Los presos de Chonchocoro fabrican colchones a mano

Un grupo de privados de libertad elabora estos productos a pedido, como una forma de practicar un oficio y obtener ingresos que ayudan a sus familias.
domingo, 25 de septiembre de 2016 · 01:00
Alejandra Pau / La Paz
 
 Un grupo de privados de libertad del penal de Chonchocoro fabrica colchones como una forma de ganar su sustento mientras  están tras las rejas. Un ejemplar se muestra en  la feria  Manos Productivas para la Reinserción Social,  que se realiza  por el Día de la Persona Privada de Libertad hasta hoy  en la estación del teleférico línea Roja (ex Estación Central).     

"Los colchones no tienen nada que envidiar a las marcas reconocidas. Están  hechos a mano con material de primera y son bien reforzados, los hacemos  solo a pedido porque no tenemos un  mercado o marca (...). Estamos en condiciones de  fabricar uno en dos a tres días”,  detalló el  representante de los privados de libertad de Chonchocoro, David Ernesto Guerra.
 
 Según indicó fueron los presos del penal de Palmasola, en Santa Cruz, quienes aprendieron a fabricar los colchones. Al ser trasladados a Chonchocoro  transmitieron su conocimiento a los internos de la penitenciaria.   
 
Las personas que quieren hacer un pedido  firman un contrato con los privados de libertad en la dirección del recinto penitenciario de Chonchocoro y adelantan un 50% del costo. Una vez se hace entrega de los pedidos, cancelan el monto restante. Los costos de cada unidad oscilan entre los 900 y 2.000 bolivianos.            
 
Artesanía, repostería, tejidos, mueblería   y panadería son algunos de los productos que se venden  en la feria los privados de libertad de recintos penitenciarios de La Paz y el centro de rehabilitación de adolescentes y jóvenes Qalauma. 
 
 La necesidad más imperiosa según cuentan  los privados de libertad que elaboran y fabrican productos en diferentes rubros  es tener acceso a la educación técnica superior y  puntos de venta para sus creaciones.
 
El director de Régimen Penitenciario, Jorge López Arenas,  explicó que en toda Bolivia  el 60% de la población carcelaria participa en actividades productivas. "Esta es una muestra para que la población que es posible tener la visión de que los centros penitenciarios se conviertan  en centros productivos para la búsqueda de la reinserción (a la sociedad)”, dijo.
 
   Hace tres años, según Guerra, presos de Chonchocoro presentaron un  proyecto a la Dirección Departamental de Régimen Penitenciario para  recibir capacitación  en  mecánica automotriz y electricidad de motores. Sus prácticas las harían  reparando las ambulancias de los centros de salud, motos y radio patrullas de la Policía en forma gratuita.
 
    La marca OUT y otros tejidos de las privadas de libertad de la cárcel de Obrajes y Miraflores están presentes en la feria y tienen los costos más variados para chompas, guantes, chalinas, sacos, chales, entre otros. Asimismo, los chicos de Qalauma venden lechuga que ellos cultivan, como bolsos, chalinas y tazas con el logo de la institución. 
 
 La repostería no se queda atrás, pues la venta de queques y una amplia variedad de masitas fue constante.
 
"No por estar en la cárcel hemos dejado de ser seres humanos, no hemos dejado de ser padres, tíos, esposos y con esto lo que queremos es ayudar a nuestra familia económicamente”, añadió Guerra.

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