Chaqueos e inundaciones recurrentes, problemas que acechan a Rurrenabaque

La quema no controlada que practican algunos productores agrícolas de la región genera que las lluvias sean esporádicas, dicen los especialistas. Las inundaciones se presentan con mayor frecuencia con relación a años pasados.
lunes, 12 de septiembre de 2016 · 00:00
Rodrigo Salcedo  / Rurrenabaque

Mario Ojopi recuerda la inundación de 2014, la riada que sacudió a Rurrenabaque. Su mirada se dirige a la rivera. Como muchos de los pobladores de esta localidad, comenta que estaba acostumbrado a ver ese tipo de fenómenos cada 15 años. Sin embargo, en el último tiempo las riadas se repiten con una frecuencia de hasta cinco o seis años. "Evidentemente algo ha cambiado”, expresa.
 
La inundación del 2014 fue la peor de  los últimos años, afirma más de un habitante de este municipio. Don Gregorio, quien se dedica al comercio en la avenida Costanera,  aledaña al río Beni, asegura que aquel desastre está relacionado con el cambio climático: "Antes esperábamos una sola riada por año y en 2014 sucedieron cuatro; una tras otra, sin darnos tregua”, recuerda.
 
Según los informes de la Unidad de Gestión de Riesgos y Desastres  de Rurrenabaque, históricamente se esperaba inundaciones cada 10 o 20 años; en los últimos años se presentan cada cinco.
 
"Las inundaciones son más recurrentes y eso es a consecuencia del cambio del clima. Estamos trabajando para adaptarnos. Se pretende hacer defensivos  para manejar el curso del agua, para que las zonas más bajas no se vean afectadas; de aquí a unos cinco años creemos que estaremos protegidos”, afirma Juan Pablo Guerrero, responsable de esa unidad.
 
Lluvias y chaqueos 
La frecuencia de la denominada "estación verde”, que en términos generales hace alusión a la época de lluvias, sufrió un cambio en Rurrenabaque a raíz los chaqueos no controlados.
 
Los agricultores esperaban las lluvias entre noviembre y enero; sin embargo,  llegaron a fines de febrero. En ese sentido, la lluvia se hace más esporádica. Históricamente, Rurrenabaque tenía entre cinco y seis meses de lluvia, de noviembre a marzo. 
 
"Quiere decir que el clima está cambiando, eso a causa de las emisiones de gas invernadero. La actividad  agrícola de Rurrenabaque con la deforestación ha contribuido  a ese cambio”, explica Guerrero. Esta autoridad local indica cómo el chaqueo realizado por integrantes del sector productivo de la zona de la carretera de Yucumo tiene incidencia en el cambio climático: "La flora es un ente que regula el clima, y debido al chaqueo y la deforestación, la humedad se ha reducido y hace que ya no se dé el intercambio entre temperatura y humedad para que llueva”, explica.
 
En ese sentido, las corrientes de viento llegan al pueblo de manera más directa y, por ende, las lluvias resultan eventuales. Mediante las leyes sobre gestión de riesgo, medio ambiente y de cuidado de la Madre Tierra, enfocadas al cambio climático, el municipio busca llevar adelante estrategias y políticas para mejorar y preservar el medio ambiente. 
 
Guerrero dice  cuál es una de las principales amenazas en la región: "Queremos evitar que las temperaturas aumenten a causa de la sequía, y la época de lluvia sería más rara; y estamos trabajando en medidas para el futuro para evitar un daño mayor”.
 
¿Y también sequías?
Yerko Núñez, senador  y exalcalde de Rurrenabaque, sostiene que de forma reciente se sintió los embates de la sequía. "No es sólo la inundación, sino ahora, en 2016, la sequía, cosa que antes no veíamos. Si bien habían sequías e inundaciones, tardaban 15  años, 20 años en llegar, ahora casi es permanente, en 2014 inundación; en 2016 nos azota con dureza la sequía”, afirma.
 
Desde la década del 90 se intensificó la actividad agrícola en esta región, que está relacionada con el chaqueo tradicional. Sin embargo, un problema aparejado a esta práctica es el chaqueo no controlado, que perjudica al medio ambiente. "Los colonos hacen una actividad  de depredación, utilizan cinco hectáreas y quieren avanzar más, ampliando las fronteras productivas y de esa manera se aumenta  la deforestación y la quema sin comunicar a las autoridades”, indica Mario Ojopi, otrora productor.
 
 Núñez lanza una frase como una reflexión final: "Hace muchos años, como nos cuentan nuestros padres y abuelos, tardaban 20, 25 años en llegar inundaciones, pero no causaban  daño, porque la gente estaba preparada. El tiempo de lluvia era marcado y no azotaba como ahora. Las sequías también.  El 2008, el 2010, el 2014 tuvimos sequías permanentes, que se repiten cada dos o tres años”.

 

 
"No hubo  control sobre la destrucción de nuestra selva”

 Yerko Núñez, senador por el departamento del Beni y exalcalde de Rurrenabaque, sostiene que no hubo cuidado adecuado  de la "selva” de esa región. Y detecta, además, que este año se experimentó una sequía  inusual en la región.  

¿Cómo observó el cambio climático en la región a causa del chaqueo?
Lamentablemente no hubo un control sobre  la destrucción de nuestra selva que existe en esta región; fruto de ello se han desmontado autorizaciones de algunos aserraderos que explotaron bastante la madera de la región. Eso ha ocasionado  ciertos cambios climáticos. Tenemos en estos últimos años inundaciones muy fuertes, por ejemplo, en 2014 ha golpeado con mucha  dureza a la zona. 
 
¿A qué cree que se debe?
Entendemos nosotros  a la deforestación que se ha hecho en diferentes lugares, pero sobre todo a orillas del río Beni, la explotación del oro y muchos trabajos que se han realizado de manera indiscriminada. Lamentablemente no es sólo la inundación, sino ahora  en 2016 la sequía, cosa que antes no veíamos.
 
 Si bien habían sequías e inundaciones, tardaban 15  años, 20 años en llegar a la zona, ahora casi es permanente, en 2014 inundación, en 2016 nos azota con dureza la sequía; ahí está el resultado de un manejo no sostenible de lo que es nuestra naturaleza
 
En este caso, ¿ve que hay medidas de las autoridades para evitar este tipo de situaciones?
Nosotros siempre hemos venido insistiendo  en que no se autorice el desmonte, que se cuide la flora y la fauna, más aún cuando tenemos dos áreas protegidas en la zona, como son el Parque Nacional Madidi y Pilón Lajas. 
 
En el caso de Rurrenabaque, sigue viviendo del turismo, de la flora, de la fauna  y lamentablemente no hay un control de las autoridades de turno, tanto departamentales como nacionales, con una política agresiva. Entienda que la única manera de cuidar la naturaleza es llevando adelante el turismo, dando alternativas al campesino, al indígena o al ciudadano que vive en el pueblo.
 
Ahí no sólo se autoriza deforestaciones;  pero en el caso de Rurrenabaque  se han autorizado, sin considerar el tema ambiental, ni el desarrollo de un municipio turístico.

 
 
Los  impedimentos
  • ¿Lluvias? Una autoridad afirma que debido al chaqueo y la deforestación, la humedad se redujo, lo que provoca que  ya no se dé el intercambio entre temperatura y humedad para que llueva. 
  •  Tendencia   Sostienen que a partir de la década del 90 se intensificó la actividad agrícola, pero los colonos jamás recibieron el asesoramiento en el manejo de bosques. 

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