Uru chipayas incursionan en el cultivo de lechugas y acelgas

Los comunarios presentaron ayer el avance del proyecto socio-productivo que busca revalorizar las prácticas ancestrales, como la siembra en tierras áridas.
sábado, 11 de noviembre de 2017 · 01:35
Wara Arteaga Very  /La Paz

Las tierras de los uru chipayas están cubiertas por polvo blanco. En este territorio frío y árido, cercano al río Lauca, sólo se pueden ver enormes  planicies de tierra salada donde las plantas mueren. Pero hace unos días, después de mucho esfuerzo,  estos pobladores   vieron brotar lechugas, acelgas  y remolachas en sus huertos. 

Y ayer  compartieron su alegría con los paceños. Los comunarios presentaron estos  productos en la  Feria-festival educativa intercultural de la nación Uru de Bolivia, que se realizó en la plaza San Francisco. 

  El encuentro  reunió a los tres grupos de la nación Uru:  Hiruitu, Muratos y  Chipayas.     

 No son aymaras ni quechuas. Los chipayas son una de las cuatro poblaciones que conforman la nación Uru, con idioma propio.   En Bolivia están asentados en Oruro y La Paz. 

   Los chipayas  se encuentran en la provincia Sabaya del departamento de Oruro, muy cerca del río Lauca, también de Chile.  En esta zona fronteriza  la quinua y la cañahua son los pocos productos que se producen  debido al clima, además  su siembra requiere de mucho esfuerzo.
 
Primero, para sembrar  hay que lavar la tierra (lamear), por eso  en estos campos  la gente vive de la cría de ovejas o llamas. 

Ayer,  la profesora Rosmery Villca, junto a una comitiva de 16 personas, mostró  con mucho orgullo los queques de acelga y remolacha que se elaboraron con productos cosechados  en estas tierras salitrosas. 

 "Las galletas de acelga y espinaca  están a dos bolivianos. El queque de remolacha está a cuatro”.
 
Con esas palabras, Villca ofreció  sus productos. Pero, muchos no mostraron  interés por los pasteles, lo que llamó  la atención  de los  paceños fue  la vestimenta de la profesora, quien estaba acompañada de una niña. 

 Es que en La Paz "las verduras son baratas. Allá no llega, y si llega se vende muy caro”, comentó Villca. Sus  palabras  reflejan de alguna  manera la dieta de los urus, ya que su  plato típico se llama "pizara” y se elabora con  quinua,  chicharrón de llama y nada de hortalizas.

Para la siembra, los chipayas usan el agua del río Lauca. "Tenemos conflicto con Chile por el agua”, dijo Dora Mamani, otra de las visitantes.

 Los Urus Hiruitu, de la provincia Ingavi, en La Paz, tienen el mismo problema. "Nuestra tierra tiene sal, no produce nada, las plantas se mueren”, dijo  Genaro Inta, una autoridad del lugar. 

El grupo Uru Muratos se encuentra en  la provincia Sebastián Pagador. A pesar de asentarse a las orillas del lago Poopó, el pueblo tampoco tiene agua. 

Miguel Choque, del consejo educativo de Villaneque, Muratos,  expuso cajas y joyeros de paja y ropa tejida a máquina. Vestido con un poncho blanco y negro, el hombre contó que por la sequía ya no producen quinua, papa, chuño y cañahua.  Por esa razón varios de sus compañeros optaron por dedicarse a  producción de artesanías.

 

"La ciudad Maravilla” sorprende a los niños urus

Wara Arteaga  / La Paz

¿Qué es lo que más le sorprende de La  Paz a un niño que vive cerca a la frontera con Chile, en un pueblo pequeño, en un sitio similar al desierto, en medio de la nada y  donde todos se conocen? "El teleférico”, respondió sin titubear  Humberto Mamani, un estudiante de 16 años originario de Chipaya y que  salió por primera vez  de su comunidad.

Mamani   se veía ayer alegre y  entusiasmado de conocer nuevas personas. Aunque al principio un poco  tímido, el adolescente entabló conversación fácilmente con la gente  que caminaba por la feria.

Mamani llegó días atrás junto a  una comitiva de los cuatro pueblos de los  urus. El estudiante arribó a La Paz  junto a  decenas de niños, muchos de ellos sólo conocían Oruro, otros salían por primera vez de su comunidad.

Las avenidas, la cantidad de autos y  la gente, y los enormes edificios dejaron impactado a  Néstor Mamani, también de la comunidad Chipaya. Él vestía   con el tradicional poncho (ira) y un sombrero de cuero de oveja. 

Junto a sus compañeros, Mamani   expuso varios  productos de origen  Chipaya, como  queques y   empanadas de quinua.  Además, ofreció   muñecos que  vestían trajes típicos. Mientras esperaba compradores, el estudiante guardaba quinua y pito en  bolsas tejidas a mano.

"¿Qué es esto?”, comentaron sorprendidos   los niños de la unidad educativa Santa Ana, de Chipaya, cuando  vieron  el paisaje nocturno de  la ciudad de La Paz. Según sus maestros, era la primera vez que veían tanta gente, casas y luces.

 

 
 
 

 

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