“Siempre lo apoyé y lo asesoré para que haga buena gestión”

La mujer asegura que no existe justicia para las personas que son víctimas de agresiones y que la justicia es para los ricos y para “los que están en el poder”.
jueves, 20 de abril de 2017 · 00:00
Wendy Pinto  / La Paz

Vestida con un modesto  deportivo, los ojos hinchados y la mirada fija en su pequeño cuaderno, Virginia R. (42)  aseguró que siempre apoyó  a su esposo, el concejal Mario Condori (MAS), desde haber sido su madrina de promoción, impulsarlo a  estudiar,  hasta  asesorarlo y darle  ideas para mejorar su gestión como autoridad. No obstante, a cambio fue víctima de    violencia intrafamiliar durante 22 años de convivencia y matrimonio.

¿Cómo se conocieron?

A los 18 yo trabajaba en un taller de artesanías, pintaba carteras de cuero, él era albañil en la Periférica.  Siempre fui responsable y reservada. Mis padres tuvieron problemas y por escapar de esa vida de  dolor me apegué más a él e  iniciamos una amistad y luego el noviazgo. Creí que a su lado iba a estar bien, mucho mejor, pero no fue así. Convivimos desde 1994 y nos casamos en 2008.

¿Cuál fue su papel  cuando iniciaron una vida juntos?

Él iba a graduarse como bachiller,  fui su madrina de promoción. Luego  lo apoyé para que pase cursos de Construcción Civil, estudió en un instituto técnico Electrotecnia, también estudió para ser  instalador de gas I y II, es plomero, siempre lo apoyé. 

¿Cuándo ingresa a la vida dirigencial y política?

Fue dirigente vecinal, luego asumió como presidente de la zona. Escuché malos comentarios de los vecinos sobre él porque no sabían que yo era su esposa, y me dolió muchísimo. Lo conocían como un joven que le gustaba tomar (bebidas alcohólicas). Luego le dije que demuestre con hechos que era diferente y que trabaje por la zona, que cambie de perfil, y con mis consejos hizo una buena gestión. Siempre lo apoyé y lo asesoré para que haga buena gestión, así me paga ahora, con procesos y violencia psicológica.

¿Cuál fue el siguiente paso?

Fue electo como presidente del Distrito 13. Ese día fui a recogerle, siempre lo  cuidaba. Le dije: "Felicidades Mario, has dado un paso grande, ahora eres el padre del distrito, tienes que dar el ejemplo, no tomes, haz bien las cosas”;  y lo hizo. A partir de ese día él me llevaba a todo lado, a posesiones, a cualquier actividad que había en el distrito. Mientras él compartía (bebidas alcohólicas),   vi muchas necesidades en otras zonas y le sugerí que haga proyectos para  ayudar a los vecinos. Le ayudaba a llevar documentos, se los entregaba.

¿Cuándo inicia la violencia intrafamiliar?

Desde que convivimos, cuando nació mi primer hijo. Sin embargo, mi niño falleció a los tres meses y me sentí culpable por su muerte porque tenía que ir a trabajar. Aquella vez decidí separarme, porque ya no nos unía nada y  alquilé un cuarto, donde viví sola. Él vino a buscarme para volver, me dijo: "Sé que te he lastimado, que te he golpeado, perdóname, voy  cambiar”. Acepté porque lo quería, pero pasaron unos meses y volvió a agredirme (llora). 

¿Cuándo asumió la concejalía por el MAS  la violencia se redujo o qué sucedió?

Antes de ser concejal  él recibió una llamada, era el excanciller David Choquehuanca. Con señas me dijo que era Choquehuanca, emocionada y orgullosa escuché: "Cuidé mi perfil, he demostrado que hay unidad en la familia, cumplo con las necesidades de mi distrito”, así comentó. Luego me dijo que lo había escogido como candidato a concejal y lo felicité. Ahí empezó su vinculación con el MAS.

Sobre la violencia...

