, los niños corrían para abrazarlo. Él alzaba a los más pequeñitos y les hacía dar una vuelta, les daba cariño. Para el personal él    era un hombre respetable que hizo todo esto posible. Lo que ahora nos toca es hacer honor a su memoria y  trabajar, como él nos enseñó”, dice la responsable del hogar transitorio Casa del Niño, Milenka Vilca.  
 
Esa institución fue  creada hace 22 años por el padre Obermaier. Anualmente acoge a aproximamente a 400 niños y adolescentes de familias problemáticas.
 
"Cuando el padre fue internado -una semana antes de que un paro cardiaco segara su vida- fuimos a verlo. Al vernos él   dijo: ‘por mi culpa cuatro personas no trabajaron hoy’. Todo tiene que seguir, así lo quiso”, cuenta Vilca. 
 
Ubicada en Villa Adela, la  Casa del Niño   tiene cinco dormitorios,  una cocina, un  comedor, dos salas de estudio, una biblioteca y áreas de recreación. Los menores -que allí son remitidos por la defensoría de El Alto- reciben atención de profesionales para su desarrollo y  de personal de apoyo para su  alimentación.
 
"Me encanta trabajar aquí  porque además de que son buenas las condiciones laborales, aprendí mucho. Recuerdo que el padre me   abrazaba y  decía ‘¡hija como éstas!’, siempre  transmitía cariño. Es una gran perdida, pero sé que Dios sabrá cómo  guiar los proyectos”, comenta la educadora Iveth Ali.

Las educadoras se encargan de regularizar el aprendizaje de los menores, cuyas vidas   usualmente fueron afectados por problemas familiares. Los niños y adolescentes acogidos en el hogar reciben cinco comidas al día, participan de actividades de reintegración a la sociedad y cada domingo asisten a misa.  
 
"Al padre le gustaba que, en el tiempo que los niños están aquí,  crezcan  bajo los valores de la religión católica. No importa si se quedaban  una semana o meses, esa era  una de sus exigencias. Nuestros preceptos son  la honestidad, el respeto y la oración”, explica la responsable.
 
Muchos son monaguillos en la parroquia Cuerpo de Cristo, donde el padre Obermaier oficiaba las eucaristías. "Él  velaba por los niños,  por su bienestar, venía cualquier instante para ver cómo estaban. Todos lo conocían  y cuando llegaba un pequeño nuevo, él padre se presentaba personalmente. Su alegría era escucharlos cantar”, cuenta la educadora.
 
Tras la muerte de Obermaier se reunió a  los 30 niños actualmente acogidos en el hogar transitorio. La psicóloga, Lizeth Parada, colaboró en dar la noticia y minimizar  el impacto en los menores.
 
"Los más pequeños preguntaban  qué es la muerte. Les expliqué que significa cerrar los ojos y descansar. Es mejor que decirles que el padre ya no estará físicamente  con ellos. Igual lloraron mucho. Ahora están más tranquilos, saben que él está en el cielo y   en sus corazones”, dice Parada.
 
Destaca que apenas les informaron del fallecimiento, los niños quisieron ir a verlo. Luego participaron del velorio, la procesión y el entierro. "Él nunca los va a abandonar”, asegura.

Obras del padre
  • Para los niños  La  Casa del Niño es un hogar transitorio para menores  remitidos por las defensorias y el juzgado de la niñez y adolescencia; Los centros infantiles: Campanitas,  Aurora, San Pedro, Virgen del Rosario, Apostol Santiago.
  • Para los jóvenes Los centro juveniles Cuerpo de Cristo,  Alemania, Luis Espinal,  Virgen de Copacabana.
  • Para los adultos   Casa San Martín, un hogar para personas de la tercera edad.
  • Capacitaciones  Talleres de  Textileria,  Panadería.
  • Canal  Virgen de Copacabana, un medio católico para evangelizar los valores cristianos y la fe católica.
  • Iglesias  El padre Sebastián Obermaier construyó 71 templos en la ciudad El Alto. Dirigió la parroquia Cuerpo de Cristo durante 38 años.
  • Para los animales  En  San Roque, el padre Obermaier oficiaba una misa de bendición para las mascotas.
19
1

Comentarios