Padres aprenden a leer para ayudar a hijos con discapacidad

Se realizó ayer la campaña de recolección de libros “Bolivia Lee”. Más de 2.000 personas se movilizaron para recoger casa por casa textos en todo el país.
lunes, 15 de mayo de 2017 · 00:00
Verónica Zapana S.  / La Paz
 
 "La fa..u..na de Pan...do es muy ri...ca”, lee con dificultad Gregoria Coria, de 56 años, en su curso de posalfabetización del municipio de  Achocalla, entonces detiene su lectura. "¿Cómo es?”, consulta "¡Ay! no puedo”, dice y sonríe.
 
Pero la dubitante lectura de Gregoria  continúa: "En...tre la gran va...rie...dad de a...nima...les se   en...cuen...tra el tu...cán”. Los otros 29 adultos, participantes de su curso, la escuchan con  total atención.
 
Termina de leer y  los maestros consultan al curso: "¿qué han entendido?”  y enseguida otro participante responde. "Que en Pando hay tucán, pacú y paraba”, otro dice también "loro” y así la clase se expresa y  avanza.
 
El viernes, los 30 participantes del Punto de Posalfabetización Kusisita Kamasiñani (Viviremos felices) que funciona en tres turnos en esa región se unieron para tener una clase  conjunta.
 
 "Hoy estamos unidos porque queremos que compartan entre los participantes algunos criterios de los diferentes temas”, indicó una de las tres docentes del centro, Faride Cussi.
 
En el aula, todos estaban ansiosos por participar. "Yo quiero aprender a leer porque quiero aprender a leer la Biblia. Ya no quiero que me lo lean”, dice don Francisco Chino, de 75 años.
 
Aseguró que él asiste a la iglesia y que le gustaría profundizar sus conocimientos acerca de la Palabra de Dios. "Es muy importante su mensaje”, destaca.
 
 
 Con él coincide  Marcelina Quispe, de 63 años, quien asegura que pese a sus años de vida aún siente que puede conocer más si aprende a leer. 
 
"En mis tiempos libres leo libros de lenguaje, pero quisiera aprender más de historia del país, de otros, de todo lado”, añade mientras  sonríe.
 
La mujer relata que por eso se animó a participar del curso. "Antes apenas he aprendido a leer y escribir, pero ahora quiero salir bachiller. Ojalá pueda. Mis nietos me ayudan” , dice mientras levanta su mirada y observa con una sonrisa a su maestra que se acerca al estante de la biblioteca comunitaria que se instaló en el centro, el cual tiene 200 libros  divididos en textos de matemáticas, lenguaje y generalidades. Las obras suelen distribuirse entre los participantes.
 
La mayoría sujeta su  texto con mucha alegría, lo hojean, observan los dibujos y otros comienzan a leer aunque con un poco de esfuerzo y en voz baja. Entonces, la vergüenza se aleja. 
 
 De acuerdo con la maestra Cussi, en el aula los participantes usan los textos  de lenguaje y matemática que son parte de la biblioteca comunitaria. "Según un diagnóstico que hicimos, los participantes todavía no están en la lecto-escritura, aunque los que ya tienen una base de lectura -que son muy pocos-  leen textos de geografía, para que el resto escuche y junto a ellos aprendan”, relata la docente.
 
 
Según su experiencia, la mayoría busca libros como la Biblia, textos de historia y libros de leyes sociales. "Quieren conocer sus derechos”, explica.

Los participantes de ese curso  son padres de los estudiantes con discapacidad que tiene el centro. "La mayoría se inscribió al curso para aprender, pero sobre todo para ayudar a sus hijos que tienen diferentes tipos de discapacidad, intelectual, visual y auditiva”, dice.
 
Algunos pasan clases en la mañana, otros en la tarde y también en la noche. El común de todos es que usan la única biblioteca comunitaria que hay en ese sector. "Lo ideal hubiese sido que cada uno tenga una biblioteca, pero estamos esperando que se reúnan más textos para solicitarlos”, relató el encargado del Programa de Posalfabetización del municipio, Teddy Catacora.
 
 Relató que esos textos no sólo los usan los participantes de los tres turnos, sino también los estudiantes de educación regular.
 
Según el alcalde del municipio de Achocalla, Dámaso Ninaja, la biblioteca comunitaria  de ese centro es una de los últimas  que se instaló. "Aquí en total tenemos  38 puntos de posalfabetización”, precisó. 
 