Recién me doy cuenta  que fui utilizada  porque desde que fue concejal las cosas empeoraron. Al principio  le compraba la ropa, porque estaba muy ocupado. Le di todos mis ahorros para que presente sus documentos en la Contraloría, cuando le pedí (el dinero), me dijo: "Es mi plata, yo he trabajado”. Siempre hubo  excusas para no devolverme. Le pregunté cuánto era su sueldo y me respondió: "Para qué quieres saber, basta con lo que te doy”. Luego me prohibió ir a la Alcaldía. Me trataba de manera agresiva, empezó a golpearme con más frecuencia, me comparaba con terceras personas (llora). Si las calles de Villa Fátima hablarían serían mis testigos de cómo él me agredía...

¿No pensó en denunciarlo antes? ¿Por qué recién hizo conocer su caso el año pasado? ¿Qué ocurrió? 

Cuando las cosas  empeoraron en 2015   pensé en denunciarlo, pero él decía que estaba así por el estrés de su trabajo, porque él era el único que trabajaba ahí, que los de la oposición (SOL.bo) le tenían envidia. Además, siempre me decía que yo no tenía pruebas de nada. Cuando se volvió concejal  todo se agravó, ha empeorado mi situación psicológica. No me ha dejado estudiar, no me ha dejado trabajar, lo apoyé y ahora estoy grave... Después de todo lo que pasó, lo único que le dije a esa tercera persona fue: "Espero que le haga llegar  mucho más lejos, veo que en la  vida política a la esposa no se la toma en cuenta. Cuídemelo a mi esposo, se lo entrego (llora)”.

Tras el sobreseimiento del caso, ¿qué opina sobre la justicia?

La justicia no está a mi favor, todas las pruebas que presenté, el informe del IDIF no valen para ellos. La violencia física paró, pero  la psicológica sigue. Hay  en las audiencias  en las que viene,  está con mucha gente y me insultan.

Usted tiene la Ley 348 en sus manos...

Me compré la ley para conocer mis derechos, no sabía que las formas de violencia que viví eran delitos... las leyes están para ayudarnos, pero la verdad  no hay justicia para la que no tiene poder, yo he sentido  que la justicia es para los ricos y los que tienen poder, no para nosotras... 

Una muestra sencilla es que   él está con cinco abogados y yo con una solamente.

 

Un pequeño diario titulado "Los malos momentos que pasé”

Doña Virginia, muy delgada, cierra los ojos y    palidece; se aferra a un pequeño cuaderno en el que se ve un interminable escrito con bolígrafo azul. Se estremece y las lágrimas manifiestan su sufrimiento.

"El miedo es terrible. Había antes  una serie de terror, Freddy Krueger, y como él  (concejal Mario Condori) aparecía tarde, ya no sabía si iba a llegar borracho o sobrio para agredirme, venía a mi mente esa canción... uno, dos, ya viene por tí; tres, cuatro, cierra la puerta...  (llora desconsoladamente). Me estaba volviendo loca, no podía contar a  nadie lo que pasaba…”, contó.

Con sus manos temblorosas, la señora dejó de abrazar su pequeño cuaderno,  lo abrió y mostró sus páginas. En él, tan pequeño y simple, se veía un extenso texto con tinta azul.

Ella explicó que se trata de su único consuelo y testigo de todos los momentos duros que tuvo que pasar. "Escribía a modo de aliviarme un poco, siempre manejo este cuaderno, lo titulé así: "Los malos momentos que pasé”;  es como un diario que escribí de todos los malos momentos que estaba pasando, de todo  el daño que me ha hecho el 2015”, contó.

Entre lágrimas dice que presentó ese cuaderno como prueba en el proceso, pero fue descartado.
 
"Si algo  pasa alguien  leerá esto y me hará justicia”, termina señalando sobre esas amargas memorias.

HOJA DE  VIDA

  • Nacimiento   Virginia  R. nació en La Paz, en diciembre de 1974.
  • Ocupación  Fue artesana, ama de casa y ahora se dedica a la venta de productos.
  • Procesos   Virginia lleva un proceso contra su esposo por violencia intrafamiliar, él fue sobreseído recientemente.

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