Y dijo sí... una historia de amor antes de la propuesta definitiva

Las estrategias para pedir matrimonio se reinventan. Van desde aquellas en público hasta las que son parte de la íntima complicidad de dos.
domingo, 25 de septiembre de 2016 · 01:03
Leny Chuquimia /  La Paz
 
Desde la  mesa  de una céntrica confitería,  Víctor miraba a Paola a escondidas. Sus piernas temblaban y sentía que el corazón  latía en su  garganta. "Todo en mí era una gelatina.  Tenía miedo a que me diga no”, cuenta   dos años después de aquel día, pero con la misma ansiedad de entonces.
 
Responsables de joyerías y florerías aseguran que los pedidos de anillos y arreglos de flores se incrementan en   septiembre. "Es que es año par”, dicen, haciendo eco de la  superstición de que es  de buena suerte casarse  en gestiones terminadas en múltiplos de dos.
 
Pero antes de llegar al altar, los novios arman un sinfín de estrategias con un solo objetivo: lograr que la persona amada diga "sí,  quiero casarme contigo”.
 
Sin morir en el intento
 
En las redes sociales circulan cientos de videos en los que osados enamorados encuentran originales y ocurrentes formas de pedir matrimonio. Uno tras otro  trata de mejorar al anterior con la esperanza de que su intento sea impermeable a una negativa.
 
En 2013, en Estados Unidos  un muchacho le pidió matrimonio a su novia en medio de un partido de fútbol con la mediación del relator. Sorprendida, ella sólo dijo: "Lo siento. No puedo” y salió corriendo. El año pasado, una muchacha repitió la proeza con el mismo resultado.
 
Al estilo de las películas, otros escogieron esperar en pareja el amanecer en la cima de alguna montaña o mirador. O simplemente decidieron pedirlo en medio de la noche, bajo la lluvia, sin poder evitar temblar y reír a lo tonto por los nervios. Mientras que otros se tomaron selfies diarias con sus novias por seis meses o hasta un año,  con pequeñas tarjetas en las que les pedían matrimonio pero que no eran percibidas por sus amadas.
 
"Hay una infinidad de formas, y yo pensé en todas. Desde gigantografías, una cena romántica y otras tantas. Pero sabía que debía ser algo que signifique mucho para los dos. Algo que sea parte del lenguaje secreto entre ella y yo”, explica Víctor Narváez, que hace dos años recibió el sí y en dos  semanas se casará.
 
A una semana  de su primer aniversario con su novia supo que ese   debía ser el primer día de un compromiso "para toda una vida”. "Fue todo un operativo” en el que participaron  hermanas, amigos y hasta los meseros y responsables de un restaurante.
 
"En esa semana debía hacer todo sin que ella sospechara.  Y  fui muy cuidadoso porque hasta el día clave  pensó que yo  había olvidado la fecha”, confiesa.
 
El sello de un compromiso
 
En su agenda, la siguiente tarea fue conseguir el anillo de compromiso. Por días observó el tamaño de los dedos de Paola. Trató  de medirlos probándose alguno de sus anillos, hasta que decidió conseguir  la talla con la ayuda de su futura cuñada.
 
"Al ir al joyero, lo reconocí de inmediato. Era el anillo perfecto para ella. Fue amor a primera vista,
yo estaba enamorado de la idea de ver ese anillo  en su dedo”, recuerda.
 
Verónica Bothelo, de la joyería Arancibia, ubicada al inicio de la calle Murillo, señala que a la semana ella entrega por lo menos 20 anillos de compromiso. Ninguno es igual a  otro."Tenemos  todos los materiales y modelos. Pero los novios vienen a buscar cosas únicas  y nosotros podemos hacerlas”, asegura.
 
A su taller llegan diseños hechos por  los clientes, sacados de internet o con retoques especiales  para personalizarlos. Pero, aunque en cientos de variaciones, el símbolo del infinito es el más común en los pedidos. 
 
"En cuanto a materiales, el oro blanco es el que está de moda,  también la plata, por su acabado. Las piedritas generalmente son circón o  bolivianita. Los precios van desde los 400 bolivianos para arriba. En plata para los jovencitos casi siempre hay modelos desde los 150 bolivianos”, dice.
 
Los pedidos de anillos de matrimonio  se incrementan en primavera. Se entregan entre 35 y 40 pares de alianzas en una semana. Las floristas también notan la época alta de la demanda.
 
Juana Chambi, de la florería Tacón, en el mercado Lanza, agradece que crezca su clientela. Primero por el 21 de septiembre y segundo, por la gran cantidad de bodas que se realizan a fin de año "y más cuando es año par”. 
 
Los últimos fines de semana ha entregado entre cuatro y seis juegos de arreglos para el altar de la iglesia, las bancas, el pasillo  y para los locales. "Eso sólo en mi florería, imagínese en todas las demás”, señala.
 
Pero también observa que los pedidos son menos que los de años pasados. Lo atribuye a que ya hay empresas que se encargan de todos los preparativos. Menos de conseguir el "sí”
 
El gran día  
 
A Víctor sólo le faltaba hacer la pregunta. Para formularla había elegido hacer un video con los temas musicales que en algún momento se habían dedicado.
 
En complicidad con el administrador de Dumbo, reservó una mesa frente a una de las pantallas. Su novia, Paola, llegó al lugar acompañada de su hermana sin percatarse  que desde la otra mesa la observaban. 
 
Víctor no había dormido durante días soñando ese instante. La vio sentarse y ponerse triste con cada  uno de los temas musicales porque pensó que él había olvidado ese día tan importante. 
 
"Tras esos videos salí yo en el último. En él  le decía todo lo que sentía. Ahí en esa pantalla me vi a mí mismo preguntándole: ¿quiéres casarte conmigo?”.
 
Armado de valor, de  flores y con el anillo en la mano, muy despacio se acercó. Se puso de rodillas tras ella y al oído le dijo: Espero tu respuesta. Con las lágrimas corriendo hasta su sonrisa, Paola no dudó: "Sí, quiero”.

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