A decir del director del Programa Nacional de Alfabetización y Posalfabetización del Ministerio de Educación, Ramiro Tolaba, durante los cinco años de campaña de recolección de textos  en el país se recolectaron 606 mil libros, con los cuales se armó 2.404 bibliotecas comunitarias que se instalaron en una cifra similar de puntos de post alfabetización.
 
  "Lo ideal es que se cuente con una biblioteca en cada uno de los 12.000 puntos de posalfabetización. Es decir que faltan como 10.000”, informó, por lo que solicitó a la población que  en la sexta versión de la Campaña Bolivia Lee  la población done libros.
 
 
"Se requiere cerca de 210 mil textos”, resaltó.
 
 Aseguró que la mayoría de los textos que se reciben son de educación regular: de matemáticas, lenguaje, ciencias sociales y ciencias naturales. Sin embargo, explicó que lo que más se solicita son la   Biblia, diccionarios, álgebra y compendio de leyes. "Nos han donado alguna vez la Biblia, pero no todos las bibliotecas tienen”, admitió.
 
En tanto, Gregoria sueña con mejorar su lectura para leer recetas y aprender a cocinar otros platos nacionales.

Buscan jornadas de lectura en departamentos y municipios
 
Para incentivar la lectura en la población, el Ministerio de Educación busca acuerdos con los gobiernos departamentales y municipales para que se incorpore la jornada de lectura  en la agenda de aniversario de cada departamento.
 
"El primero en sumarse a esa iniciativa es el departamento de Chuquisaca. Ahora el 22 de mayo  realizará su jornada de lectura con su población”, anunció el director del Programa de 
 
Posalfabetización, Ramiro Tolaba.
 
El responsable aseguró que esa jornada se caracterizará porque en cada departamento  la gente  lea al menos una hora textos relacionados a la cultura, historia, geografía y otros de esa región. "Eso (es) para conocer más de esa región”, apuntó el director, después de  asegurar que esa es una medidas que asumen para impulsar la lectura.
 
La Hora de la Lectura se realiza cada 7 de septiembre en Bolivia
 
El Ministerio de Educación promueve que en todo el  país se institucionalice la Hora de la Lectura a realizarse cada 7 de septiembre. "Así como se institucionalizó la Hora del Desafío, queremos se  haga lo mismo  con la Hora de la Lectura”, afirmó el director del Programa de Posalfabetización del ministerio del área, Ramiro Tolaba.
 
  Explicó que  cada 7 de septiembre  se realizará la Hora de la Lectura porque el 8 se recuerda el Día de la Alfabetización. "Esta actividad debe posicionarse en todo el sistema educativo, es decir los estudiantes de regular, especial y alternativa deberán tener una hora de lectura”. La iniciativa se replicará en instituciones    públicas, privadas y organizaciones sociales.
 
 
El 9 de junio es la Feria Nacional de Lectura en el país
 
Otra de las actividades relacionadas a impulsar el hábito de la lectura es la Feria Nacional de Lectura, que se realizará el 9 de junio en cada departamento del país.
 
"En este evento se pretende que los centros de Educación Alternativa, Especial y ojalá también los estudiantes de Educación Regular salgan a cada espacio público, como plazas y parques, para leer un texto”, indicó el director del Programa de Posalfabetización, Ramiro Tolaba.
 
Destacó que ahí puede participar la población en general, entre amigos, en  familia o entre colegas de trabajo. "Estamos haciendo gestiones para que también las instituciones públicas y privadas se acoplen a la actividad. Queremos que se masifique  y no sólo se haga en el área urbana, sino también en el área rural”.
 
¿Dónde donar?
  • La Paz  Iglesia San Francisco, paseo El Prado, Ministerio de Educación, plaza Líbano, estación teleférico Rojo, plaza España, iglesia San Miguel, mercado 10 de Enero,  plaza Tres Pasos al Frente de Irpavi, plaza La Loba de Obrajes, mercado Kollasuyo de Villa Copacabana, plaza Minero de Villa Armonía, cancha Litoral de Vino Tinto y estadio Bolívar de Tembladerani.
  • El Alto  Mercado Satélite, mercado Carmen de Río Seco, plaza Cuerpo de Cristo de Villa Adela, plaza La Paz.

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