Prestes miman a sus ñatitas con morenadas, cervezas y tortas

Ayer, cientos de fieles organizaron banquetes y celebraciones en locales en honor al Día de las Ñatitas. Los invitados llevaron cajas de cerveza como regalos.
jueves, 9 de noviembre de 2017 · 00:06
José Antonio Vásquez  / La Paz
 
Escoltados por una tropa de morenos y elegantes cholas que  bailaban al ritmo de una banda de músicos, los prestes sujetaban  más de cinco cráneos humanos, decorados con coronas de flores. La procesión, que irrumpió  después del mediodía de ayer varias calles,  se dirigió   a uno de los salones de fiestas aledaños al Cementerio General para celebrar una fiesta en honor a las ñatitas.
 
Uno de los principales prestes fue organizado por Elizabeth Portugal, dueña de 67  ñatitas y mejor conocida como "la reina de los cementerios”. La mujer  organizó la fiesta  en el salón Gigante Ananay, ubicado en la avenida Abaroa. Allí, los devotos de las "almas perdidas” ingresaban bailando. 
 
Luego, solemnemente y en pequeños grupos, los invitados  se dirigían  a un gigante  altar  que acogía 67 ñatitas. En el lugar, algunos de los devotos  rezaban. Algunos de pie, otros de rodillas repetían plegarias. "Vengo desde Oruro para agradecerles a las calaquitas por la protección que me dan”, dijo Rigoberta Quisbert, y con un pañuelo,  se secó las lágrimas de su rostro.
 
En el local, un grupo de meseros atiende a los invitados con el tradicional ferrocarril, una bandeja  incluye singani, cerveza y  un cóctel. Al igual que otras fiestas, algunos ingresan con cajas de cerveza y otros prenden dinero a los trajes de los prestes.
 
En el salón, decorado con globos morados y naranjas, se observa  27 tortas en la mesa principal. La fiesta es animada por una orquesta, mariachis y un grupo de pukaras. 
 
Al igual que el Gigante Ananay, en los salones de fiestas Emperador, Elena de Troya, Imperio, Brindys Star y El Imperio del Sol, en el barrio de Chamoco Chico, se realizaban  ayer prestes dedicados al  Día de las ñatitas. 
 
"Hace 30 años eran contaditos los que hacían prestes a las ñatitas. Ahora (en estas fechas) se puede ver en todos lados estos festejos”, cuenta  Ángel Aduviri, el marido de Eli, la maestra consejera. 
 
Tres horas antes,  250 funcionarios ediles y más de 500 policías  realizaban el control y resguardo de las personas que ingresaban al Cementerio General. Los prestes de las ñatitas llegaban al camposanto con sus estandartes en los que se podía leer los nombres de "las almas  milagrosas”. 
 
Detrás de las ñatitas
 
"Es maravilloso ver esta gran celebración porque no existe esta costumbre cultural  en Inglaterra”, dice la turista Harriet Gates.  "Realmente, es una gran experiencia”, agrega  Kyra Sunny, otra de las visitantes.   Al igual que ellas y en su primera visita a la celebración del día de las ñatitas, el alemán Sebastián Hachmeyer se arrodilla delante de una de los cráneos humanos para darle como ofrenda unas hojas de coca.  "Es impresionante ver cómo la gente se comunica con las calaveras”, dice.
 
Cerca al altar de la iglesia, Félix Limachi informa a los devotos de las ñatitas sobre las reuniones que tuvo con los padres del Arzobispado de La Paz. "No podemos borrar con el codo aquello que ya se definió  años atrás. Anteriormente, el padre de esta iglesia se cansó de pedirnos que, por respeto, no coloquemos algodón y lentes a las calaveras”, agrega. 
  
Entre los músicos y  reziris, sobresale  la figura de un padre con su túnica blanca que da  misa a las ñatitas en el Cementerio. "Hay un sincretismo religioso que hay que respetar. Por eso,  encomiendo mi fe a Dios y rezo para que las almitas de estos difuntos descansen en paz”, dice el padre de la Iglesia Católica Apostólica nacional, Ariel Herrera Orozco.
 
Antes de salir del Cementerio, Hachmeyer dice:  "Pedí (a la ñatita) que cuide del bienestar de su guardián y del propio difunto porque sin ellos no existiría la intermediación de las plegarias”, reflexiona el sociólogo. "Por último pedí por la protección de mi familia”, añade. 

La explicación de Hachmeyer se ve  en los devotos, que asisten al preste del Gigante Ananay, y motivan a la preste  Elizabeth para que continúe su labor de ayuda a la gente más necesitada. "No tengo casas, carros o dinero como dicen algunos. A mí me interesa ayudar a mi prójimo, a los que más me necesitan”, dice la mujer. Luego al ritmo de la morenada – Ojo cerrado de Llajtaymanta–, la fiesta para  sus amadas  ñatitas da inicio en el local Gigante Ananay.
 
 

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